Alienación y acción colectiva organizada: análisis de la película Buscando a Eric
Emilio Montes
“Míralo, no tiene ritmo. Está como atascado. Parece una rueda torcida, no puede seguir”. Esta es una de las frases que expresa uno de los compañeros de trabajo sobre Eric, después de que éste regresara a su jornada laboral tras haber sufrido un choque vehicular causado por manejar en círculos en una rotonda durante un episodio de shock y disociación.
La realidad es que Eric está pasando por una grave crisis emocional. Su mente está navegando entre duras corrientes generadas por los problemas que afronta día con día, y su cuerpo está aguantando para no colapsar. Nuestro protagonista está deprimido y viviendo con una intensa ansiedad. Y no es para menos, pues cada faceta de su vida sólo le genera caos y agobio. Tiene un trabajo como cartero, el cuál apenas le genera ingresos para vivir con decencia, sin mencionar que tiene entregas pendientes que le están repercutiendo. Tiene dos hijastros que no lo respetan, los cuales poseen un estilo de vida basado en excesos de sustancias y rodeados con personas de mal vivir (gángsters). Su hogar es un desastre, sin un órden evidente de las cosas –el cuál se agudiza porque sus hijastros invitan a un sinfín de personas a pasar la noche–. Tiene que hacer frente a la culpa que lo lleva atormentando por años por haber abandonado a su exesposa, la cual debe afrontar puesto que su hija ha empezado a visitar a su madre con mayor frecuencia. Y por si fuera poco, tiene pensamientos suicidas.
No es difícil empatizar con Eric; vive bajo unas circunstancias muy desfavorables y es comprensible empezar a perderle sentido al rumbo y nublar la dirección de su vida. Su día a día se le escurre entre sus manos. Sería un error concluir su existencia diciendo “pues ni modo, a algunos así les toca”, como diciendo que la culpa fuese de Eric por no haberse ganado la lotería de la vida. Y sería todavía un mayor error darle una solución a sus malestares diciendo “que empiece limpiando su casa” o “que lea un libro” (él cual este último es un elemento al cual recurre muy cómicamente uno de los compañeros de Eric). Es evidente que su contexto y condiciones materiales son las causantes de su crisis. Una vez que sus condiciones materiales estén en una posición favorable, entonces sólo ahí, es que emocionalmente podrá sentirse mejor (y deja tu una felicidad plena, me refiero a simplemente poder estar lúcido).
Y la solución no le vendrá con facilidad a Eric; la propia subsistencia con un salario mínimo no le garantiza que el día de mañana habrá alimento para todo su hogar. No puede pensar en soluciones a largo plazo o en nuevas estrategias para salir de sus dificultades pues las condiciones en las que vive le frenan poder avanzar. Tiene que solucionar su hoy, su presente. Vive cada minuto tratando de apagar un incendio en su cabeza generado por las situaciones de su mundo material. Dicho esto, su solución tampoco podría venir en “curarse” con sesiones de terapia o un fármaco –nada en contra de ir a terapia, pues si es una herramienta necesaria para la estabilidad emocional–, si no qué la verdadera solución yace en la garantía de que su entorno y ambiente tenga condiciones favorables. Pero Eric no posee esa garantía. No tiene el lujo ni el privilegio de garantizarse una buena vida. Si no controla ni su labor ni lo que produce, que va a estar controlando el “rumbo de su vida”. Eric no sueña, solo duerme (o lo que puede). La categoría de “sueño” le es irrelevante, pues se es incapaz de sentirse identificado con su cotidianidad, menos de tener metas o una proyección de sentirse realizado. Todo le genera frustración, preocupación y unas intensas ganas de darle pausa o apagarlo. Se siente alienado. Tan alienado que la película arranca con él manejado en plena disociación.
Pero seríamos ilusos si pensáramos que Eric es incapaz de sentirse identificado. Porque a decir verdad, Eric sí se siente identificado, y mucho. La película hace referencia al fútbol –como toda buena cinta británica–. Eric es fanático del Manchester United, y un recurso muy importante de la película es utilizar a Eric Cantona, ídolo futbolista de Eric. Cantona aparece a manera de diálogos internos que Eric tiene en sus momentos de reflexión. Uno de los diálogos más bonitos –e importantes– de la película, es cuando Eric le pregunta a Cantona por el momento favorito de su carrera, y Eric esperando que la respuesta sea un gol triunfal realizado por Cantona, éste le comenta que fue un pase. Un pase. Un pase realizado a un compañero suyo el cuál le permitió anotar gol. Aquí uno pudiera decir “ay que bello y humilde, arriba la amistad”, pero esa sería una lectura muy infantil de esta frase. El diálogo continúa y Eric le pregunta “¿Y si hubiera fallado?” A lo que Cantona responde: “Tienes que confiar en tus compañeros. Siempre. Si no, estamos perdidos”. ¿Qué nos dice esto? Nos dice que para superar alguna situación adversa, es la acción colectiva de sus compañeros aquella que permitirá triunfar. Es la acción del colectivo de personas la que logrará vencer. Eric se da cuenta de eso, y se da cuenta que tiene más similitudes con sus compañeros de trabajo que diferencias. No está sólo. El sistema bajo el cuál ha sido atormentado Eric lo ha orillado a pensar de forma individualista y sobrevivir, vaya, de forma individualista. Alienarse y sentirse ajeno de su entorno, de las personas. Esta es la lectura importante que hay que tener de esta película: la solución ante aquello que nos oprime yace en la unión de las fuerzas colectivas de las personas. Esto es comunismo en su esencia más básica.
Y para concretarlo dentro de la trama de la película, la familia de Eric se ve violentamente amenazada por los gángsters con los cuales su hijastro se relacionaba. Hay un punto de inflexión, pues Eric se ve ante la situación de resolverlo. Pero Eric no se encuentra sólo. Esta situación condiciona a los hijos a unirse junto a Eric, fortaleciendo sus lazos. Eric toma la decisión de contarles a sus amigos del trabajo la situación. Y de la forma más bella y carismática posible, todos sus amigos deciden tomar acción en el asunto para apoyar al pobre Eric.
¿Qué hacen? Se organizan, ejecutan un plan de ataque para amenazar y hostigar a los gángsters. Convocan a más personas, rentan equipo, máscaras, transporte. Un total de 3 camiones llenos de personas con el objetivo de ir a la casa de los gángsters, allanar su casa, destruir sus pertenencias, ponerlos en ridículo, y amenazarlos con el objetivo de que se alejen de Eric. Y aquí lo importante, mis camaradas, fue el acto de organizarse. La unión hace a la fuerza. Porque hoy fue por Eric, y si mañana es por otro, sin lugar a duda se volverán a organizar. Demostraron una verdadera camaradería, y sobre todo, un acto revolucionario.
Eventualmente la película tiene un final feliz; todas las facetas de la vida de Eric –sus hijastros, su trabajo, la relación con su exesposa, y su salud mental– mejoran. La película posee buen potencial para enseñarnos sobre militancia, pues nos recuerda de la capacidad de cambio de una masa de trabajadores solidaria y organizada.
