Renegociación del T-MEC: Manifestación de la dominación imperialista
Rafael Zavala
En medio de una guerra intensa en Medio Oriente, una crisis petrolera cada vez más evidente y con ello una amenaza de recesión, en México se suma un conflicto más: la renegociación del T-MEC, tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.
¿Qué es el T-MEC?
El T-MEC surge como el sucesor del TLCAN en 2018, firmado por Trump, Peña y Trudeau. A pesar de este nuevo tratado, la esencia se mantenía: una completa y vergonzosa sumisión de México al imperialismo norteamericano. Desde la firma del primer tratado de comercio con América del Norte en 1994, promocionado por el entonces presidente Carlos Salinas, se ha intentado vender la idea de que estos acuerdos eran la entrada al desarrollo económico, industrial y tecnológico. La realidad ha sido que México fue servido en bandeja de plata para los capitalistas norteamericanos que, por medio de la burguesía mexicana parasitaria y miserable, han explotado brutalmente los recursos naturales y a la clase trabajadora nacional.
Dependencia imperialista
El imperialismo norteamericano tuvo claro, desde el primer momento, que debía garantizar permanentemente el sometimiento de México. ¿Cómo lo harían? ¿Invasión militar? ¿Golpes de Estado? No, algo mucho más sencillo y que Lenin describió hace mucho: por medio de una dominación económica. El imperialismo norteamericano nos mantiene sometidos gracias a la gigantesca y aplastante dependencia económica que tenemos con ellos.
Desde la firma del primer tratado de comercio alrededor del 80% de nuestras exportaciones se dirigen a EU. Somos de los países con más escasa diversificación de exportaciones. ¿Qué significa eso? Significa que si por alguna razón ya no quisiéramos mantener el tratado con los norteamericanos, el 80% de las exportaciones estarían en peligro de la noche a la mañana. Esto sería sin más una tremenda crisis completa de la economía nacional. Sin este mercado, cientos de empresas cerrarían ante la incertidumbre de poder vender sus productos, ante esto los bancos que habían dado créditos a estas empresas pronto presentarían una crisis al ser incapaces de garantizar un poder de liquidez y pagar los intereses de sus prestamistas, esto llevaría a una crisis total del sistema bancario nacional, y si a esto sumamos el enorme desempleo producto del cierre de empresas, junto con un sistema crediticio colapsado, llevaría al total desplome del mercado interno.
A esto debemos sumar un factor más: las divisas. El imperialismo no se contenta con causar una completa crisis interna, busca que exista también una crisis a lo externo y esto lo logra por medio del comercio y banca mundial.
México, al igual que todos los demás países dominados por el imperialismo, lleva el grillete de la deuda externa. Tan solo para el 2026 se ha aprobado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) un gasto de aproximadamente 1.3 trillones de pesos para el pago de la deuda, esto representa cerca del 13% del gasto total proyectado para este año. Para darse una idea, para este año el PEF estima que se designará el 0.66% del gasto a salud. El 13% para pagar la deuda y menos del 0.7% para el precarizado sistema de salud.
¿Qué tiene que ver esto con el T-MEC? Como hemos visto, el 80% de las exportaciones dependen de esto, sin las exportaciones no hay ingreso de divisas (dólares), sin estas no se puede pagar la deuda externa que se nos cobra en dólares. Debemos sumar la existencia del sistema del dólar como la moneda mundial dominante. La posesión de dólares por parte de los bancos centrales permite a cada país sustentar su moneda con el dólar ante el mercado mundial, lo que antes se hacía en referencia al oro. De modo que la posesión de dólares permite a los países entrar al comercio mundial con su propia moneda. Sin ellos, la moneda no posee un sustento seguro y será en extremo complicado que algún país la desee aceptar.
Entonces, ¿qué nos ata al tratado con EU? Dependencia industrial, bancaria, financiera y monetaria, además de la deuda que en caso de dejarla de pagar sería el pretexto perfecto para intervenir directamente en el país.
¿Qué busca Trump?
Trump ha lanzado múltiples amenazas y ataques al tratado, alegando que no es favorable para EEUU y que piensa en abandonarlo. Esto no es más que una fanfarronería típica de él. Trump sabe perfectamente que el tratado con México le brinda una cantidad obscena de beneficios a la burguesía norteamericana, pero lo que busca con estos ataques es algo claro: más y mayor sometimiento por parte de México y Canadá. No es un Trump que desee instaurar un proteccionismo puro y producir todo nacionalmente como se podría creer a primera vista. Él no es más que la expresión material de un conflicto económico en boga: la amenaza de China.
Esto se ve claro cuando en las primeras reuniones de la negociación se han planteado de manera firme los ejes sobre los cuales EE. UU. quiere “negociar”:
- 1. Romper definitivamente la dependencia del mercado chino.
- 2. Imponer como nuevo parámetro de decisión comercial no el precio, sino las reglas de origen.
- 3. Asegurar las cadenas de producción
Esto es muy claro, el propósito de Trump es sacar a China de América, tanto de importación directa como de la importación indirecta por medio de mercancías manufacturadas con partes chinas. A esto se le suma un objetivo más: México debe asegurar el abastecimiento de las cadenas de producción norteamericanas. Sacar a China y asegurar que México entregue lo que se le exija, esos son los objetivos de Trump y el imperialismo norteamericano.
Para comprender claramente el tema hace falta mencionar algunos datos.
La variación de exportaciones de México a EEUU de enero de 2025 a enero de 2026 fue del 9.4%, incrementada en aproximadamente 4 mil millones de pesos. De esto, los sectores que más incrementaron fueron el de maquinaria y equipo especial para industrias diversas con un incremento del 65.8% y el de minerometalurgia con un incremento de prácticamente el 30%.
Esto no es más que la expresión de la importancia del sector automotriz ya conocida, pero ahora el imperialismo busca intensificar el dominio sobre el sector minero, el cual es fundamental para su pelea comercial con China.
Entre los sectores que el gobierno de EU ha insistido en tocar durante las negociaciones se encuentra el energético. La burguesía norteamericana desea tener plena certeza de poder invertir en el sector energético del país sin el molesto Estado mexicano que insista en la soberanía energética.
Control de la manufactura, de la industria automotriz y minera, expulsión abrupta del comercio con China y entrega del sector energético a capital norteamericano, esas son las demandas de Trump al gobierno mexicano.
Los comunistas ante la 4T
Ante este tan complejo escenario tenemos a Marcelo Ebrard, secretario de economía, el cual se mantendrá en la línea entreguista y sumisa del gobierno. La 4T ha dicho que busca defender la soberanía nacional, pero ha acatado cada orden y exigencia dada desde Washington. No puede ser de otra forma bajo un gobierno reformista que no busca romper de ninguna forma con la dominación imperialista sustentada en el régimen capitalista.
Nuestra única alternativa para poder terminar con esta dominación imperialista es por medio de la organización de la clase obrera que impulse el control obrero de las fábricas, expropiando a toda la burguesía rastrera del imperialismo. A esto se debe sumar la unión internacional de la clase obrera que termine con el ‘libre mercado’ capitalista y transite a un mercado internacional de cooperación mundial.
