El papel de la juventud en la construcción del Partido Comunista Revolucionario
Marco Olvera, CDMX
“La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente.” – León Trotsky
En México existen aproximadamente 30 millones de jóvenes, de edades que oscilan entre 15 y 29 años, que representan una cuarta parte de la población total. Pero hablar de la juventud en nuestro país, no es hablar de un dato estadístico, sino es hablar en primera instancia de sus condiciones históricas, de la crisis generalizada del sistema capitalista que los definen generacionalmente.
El porcentaje de jóvenes que tienen una oportunidad a la educación universitaria es pequeño con relación a los cientos de miles de jóvenes que no tienen dicha oportunidad. Debido a la lógica estructural que limita los espacios y excluye a la mayoría de los hijos de los trabajadores a una formación de nivel superior.
Por otro lado, existe una juventud que ya es punta de lanza de la precarización y la violencia; salarios de miseria, rotación laboral, crisis de vivienda, despidos arbitrarios, nula antigüedad, informalidad o piezas desechables del narcotráfico, por no mencionar otras.
Estas condiciones materiales ubican a la juventud trabajadora en uno de los sectores más vulnerables dentro del capitalismo. Luego entonces, ¿cómo se pueden manifestar tales condiciones en la mente de la juventud? A veces podemos encontrar casos de apatía, desmovilización o desinterés. Sin embargo, también los jóvenes se definen por su energía, sus dudas, su astucia, su ímpetu y sus ganas de cambiar al mundo. No existe transformación social en la historia de la humanidad sin que la juventud haya participado.
¿Existe alguna alternativa para los jóvenes en la actualidad?
Bajo el sistema capitalista, la alternativa de los jóvenes se traduce en ser sólo una pieza remplazable del capital; lo explota, lo enajena o incluso lo introduce a una lógica violenta que lo termina asesinando. Es aquí donde vale la pena preguntarse si es el futuro que nos merecemos los jóvenes de la clase trabajadora. ¡NO!
Sin embargo, no basta con la afirmación “¡No lo queremos!”, más bien, es necesario que los jóvenes se organicen para cambiar sus circunstancias de vida. Nosotros como Partido Comunista Revolucionario (PCR) señalamos que las luchas estudiantiles y por un futuro digno para la juventud proletaria son parte indisoluble de la lucha de clases y deben labrar el camino hacia una sociedad donde no exista explotación, desigualdad o cualquier tipo de violencia estructural. Por ello defendemos la lucha por la revolución comunista.
Las revoluciones no se dan espontáneamente, necesitan formación y dirección. La lucha comunista es la única tarea de gran amplitud que exige varias generaciones para su completa realización: la revolución proletaria exige continuidad y asegurar esa continuidad es la misión de la juventud. Pero la juventud no es un adorno generacional, sino pieza fundamental en la construcción de una nueva sociedad auténticamente humana.
La herramienta que permite la amplitud con las masas, la continuidad de las mejores tradiciones obreras, la dirección teórica y práctica (marxismo) de la historia de la lucha de los trabajadores se llama: PARTIDO. El PCR se construye con la paciencia de aquel que no quiere ver el resultado antes del trabajo, sino con la perspectiva del que comprende la responsabilidad histórica que implica ser vanguardia de la clase trabajadora.
Como jóvenes, esta es la primera y más difícil lección que debemos asumir quienes sentimos el incendio de la historia en las yemas de los dedos. La tentación del instante, la adrenalina de la consigna y la inmediatez de la denuncia son herramientas poderosas, pero deben anclarse a una estrategia que supere lo inmediato para transformar lo trascendente; que no es otra cosa que el aniquilamiento del capitalismo y sus calamidades.
No somos los primeros en alzar la voz contra la injusticia, ni seremos los últimos, pero sí somos los llamados a tejer el puente entre la memoria política de los que lucharon y de los que vendrán, en aras de plantear la salida revolucionaria para la victoria de nuestra clase.
Para el PCR la formación teórica y política son la antorcha que ilumina el camino de la acción. La juventud puede asumir el estudio del marxismo con la misma pasión con la que asume la lucha práctica, porque es la garantía de que su organización no sea un simple estallido de energía, sino un instrumento eficaz de transformación histórica.
Ser un joven revolucionario implica tener el ímpetu infatigable de cambiar lo que no funciona, pero también implica tener la humildad de conectar y estudiar de las lecciones obreras, de las derrotas históricas y aprender de ello.
Nuestra energía es potente, para nosotros, la juventud no es una simple categoría abstracta, sino una capacidad real de transformación. El partido nos sirve para organizar las tareas de intervención en los espacios donde se desarrollan las demandas de los trabajadores. es decir; de manera consciente, organizada y disciplinada para conseguir un objetivo común: acabar con nuestras cadenas.
Hoy millones de jóvenes están hartos de las condiciones en las que les tocó vivir y están llegando a conclusiones revolucionarias y para ello el PCR es un espacio para canalizar toda su furia contra el sistema y el triunfo de las demandas de la juventud y de la clase trabajadora.
Somos una organización joven, pero nos paramos sobre hombros de gigantes: Recuperamos el legado revolucionario de Marx, Engels, Lenin y Trotski. En México contamos con más de 600 militantes en todo el país, siendo parte de la Internacional Comunista Revolucionaria con presencia en todo el mundo. El papel de la juventud en la construcción del partido es de magnitudes sorprendentes por la cantidad de estudiantes y trabajadores jóvenes que dedican su vida al sacrificio militante, y es hermoso porque uno de los cometidos más gratificantes del camino, es ganar a esas compañeras y compañeros de nuestra generación para unirlos a la misma lucha. Son esos compañeros los que no solo crecen a lo interno del partido, sino que también lo construyen con todo lo que estas generaciones tienen que ofrecerle a la lucha de clases. El PCR es entonces, el partido de los futuros cuadros de la revolución socialista.
¡Adelante con la construcción del PCR!
“Los trabajadores no tienen nada que perder salvo sus cadenas. Tienen un mundo que ganar.”
– Karl Marx & Friedrich Engels.
