La organización estudiantil: una crisis y una alternativa
PCR- Media Superior
Desde inicios del año académico hemos identificado una serie de chispazos generados por la fricción entre la comunidad estudiantil y la dirección de los planteles, particularmente en el caso de ENP y CCH. En varios planteles la dirección se ha sentido envalentonada y ha dado pasos adelante, mismos que para el estudiantado, y específicamente para la organización estudiantil, implican golpeteos que poco a poco van acabando con las victorias conseguidas en años pasados. Esto claramente ha dejado a su paso un descontento palpable en la comunidad estudiantil pero que, por la sutileza de la dirección, en muchos casos, aún no es identificado como un ataque general y, por tanto, el descontento aún no es generalizado. Es precisamente esta situación la que ha dado rienda suelta a que la dirección de distintos planteles haga y deshaga sin repercusión aparente.
Pero ¿cuál es el trasfondo de estos ataques?
A lo largo de los años, ha persistido un debilitamiento generalizado de las alternativas para la organización estudiantil, sin importar la envoltura que estas tomen (cubos, colectivos, comités de lucha, etc.). Los estudiantes pierden cada vez más alternativas para organizarse y aquellas que persisten pierden fuerza por su propia mano. La falta del estudio y rescate de los mejores métodos y tradiciones del movimiento estudiantil, así como de un programa político consecuente que atienda a las necesidades inmediatas reales del estudiante, pero también, y sobre todo, ataque los problemas de raíz vinculados al actual sistema capitalista, impide aplicar estrategias y tácticas revolucionarias que incentiven la organización de masas.
El resultado de malas tácticas introducidas por la falta de una línea política clara ha llevado a numerosos fracasos en los movimientos estudiantiles, un aplastamiento y persecución por parte de la dirección. Hay que agregar a esto, que convergen diversas ideas en ese tipo de organizaciones, no todas consecuentes para obtener nuestros fines.
Todo esto, en suma, ha generado un ambiente en que los estudiantes ya no confían en las capacidades de la organización, al menos no por estos medios. Los colectivos se debilitan y empiezan a desaparecer, llegando al terreno actual: ya no hay alternativas para la lucha organizada y las que a duras penas persisten ya no son confiables para los estudiantes.
Es en ese tenor donde la dirección de los diferentes planteles ha identificado su punto de acción. Han aprovechado esta debilidad del movimiento general para dar pasos adelante y hacer retroceder las conquistas de los estudiantes organizados.
Luchar por nuestras demandas inmediatas y generales
La lucha por la defensa de estos espacios es la lucha por el derecho a la organización, la lucha por mejores condiciones, la lucha por una sociedad mejor. Aún con esto, están aquellos que se ensucian la boca con un discurso «proestudiantes» para justificar cada barbaridad que ejercen contra ellos entre bambalinas, mientras la esconden tras el conocido discurso del orden y la seguridad.
La lucha de los estudiantes es una lucha genuina, honesta, que no exige más que condiciones dignas para continuar con sus estudios. Tal parece que para la dirección, estas simples exigencias resultan en un crimen contra la universidad.
Nos acusan de violentos, nos acusan de revoltosos, mientras que solo llevamos sobre la mesa las exigencias mínimas. Pero es claro, las autoridades de la UNAM, así como todo aquello que sigue formando parte de este putrefacto sistema, sigue una sola lógica: la lógica burguesa, la de reproducir el sistema y perpetuar los intereses burgueses. Así entonces, entendemos que la lucha organizada no solo debe darse en los marcos de nuestras escuelas o por nuestras demandas más concretas, sino que debe salir de sus cuatro paredes y entenderse como una necesidad permanente. Los problemas de nuestras escuelas están enmarcados en cuestiones más grandes. Por ejemplo, se destina una gran cantidad de recursos a las fuerzas armadas que podrían destinarse a mejorar la educación. Además, como estudiantes, sufrimos las consecuencias de problemas sociales como la precariedad, el deficiente transporte público y la violencia. Por tanto, los problemas de nuestras escuelas no pueden entenderse de manera aislada, pues están inmersos en los de nuestra sociedad, en los del capitalismo en el que vivimos.
Lo ocurrido en los distintos planteles solo deja evidencia de esto: los estudiantes organizados, a ojos de la dirección, son vistos como una amenaza porque así, organizados, son capaces de cambiar las cosas.
Hay algunos casos que nos parece importante señalar, aquellos donde ha habido destellos de organización estudiantil frente a los ataques de dirección y que, sin embargo, no han sido suficientes por lo antes mencionado.
Preparatoria 3
En la ENP 3 los chispazos referidos son expresión directa de las tensiones existentes entre la comunidad y sus directivos. La dirección lleva años con los cubículos estudiantiles tomados bajo la excusa de «Investigación fiscal» . Nos parece una medida extremadamente obvia. No lo han hecho de manera tajante por las fricciones que ya existen dentro del plantel, pero no es para nada una estrategia nueva de dirección.
Al mismo tiempo, y como ya lo ha hecho en otros planteles, tomó medidas de reconocimiento para los alumnos. Cabe aclarar que no se trata de una simple y burda medida de «seguridad” como ellos defienden, sino que es un paso importante en cuanto a las medidas de control en toda la UNAM.
El hecho que desbordó todo y dejó al descubierto las intenciones de la dirección del plantel fue el ataque directo a uno de los pocos logros que aún se mantenían, fruto de la organización estudiantil: el tianguis de la escuela.Más allá de servir para el comercio burdo, como la dirección dice, es un medio de sustento para los estudiantes, cosa que las autoridades de la UNAM no han sido capaces de garantizar: la alimentación, el transporte, la seguridad, etc.
El ataque fue tan notorio que impulsó el descontento entre los estudiantes y empujó casi de manera inmediata los indicios de un movimiento. Los colectivos de la escuela, también con sus fuerzas mermadas, intentaron dar cuerpo a la ola de estudiantes que salieron a protestar. En un inicio, el movimiento tomó una fuerza considerable. No obstante, ante las negativas de dirección y la poca experiencia de los colectivos, la agitación terminó como siempre lo hace, con largas por parte de las autoridades y, debido a la poca claridad de las exigencias, por irse por el camino fácil y dar solución a las cosas más superficiales como el suministro de papel, jabón e internet.
Es importante decir que son bienes básicos para el estudiante, sin embargo, en cada lucha debemos saber defender nuestras prioridades políticas. Irse por las ramas es una especialidad de dirección y, entre más ramas les demos, más largas nos podrán dar. Las consignas políticas, las más políticas deben ir en la primera línea y ser defendidas hasta sus últimas consecuencias.
CCH Naucalpan
En CCH Naucalpan la situación ha escalado de una manera interesante. Hace algunos meses, la dirección aprovechó un vacío evidente en las alternativas para la organización de estudiantes para lanzar una ofensiva que terminó con la toma del cubículo estudiantil. Este primer acto dejó ver dos cosas: el vacío de una defensa efectiva por el espacio en Naucalpan pero también y, sobre todo, las intenciones de la dirección para retomar el control de este espacio y, con ello, debilitar aún más la organización estudiantil.
Pasaron varias semanas sin respuesta aparente. Sin embargo, el descontento por parte de la comunidad permaneció. Hubo pequeños movimientos a lo largo de los días hasta que un grupo de estudiantes de todos los grados empezaron a compartir la idea de tomar el cubículo nuevamente. La convocatoria se lanzó de manera general y sí hubo un sector que respondió. Algunas decenas de estudiantes discutieron durante días las posibilidades para retomar el espacio. Ante estos movimientos, las autoridades no permanecieron inertes. Comenzó, aunque busquen negarlo, una campaña de persecución hacia todo aquel integrantedel grupo de Whatsapp donde todo se estaba gestando la acción. Aplicaron tácticas ruines y desagradables como llamar a las familias de los compañeros anunciándose como parte de la dirección o parte del equipo psicológico del plantel y acusándolos de formar parte de un grupo/organización delictiva cuyo objetivo era «tomar la escuela de manera violenta» así como también, de manera baja, expusieron a los compañeros con situaciones académicas complejas para darle cuerpo a su acusación principal ante la cual los padres cedierona.
Este intento de intimidación tocó la puerta de una gran parte de los compañeros que, aun sin haberse involucrado en las discusiones, eran acosados y amenazados con que podrían terminar. «Acaso ¿es la organización de los estudiantes un delito?»” preguntó una de las madres preocupadas a la supuesta psicóloga.
A pesar de lo anterior, los estudiantes que ya formaban parte del grupo decidieron seguir con lo planeado y convocar a una asamblea para el día jueves 8 de octubre. Sin embargo, y como ya era esperado, esta iniciativa fue cooptada por la dirección incluso, de boca de muchos estudiantes, con «amenaza de porros» contra los asistentes. No resultaría extraño analizando la situación concreta del plantel Naucalpan, mismo que cuenta con una de las más fuertes presencias porriles entre todos los bachilleratos de la UNAM. Por si fuera poco, estos grupos de choque ya se han utilizado contra los estudiantes en diversas ocasiones, incluida aquella donde hubo un estudiante asesinado. Debido a esas claras razones la asamblea fue cancelada.
También es importante mencionar que las autoridades del plantel en coordinación con la policía han llevado una persecución silenciosa a los estudiantes organizados. Merodean los alrededores de la escuela, incluso lugares no tan inmediatos, tras estos «provocadores» que buscan llevar a cabo el peor crimen de la humanidad, organizarse. Algunos compañeros han ofrecido sus casas como alternativa a un espacio seguro en el que tan siquiera puedan hablar sin temor. ¿A qué le tienen tanto miedo los directivos?
En este momento leemos perspectivas complicadas para el desarrollo del movimiento. Aunque honestas sus intenciones, hay dos factores en concreto que juegan en contra:
1) La inexperiencia y falta de línea/programa político del colectivo “La Roja” que por su naturaleza contiene una heterogeneidad de ideas entre quienes lo conforman y, por tanto, diferentes formas de entender tanto el movimiento como la táctica revolucionaria. La falta de organización es resultado de esto.
2) El papel de la dirección. Las autoridades del plantel están al tanto de cada movimiento y simplemente están esperando a que los alumnos caigan en provocaciones y, con un solo acto que infrinja mínimamente el reglamento universitario, actuar con todo su poder y materializar las amenazas antes expuestas. Esto es preocupante. Los alumnos, junto con sus honestas intenciones, sin saberlo, se están metiendo en la boca del lobo.
Preparatoria 1
En la Escuela Nacional Preparatoria No. 1 el día miércoles 7 de octubre del año en curso, se registró un caso de indignante violencia por parte de elementos de la dirección hacia un alumno. A lo largo de la semana se han dado diversas movilizaciones en la escuela con el propósito explícito de denunciar y exigir la destitución inmediata del director.
Los alumnos han denunciado en diversas ocasiones a estos y otros miembros de la direccion por encubrimiento y acoso sexual, a lo cual se suma el desvío de fondos para el lucro personal. La respuesta a las movilizaciones no se hizo esperar; ha sido clara y contundente. El personal universitario ha recurrido a medidas de intimidación que buscan desmovilizar a los estudiantes. Nuevamente tenemos el caso de compañeros que salen a luchar por condiciones mínimas y son frenados por el aparato burocrático de la UNAM y sus intereses particulares.
Justo en medio de la redacción del presente artículo estudiantes del CCH-Sur se han movilizado demandando encubrimiento a agresores sexuales, así como un constante ataque por parte de la dirección contra las asambleas de los estudiantes. Mismo patrón: problemas graves dentro de las escuelas, direcciones ineptas que, en lugar de atender los problemas, se concentran en reprimir a los estudiantes.
¿Qué hacer?
Estos casos, como ya comentamos, no son situaciones aisladas o ajenas a la lógica interna de la dirección burocrática de la UNAM. Históricamente, las autoridades universitarias han adoptado medidas cada vez más evidentes y agresivas para censurar e incluso desaparecer los movimientos estudiantiles que hierven dentro de sus instituciones. En ese tenor, el periodo actual se ha caracterizado por la falta de respuesta ante el avance de la autoridad y, como ya explicamos más arriba, esto responde a una falta tangible de alternativas para la organización estudiantil.
Expresamos total apoyo y solidaridad con aquellos compañeros en pie de lucha, aquellos que a pesar de la falta de una organización estudiantil fuerte buscan, por sus medios, llevar sus demandas al terreno de la acción. Sin embargo, también aprovechamos para hacer un señalamiento urgente hacia la importancia de la organización, pero no como concepto abstracto, sino la organización consciente y revolucionaria.
Toda acción que permita fortalecer la organización y la toma de conciencia del movimiento de los trabajadores y la juventud es bienvenida. Por ello, la lucha en defensa de los espacios estudiantiles debe ir acompañada de una explicación dirigida a la comunidad que promueva su involucramiento y permita comprender sus objetivos. Para ello, es necesario establecer puentes que permitan acercarnos de acuerdo a sus necesidades e intereses para explicar la necesidad de fortalecer la lucha, las organizaciones y nuestros espacios. Toda acción que nos aísle, nos aleje de los estudiantes o impida avanzar en su conciencia debe ser cuestionada. Para intervenir de manera adecuada, requerimos una teoría científica que nos permita comprender la sociedad y la lucha de clases. Por eso, creemos necesario formarnos en el auténtico marxismo.
La defensa de un programa político no se trata simplemente de tener ideas para debatir sino, sobre todo, aquellas que nos permitan un análisis crítico y un planear táctico sobre el terreno de la realidad. Es decir, ideas que recojan la experiencia de años de lucha política, conclusiones, análisis, perspectivas y cuyo propósito sea la práctica concreta en la realidad, la práctica revolucionaria. En palabras de Lenin: «Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario». Esa herramienta invaluable que nos ha dejado la historia es el marxismo.
Aquello que podrá hacer frente a los métodos de persecución y violencia de un aparato burocrático y sumamente violento es la organización. La UNAM no es un ente apartado de la sociedad, es producto de esta misma. Mientras que vivamos en esta sociedad capitalista y la Universidad, aun con su autonomía, dependa del actual Estado se pondrá al servicio y reproducirá en última instancia a la sociedad burguesa,pero desde la UNAM pueden engendrarse parte de los sepultureros del sistema, por eso tener organizaciones estudiantiles sólidas y con perspectivas claras y revolucionarias es necesario.
La lucha por mejores condiciones no es solo en el terreno de los estudiantes, sino que es una lucha completa contra un sistema, putrefacto hasta sus cimientos, cuyos resultados son todos aquellos que como clase trabajadora y estudiantado vivimos día a día. El mismo sistema que mantiene guerras, genocidios y pobreza también es aquel que, para proteger sus intereses, reprime, mata y desaparece estudiantes. A tal sistema global con intereses propios y ajenos a nuestra clase, lo único capaz de combatirlo realmente es la lucha organizada entre trabajadores y los hijos de estos: los estudiantes. Una fuerza tal que ni el mismo Estado, ni la misma rectoría de la UNAM, con todos sus aparatos y estrategias punteras de represión, podrán hacer frente. El trabajador y el estudiante, cualesquiera que sean sus géneros, unidos contra el capital.
Compañero estudiante de Prepa o CCH, no es momento de callar, el mundo está ardiendo en llamas y debemos luchar por nuestra vida. ¡Organízate, fórmate y lucha!
¡ÚNETE EL PARTIDO COMUNISTA REVOLUCIONARIO!
