EEUU empieza a vender petróleo venezolano y administrará los beneficios – un arreglo semi-colonial
Jorge Martín
Informes de prensa del 14 de enero revelaron que Estados Unidos ya está procediendo a la venta de petróleo venezolano y controlará el dinero recaudado. Este es un acuerdo semicolonial indignante que otorga a Trump el control sobre los recursos de un país formalmente soberano. ¿Cuál es la respuesta del gobierno venezolano a este chantaje?
El 14 de enero, se produjo una llamada telefónica entre el presidente Trump de EEUU y la presidenta encargada Delcy Rodriguez de Venezuela. El tono de la misma, tal y como fue descrita por ambas partes, causó mucho revuelo y comentarios en las redes.
“Respeto mutuo”
Esto es lo que dijo Trump acerca de Delcy Rodriguez:
“Marco Rubio está tratando con ella, hablé con ella esta mañana, tuvimos una larga llamada. Acabamos de tener una gran conversación hoy. Es una persona fantástica, es alguien con quien hemos trabajado muy bien”.
Al rato, publicó una nota en redes sociales que era incluso más elogiosa:
“Esta mañana tuve una excelente conversación telefónica con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Estamos logrando avances extraordinarios mientras ayudamos a Venezuela a estabilizarse y recuperarse. Se abordaron muchos temas, como petróleo, minerales, comercio y, por supuesto, seguridad nacional. Esta alianza entre Estados Unidos y Venezuela será espectacular PARA TODOS. Venezuela pronto volverá a ser grande y próspera, ¡quizás más que nunca!”
Un poco después Delcy Rodríguez confirmó la llamada en este mensaje:
“Sostuve una larga y cortés conversación telefónica con el Presidente de los EEUU, Donald Trump, desarrollada en un marco de respeto mutuo, en la que abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como asuntos pendientes entre nuestros gobiernos.”
Lo que a muchos les pareció escandaloso, más allá de las idiosincracias de Trump y su “estilo” comunicativo, fue la declaración de Delcy. Los EEUU acaban de agredir militarmente a Venezuela, matando a más de 100 personas para secuestrar al jefe del estado y a su esposa, han impuesto un bloqueo naval asfixiante y Trump ha declarado que va a “dirigir” el país … en estas condiciones ¿cómo se puede decir que la conversación se desarrolló en el marco “del respeto mútuo”?
Me pregunto también, en este contexto, ¿cuál es la “agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos” a la que Delcy se refiere en su declaración?
Lo más grave es que en la descripción de Delcy de la llamada no se hace mención ninguna a si trataron el secuestro del presidente Maduro (¡¡¡!!!), sino que se dice, al final y casi de pasada que se trataron “asuntos pendientes entre nuestros gobiernos”, vamos, algunos flecos sin importancia en el punto de varios de la reunión …
El 12 de enero en una reunión con comunicadores venezolanos Delcy afirmó que “a veces se dan pasos tácticos, que en ocasiones puedan hacerse acciones poco comprensibles” pero que no se preocuparan que “nosotros también tenemos una estrategia”
Claramente debe ser uno de esos casos. Son ciertamente acciones incomprensibles, lo de “pasos tácticos” o “paciencia y prudencia estratégica” ya no lo tengo tan claro.
Los hechos
¿Qué carrizos significa todo esto? se preguntarán muchos, con razón. ¿No han pasado ni dos semanas del brutal zarpazo imperialista y ya somos todos amigos?
Pero más que la escenificación pública de las relaciones entre ambos mandatarios (y toda la discusión sobre si la liberación de presos la ordenó Rubio o era ya política de Maduro, sobre si la apertura de la embajada de EEUU es necesaria para dar asistencia consular al presidente y la primer combatiente), para mi, como materialista, lo más importante son los hechos, no “la batalla por el relato”.
¿Cuáles son los hechos más recientes?
- Dos multinacionales de la energía, Vitol y Trafigura han sido designadas y autorizadas por EEUU (porque las sanciones permanecen) a vender petróleo venezolano (los famosos 30 o 50 millones de barriles que se encontraban almacenados en tierra o en mar por el bloqueo criminal de EEUU). Ya han firmado los primeros contratos de venta.
- Dos tanqueros cargados con un total de 3.6 millones de petróleo venezolano ya han salido de las costas de Venezuela hacia sus compradores
- Vitol ya ha enviado un cargamento de nafta hacia Venezuela (el disolvente necesario para procesar el petróleo venezolano)
- EEUU ha afirmado que el valor de esta primera venta es de 500 millones de dólares
- EEUU ha afirmado que el dinero de la venta se va a depositar en cuentas bancarias administradas y bajo el control de EEUU
- Fuentes oficiales de EEUU declararon a Semafor que de hecho estas cuentas ya existen y que una de ellas está radicada en Qatar
De todo esto, el gobierno venezolano no ha dicho nada. NADA. Lo único que sabemos es por un escueto y aséptico comunicado de PDVSA del 7 de enero en el que se afirma que hay una negociación con EEUU para la venta de petróleo venezolano y que el proceso se desarrolla con esquemas similares a la licencia de Chevron.
Para los que no sepan, la multinacional Chevró tiene permiso especial para operar en Venezuela a pesar de las sanciones unilaterales impuestas por EEUU y opera cuatro empresas conjuntas con PDVSA (la petrolera estatal venezolana) en las que tiene una participación minoritaria: Petroboscan, Petroindependiente, Petroiar, y Petroindependencia.
La manera en que funciona la licencia de Chevron es que la multinacional vende el petróleo producido (unos 240.000 barriles diarios, el 25% de la producción venezolana total), pero no puede aumentar su producción, entrar en nuevas operaciones ni entregar ningún dinero en efectivo al gobierno venezolano.
Chevron vende el petróleo producido, paga los gastos de mantenimiento y funcionamiento de la operación, y con la parte de los beneficios que correspondería a PDVSA y el gobierno venezolano (impuestos y regalías) se cobra la deuda que PVDSA tiene con Chevron (unos 3.000 millones de $). Una parte de lo que correspondería a PDVSA se paga en crudo, que PDVSA revende al mercado mundial.

No sabemos mucho de los detalles de este “acuerdo energético” anunciado por Trump, más allá de lo que dice en la Hoja Informativa de EEUU del 7 de enero y la Orden Ejecutiva del presidente Trump del 9 de enero “para la protección de los ingresos petroleros venezolanos para el bien de los pueblos estadounidense y venezolano” y algunas otras declaraciones a la prensa.
En resúmen: EEUU va a vender el petróleo venezolano, el dinero de la venta va a ir a cuentas bancarias administradas por los EEUU que van a desembolsar el dinero a su libre albedrío. Los acreedores de Venezuela no van a recibir ninguna parte de este dinero. EEUU tiene la intención de que este dinero sirva para que Venezuela compre productos de EEUU (posiblemente el disolvente para la industria petrolera, equipos para la industria petrolera, equipos energéticos, “ayuda humanitaria”, etc). Ese dinero se va a entregar solamente bajo el control de EEUU y para fines específicos.
Se mire como se mire EEUU se ha hecho, de facto, con el control del recurso más importante de Venezuela (mediante agresión militar e imponiendo un bloqueo petrolero marítimo) y va a usarlo como palanca de chantaje para determinar la política presupuestaria de Venezuela.
Una situación indignante de sometimiento semi-colonial. No se me ocurre otra manera mejor de describirlo.
“Por sus obras les conoceréis”
Algunos han dicho “bueno, no hagas caso de las declaraciones de Trump, ya sabemos como es”. Bien, pero es que ahora ya no son declaraciones solamente, sino hechos. El petróleo lo está vendiendo EEUU. Solamente falta confirmar en la práctica a dónde va el dinero y quien lo administra.
También me han dicho “escucha solo lo que diga el gobierno de Venezuela”. Pero hasta el momento el gobierno venezolano no ha explicado NADA de este acuerdo, que obviamente existe puesto que el petróleo ya está fluyendo. Parece que lo que se pide es fé ciega. “Dudar es traicionar” dicen.
Pero a mi más bien me gusta guiarme por un dicho bíblico: “por sus obras les conoceréis”.
Otros compañeros, ante esta situación inaudita de sometimiento colonial, han hecho la comparación con el tratado de Brest-Litovsk y lo que dijo Lenin en aquél entonces acerca de que estaba justificado hacer tratos con un ladrón de caminos que te asalta con una pistola.
Pero la diferencia es que ni a Lenin ni a Trotsky se les ocurrió nunca decir a los obreros y campesinos rusos “hemos tenido una cortés discusión con el Kaiser para tratar una agenda de interés mútuo para el pueblo alemán y venezolano” además de “algunos asuntos pendientes entre la república soviética y el Imperio Alemán”.

Nunca escondieron el contenido de las enormes concesiones territoriales que se vieron obligados a hacer. Le dijeron claramente al pueblo ruso la situación real que les obligaba a ceder. Y además de eso continuaron haciendo un llamado a la revolución internacional y particularmente a la revolución en Alemania (que no iba a tardar).
Es probable que Trotsky fuera cortés con su contraparte alemana en las negociaciones (que en ocasiones ponía la bota militar encima de la mesa). Pero claramente utilizó las negociaciones como tribuna para la agitación revolucionaria, para desenmascarar los objetivos agresivos del gobierno alemán y para llamar a la revolución en Alemania. Y al final, los Soviets no tuvieron más remedio que firmar, claro.
Y ciertamente, a nadie se ocurrió decir “sigan ciegamente la dirección aunque no lo entiendan” ni mucho menos “dudar es traicionar”. Hubo un feroz debate público acerca de Brest-Litovsk con tres posiciones diferentes: la de Lenin, que quería firmar la paz para evitar tener que hacer concesiones más grandes posteriormente; la de Bujarin que proponía lanzar una guerra revolucionaria; y la de Trotsky que avanzó la consigna de ‘ni guerra ni paz’, para alargar las negociaciones y lograr una revolución en Alemania- Durante el debate se produjeron varias votaciones en diferentes momentos. Hasta que al final se impuso la realidad y la posición de Lenin.
Camaradas, si Venezuela está obligada a hacer concesiones bajo la amenaza de la fuerza militar (y no me cabe duda que esta es la situación real), lo mejor desde el punto de vista de la estrategia y de la moral en este combate, es decir la verdad sin tapujos y preparar el terreno para resistir.
Disfrazar la realidad, tratar de hacer pasar el sometimiento colonial por soberanía y dignidad no solo no engaña a nadie sino que lleva directamente a la confusión, la desmoralización y el debilitamiento todavía mayor de Venezuela y del movimiento de solidaridad internacional ante la agresión imperialista.
