A fortalecer la toma del Canal Once en el Instituto Politécnico Nacional
PCR-IPN
Los estudiantes han tomado las instalaciones de Canal Once, ubicado en el Casco de Santo Tomás del Instituto Politécnico Nacional, después de semanas de movilización. La principal demanda es la renuncia de la administración, encabezada por Arturo Reyes Sandoval. Llevamos casi seis años de conflictos cotidianos, falta de atención a las demandas debido a las carencias que existen en las escuelas por la falta de presupuesto suficiente y una administración acusada de cometer actos de corrupción que son evidentes ante los ojos de la comunidad politécnica.
Problemas sin resolver
Las carencias son evidentes: falta de cupos en la inscripción para las materias y deficiencias en la infraestructura. Actualmente, por ejemplo, edificios en el área de Zacatenco, el CECyT 8 y CECyT 14 tienen daños considerables. Las escuelas carecen de insumos básicos para su funcionamiento: tóner, papelería, mobiliario, etc. La crisis se agravó en los días previos a las vacaciones de Semana Santa, que se desarrollaron a principios de abril, durante las cuales se suspendió el servicio de internet y agua en la mayoría de las escuelas.
Durante el periodo de 2020-2021, el incremento de la matrícula en el Politécnico fue de un 10% y en una década esta ha crecido en cerca de 30 mil alumnos nuevos. Esto tiene un lado positivo pues se ha permitido el ingreso de más jóvenes a la educación pública superior, sin embargo, ese crecimiento no estuvo acompañado de un incremento sustancial del presupuesto, proveniente del gobierno federal y asignado a la institución. El resultado es mayor presión sobre los recursos con los que cuenta el Politécnico: con la misma infraestructura, los mismos maestros y trabajadores atienden a un número mayor de estudiantes.
Una de las demandas importantes que debemos levantar en el actual movimiento estudiantil es un incremento sustancial del presupuesto público asignado al Politécnico; el cual debe ser reasignado en el desarrollo y mejora de infraestructura, mobiliario y en la renovación y ampliación del personal académico y administrativo, con la finalidad de que eso tenga un impacto directo en la mejora de las condiciones de estudio.
No puede existir una transformación del Instituto Politécnico Nacional y una mejora en nuestras condiciones de estudio si no existe el presupuesto suficiente.
Una administración corrupta y desprestigiada
Arturo Reyes Sandoval fue nombrado Director General del IPN, por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, y fue ratificado para un segundo periodo. La Ley Orgánica del IPN, desde su origen, marca que es el presidente en turno quien debe nombrar al Director General. El IPN mantiene una estructura profundamente vertical y autoritaria, que se expresa con mayor claridad en su cuerpo directivo, algo que la 4T, que en teoría aboga por una sociedad más democrática, nunca reformó.
La comunidad ha enarbolado la necesidad de democratizar la institución para impedir que un grupo de burócratas corruptos continúe tomando decisiones por encima de la comunidad politécnica. Todas las autoridades deben ser elegidas democráticamente por estudiantes, trabajadores y docentes, y no designadas por funcionarios federales o por consejos alejados de la base estudiantil. Debemos luchar para que la asamblea general se convierta en el máximo órgano de decisión de la institución, en lugar de los antidemocráticos consejos consultivos. Asimismo, deben garantizarse todas las condiciones necesarias para su realización, incluyendo el derecho a la suspensión de clases y labores mientras estas se desarrollen.
La administración de Reyes Sandoval está siendo profundamente cuestionada en todos los sectores de la comunidad del IPN. Si se sostiene en el cargo es debido al espaldarazo que, hasta el momento, el gobierno federal ha dado a la comunidad politécnica. Dentro del IPN la percepción hacia la administración es que ha sido una de las peores que ha habido en las últimas décadas.
La actual administración está salpicada por actos de corrupción evidentes. El antiguo Secretario de Administración, Javier Tapia Santoyo, ha sido destituido y procesado por actos de corrupción. Las prácticas que ya había mostrado durante su paso por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado se repitieron cuando quedó a cargo del manejo financiero del Politécnico.
Además, Javier Tapia Santoyo, junto con los subsecuentes Secretarios Generales del IPN, han armado una red de directivos locales —dentro de los cuales hay algunos con nombramientos cuestionables— con la finalidad de mantener el control financiero y político de la institución.
La pregunta es: ¿el Director General no sabía de los manejos turbios de su operador financiero?
Este actuar corrupto de los directivos, junto a las carencias en las escuelas, ha provocado innumerables conflictos y movilizaciones estudiantiles y de trabajadores desde el regreso a clases tras la pandemia. No ha habido un semestre escolar en el que no haya habido paros, tomas de instalaciones y movilizaciones.
La respuesta de la administración ha sido ignorar las peticiones, simular mesas de trabajo y alargar los conflictos con la finalidad de desgastarlos, mientras que ha utilizado la represión contra los sectores organizados de la comunidad politécnica.
En las escuelas existen innumerables minutas firmadas por funcionarios, quienes se han comprometido a atender las demandas de la comunidad, pero pocas se han cumplido.
Las recientes movilizaciones se desarrollan en este contexto. Hay escuelas en paro: CECyT 6, CECyT 15, Escuela Nacional de Ciencias Biológicas y la Escuela Superior de Economía; además se han desarrollado asambleas en diversas escuelas. El primer punto del pliego petitorio es categórico: se pide la renuncia de los principales funcionarios, empezando por el Director General, Arturo Reyes Sandoval.
Se han desarrollado movilizaciones dirigidas a la Secretaría de Gobernación, bloqueos de avenidas y, el pasado 21 de mayo, se decidió la toma del Canal Once, que se encuentra dentro de las instalaciones del Casco de Santo Tomás. Una acción que las pasadas protestas politécnicas nunca había logrado concretar; lo que habla, por un lado, de la debilidad de la administración y, por otro, de la rabia de la comunidad.
Esa acción tiene un impacto de carácter nacional, pues se da en un contexto de proximidad al inicio del Mundial de Fútbol, que tendrá como una de sus sedes a la Ciudad de México, y en el cual el gobierno federal desea dar una impresión de estabilidad y proyectar una imagen de alto consenso social.
Eso ya ha provocado que el propio Secretario de Educación se apersone el día sábado 23, en las puertas del canal tomado, pidiendo que se entreguen las instalaciones. La respuesta estudiantil fue contundente —producto de la experiencia acumulada durante estos años de movimientos estudiantiles, dónde se tienen múltiples minutas firmadas, fingiendo acuerdos por parte de los funcionarios—: queremos respuesta al pliego petitorio o no se entregarán las instalaciones.
El gobierno federal está en una encrucijada: o escucha a la comunidad politécnica, atiende sus demandas y deja de proteger a funcionarios corruptos, o enfrentará la lucha estudiantil y la toma de Canal Once. Mario Delgado tiene un historial oscuro, en su momento incluso votó a favor de la reaccionaria Reforma Educativa de Peña Nieto. No es un funcionario comprometido con la causa de los trabajadores y sus hijos, por lo que no puede descartarse un intento de represión abierta; sin embargo, con unidad y organización podemos hacerle frente.
Por una alternativa revolucionaria en el movimiento estudiantil
Los comunistas politécnicos hemos participado activamente en las movilizaciones, planteando democráticamente nuestros puntos de vista, sin pretender imponerlos al conjunto de los estudiantes. Consideramos que la renuncia de la administración debe ser el primer paso, el otro tiene que ver con conseguir un incremento sustancial al presupuesto asignado al politécnico, orientado a mejorar nuestras condiciones de estudio, y establecer mecanismos que garanticen una mayor participación de la comunidad en las decisiones fundamentales que se toman dentro del IPN.
La organización estudiantil permanente, combativa y revolucionaria es más necesaria que nunca, es necesario recuperar las mejores experiencias de la lucha estudiantil, de las que el IPN cuenta con una gran historia. Buscar vínculos con los demás movimientos estudiantiles, sociales y de la clase trabajadora que se están desarrollando dentro y fuera del IPN, con la finalidad de avanzar en las demandas históricas del movimiento estudiantil: la defensa de la educación pública, la democratización de la educación, el incremento del presupuesto público a la educación, mejoras en las condiciones de estudio; vinculando esa lucha a la transformación revolucionaria de la sociedad, luchando contra el sistema capitalista.
Hacemos un llamado a fortalecer la toma de Canal Once, y un llamado a evitar las tentativas de represión.
El discurso anticorrupción y sobre democracia se ha caído en el IPN, el actual gobierno encubre autoridades corruptas y se niega a escuchar las peticiones estudiantiles. La alternativa no está en las posiciones reaccionarias que promueven algunas alternativas políticas y medios de comunicación afines a la derecha en este país, sino en la construcción de una alternativa radical y revolucionaria que profundice la lucha estudiantil y la lucha contra el capitalismo.
