Contra la violencia hacia la mujer: ¡Por la unidad de la clase trabajadora!
PCR Morelos
En las últimas semanas hemos observado que nuestros carteles están siendo arrancados y vandalizados con diferentes consignas, haciendo principal alusión a que, como Partido, somos agresores sexuales y encubridores. Ante esto, nos pronunciamos de manera contundente: no se ha dado a nuestra organización una denuncia concreta de violencia de género. Rechazamos por completo todas las expresiones de opresión hacia las mujeres y partimos de la teoría y la práctica para construir un Partido políticamente consecuente con su compromiso histórico en la lucha por la emancipación de la mujer. ¡No encubrimos ni protegemos a ningún agresor!
Desde que existe la sociedad de clases la mujer fue relegada a un segundo plano, generando así las condiciones materiales para su opresión, que llegan a nosotras en ideas y acciones barbáricas contra nuestra integridad. Como bien se ha mostrado en Morelos, el capitalismo nos regresa a la barbarie: llegando a casos extremos de ver a nuestras compañeras desaparecidas o asesinadas. Los comunistas nos oponemos a todo tipo de violencia y opresión contra nuestras compañeras, pero consideramos que el enemigo no es el género opuesto, sino la sociedad de clases de la cual emana directamente la opresión hacia la mujer. Esto no significa que no actuemos contra un agresor que ha atentado contra una compañera. Así, todo acto que violente a nuestras compañeras es condenable, pero también todo aquello que separe a nuestra clase. Recurrir a métodos separatistas o punitivos nos hace correr el grave riesgo de individualizar el problema y perder la perspectiva fundamental de que, como clase trabajadora, tanto hombres y mujeres somos víctimas del régimen asalariado; ambos dependemos de la extinción de la sociedad de clases para alcanzar nuestra verdadera emancipación.

Entendemos que la opresión hacia la mujer se inscribe en el desarrollo histórico de nuestra sociedad y es producto de las bases materiales que creó la sociedad de clases; por lo tanto, no es natural ni eterna, sino capaz de ser modificada a partir de una transformación profunda y radical de nuestra sociedad. Como Partido, sabemos que el paso definitivo para lograrlo es la victoria de una revolución socialista internacional.
Sin embargo, esto no implica que nos quedemos de brazos cruzados en el presente. Hemos luchado activamente contra la violencia hacia nuestras compañeras, como en el reciente paro de la Universidad. De manera cotidiana impulsamos la formación política de nuestra militancia, desarrollamos teoría sobre la cuestión femenina, sacamos lecciones de la intervención sistemática en las coyunturas de la mujer y combatimos las expresiones de violencia que se puedan reproducir como parte de la sociedad en la que vivimos. Tenemos instancias para combatir cualquier manifestación de dinámicas machistas o misóginas y, si bien hoy no enfrentamos acusaciones directas —sólo señalamientos al aire y sin pruebas— de esta índole, somos claros: de llegar a presentarse, cada caso lo atenderemos con absoluta seriedad, rigor y responsabilidad política.
La emancipación de la mujer no vendrá del separatismo ni de ataques sin fundamento, sino de la unidad entre la clase obrera. Vandalizar la propaganda comunista sin acusaciones reales ni pruebas, sólo impide el fortalecimiento de la organización de izquierda y ayuda a quienes quieren perpetuar la violencia hacia la mujer, por eso condenamos dichos actos. Hacemos un llamado a la organización conjunta de mujeres y hombres de la clase trabajadora y la juventud: no le hagamos el juego al sistema con la división de los explotados y oprimidos, sumemos fuerzas para derrocar al verdadero enemigo: el sistema capitalista y erradiquemos de raíz toda violencia hacia la mujer.

