Perspectivas para México: 2026
Partido Comunista Revolucionario
Este documento fue discutido, enmendado y votado por los delegados del Congreso Fundacional del Partido Comunista Revolucionario el 11 de octubre de 2025 de cara al siguiente periodo en la lucha de clases nacional e internacional.
“Después de la guerra imperialista, entramos en un período revolucionario, o sea en un período durante el cual las bases del equilibrio capitalista se quiebran y caen. El equilibrio capitalista es un fenómeno complicado; el régimen capitalista construye ese equilibrio, lo rompe, lo reconstruye y lo rompe otra vez, ensanchando, de paso, los límites de su dominio. En la esfera económica, estas constantes rupturas y restauraciones del equilibrio toman la forma de crisis y booms. En la esfera de las relaciones entre clases, la ruptura del equilibrio consiste en huelgas, en lock-outs, en lucha revolucionaria. En la esfera de las relaciones entre Estados, la ruptura del equilibrio es la guerra, o bien, más solapadamente, la guerra de las tarifas aduaneras, la guerra económica. El capitalismo posee entonces un equilibrio dinámico, el cual está siempre en proceso de ruptura o restauración. Al mismo tiempo, semejante equilibrio posee gran fuerza de resistencia; la prueba mejor que tenemos de ella es que aún existe el mundo capitalista.” (Trotski, La situación mundial, III Congreso de la Internacional Comunista, 23 de junio de 1921).
Cada periodo histórico se cimenta sobre circunstancias particulares de cada uno de los países, pero la esencia del proceso nos lo da la generalidad y esa solo puede mirarse en lo internacional. Esta es una de las grandes ventajas, tal vez la más importante, que tenemos por pertenecer a una organización internacional. En un mundo organizado por la economía mundial, ningún país puede escapar de las dinámicas y tendencias que se desarrollan en la esfera internacional.
Por tanto, este documento sólo puede ser un complemento del documento de perspectivas internacionales de la ICR. No tocaremos aspectos que ya se han hablado en ese documento, a menos que sea necesario para clarificar los asuntos de la política y economía nacional.
Los marxistas tenemos un método que nos permite ver más allá de los datos y los hechos, el empirismo no ayuda a comprender los acontecimientos tan dinámicos a los que nos enfrentamos. La dialéctica nos invita a ver los procesos, no los actos de forma aislada, a mirar los resortes que impulsan los acontecimientos. Por tanto, no nos conformamos con los datos y los hechos, vamos más allá y queremos explicar lo que hay detrás de ello.
En un ambiente tan volátil, sólo el marxismo nos permite tener una perspectiva de las líneas generales de hacia dónde se mueven los procesos. La teoría es inestimable en estos tiempos.
A manera de introducción
La situación política nacional está cambiando rápidamente. En Julio del año pasado se anunciaba el triunfo de Claudia Sheinbaum con bombo y platillo, esto fue acompañado por una arrolladora victoria en las cámaras de Diputados y Senadores, por parte del partido Morena y aliados. Poco después AMLO dejaba la presidencia con un nivel de aceptación del 65% entre la población. Lo que le siguió fue una andanada eufórica del “segundo piso de la transformación”, anunciando que se votarían las 18 reformas que AMLO planteó antes de su salida. El plan C –voto masivo para toda la planilla de Morena para tener mayoría en las cámaras– se había cumplido.
Además, Claudia ganaba con una votación histórica y un porcentaje aún mayor que el de López Obrador. Parecía que la época dorada del reformismo no tendría fin y que el país se encaminaría a un desarrollo progresivo a la felicidad. Sin embargo, a menos de un año del triunfo histórico, el gobierno está haciendo malabares para sortear la llegada de Trump a su segundo mandato presidencial en los Estados Unidos.
La política del imperialismo americano es un ataque directo al país, sin embargo, la forma en que Sheinbaum está enfrentándolos no representa las necesidades de las masas trabajadoras. Lejos de tomar una posición antiimperialista y anticapitalista, lo que ha hecho es ceder de forma reiterada a las peticiones de Trump y presentarlo como una gran negociación.
En el tema migratorio, Trump ha presionado para que se militarice la frontera. Con respecto a la política antidrogas, Trump declaró a los cárteles de la droga organizaciones terroristas y Sheinbaum cambió su política de trabajo de inteligencia y ataque a las causas por enfrentamientos directos con los cárteles. Sobre los aranceles, también se ha seguido la misma dinámica.
Una alternativa que está pensando, para sustituir importaciones es la que viene esbozada en El Plan México, un proyecto donde brinda amplias posibilidades para que la burguesía nacional invierta, con respaldo del gobierno, y así potenciar la creación de mercancías hechas en México. El Plan México tiene el fin de cerrar la puerta a productos o mercancías chinas y que éstas sean sustituidas con productos mexicanos, no plantea un cambio con respecto a la dependencia con los EEUU, sino ir sustituyendo los componentes que se utilizan para el armado de mercancías finales, para ello se apoyará en la burguesía nacional.
Podríamos decir que el Plan México tiene como finalidad el sellar la integración con la economía de México a la norteamericana, haciendo de la industria nacional el gran complemento, pues éstas producirán básicamente lo que les haga falta a las maquiladoras norteamericanas.
Por otra parte, las movilizaciones de los profesores de la CNTE por la abrogación de la ley del ISSSTE 2007 y por pensiones dignas para la clase trabajadora están poniendo una nueva dinámica política, es la primera lucha de peso que el movimiento obrero ha dado en contra del gobierno y ha puesto sobre la mesa las contradicciones de la política reformista. Es sorprendente lo rápido que estas movilizaciones han mostrado las verdaderas contradicciones de la 4T, en apenas unos días se ha abierto un debate y una campaña de linchamiento en las redes sociales, que han desenmascarado el carácter de los “progres” y se han mostrado como en agentes del gran capital.
Estos dos aspectos, tanto la política de Trump, como la lucha magisterial, está reforzando la alianza que el gobierno tiene con la burguesía nacional, encontrándose como la única y viable aliada para enfrentar los “ataques” externos e internos que el gobierno tiene que sortear.
Hay otro aspecto que debemos de tocar, que tendrá mucha influencia para acelerar las contradicciones del régimen, la situación económica internacional y la forma en que impactará a la nacional. Aunque el gobierno ha dicho que el crecimiento económico del primer trimestre de este año fue del 0.2%, y lo utiliza como muestra de que la economía no entró en recesión. Es patético pensar que con estas cifras se quiera demostrar que la economía está bien, hay un estancamiento desde el año pasado y la tendencia es a empeorar. Para los trabajadores lo más importante es el crecimiento de la economía interna, es decir la que corresponde a la vida cotidiana, al primer trimestre del 2025 el consumo privado ha caído por sexto mes consecutivo.
Diferentes instancias económicas internacionales como el Banco Mundial o la OCDE, hablan de que México es el país de América Latina que se está llevando la peor parte por los aranceles, incluso el Banco de México ha dicho que el crecimiento anual será del 0.2% del PIB, rebajando drásticamente las expectativas que tenían a principios de año. De hecho uno de los indicadores más contundentes; la formación bruta de capital fijo, es decir la inversión dedicada para nuevos proyectos productivos ,ha caído en cifras anualizadas un 4.7 % , siendo la caída más dramática la de maquinaria y equipo, la que se contrajo un 7.5%. Para decirlo con todas sus letras descontando el sector externo llevamos ya 6 meses en recesión, la cual se acentuará en el contexto de la caída de remesas y las tarifas trumpistas. Por supuesto nada es eterno y sin duda a la larga, tal vez 2026, se reiniciará un nuevo ciclo alcista, pero tan raquítico e insuficiente para las masas como lo ha sido el anterior, especialmente porque el gobierno actual sigue empecinado en apoyar a la burguesía a costa de los trabajadores, manteniendo una política económica esencialmente igual a la de los sexenios anteriores.
El cambio que ha habido en la lucha contra el narcotráfico también va a implicar retos importantes para este gobierno. El caso que más llama la atención, pero que no es el único, es el de Sinaloa, donde llevan meses en una guerra entre las dos fracciones del cártel de Sinaloa, el de los Chapitos y la Mayisa. Informes dicen que los costos de la violencia en el estado en estos meses son de 122 millones de pesos.
En este periodo las desapariciones, los muertos y el costo económico han sido significativos. Este ambiente de descomposición y lucha entre los diferentes cárteles también se extiende por una buena parte del país. Sumemos a esto los enfrentamientos entre los cuerpos armados del Estado con la delincuencia.
Acontecimientos como el asesinato de los colaboradores más cercanos a Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, o asesinatos de candidatos y presidentes municipales –los cuales suman más de 50 en el último periodo–, que tienen como finalidad el modificar la política del gobierno o presionar para que los gobernantes se cuadren ante los intereses del narco, son cotidianos y no se ve por donde puede parar la violencia.
La descomposición social se presenta de la forma más cruda para las mujeres y la juventud que vive en los barrios de la clase obrera y que utiliza los medios de transporte público, donde las desapariciones, los asaltos, los pinchazos y la violencia son cotidianas e imparables. No es casualidad que sea de estos sectores donde se desprenda la nueva capa de luchadores por el comunismo. La juventud no tiene nada que perder salvo sus cadenas, sin embargo, tiene un mundo por ganar.
Todo esto tendrá un impacto en la conciencia de la clase obrera y la juventud, la cual se sacudirá y buscará otras respuestas. Las nuestras, por más coherentes que sean con la realidad, no tendrán posibilidad sin un Partido que las materialice de forma inteligente y audaz. La luna de miel que ahora tienen las masas con el gobierno se romperá más tarde que temprano y se abrirán oportunidades de crecimiento importantes. Debemos prepararnos para el futuro.
Una economía dependiente
México siempre ha sido un país dependiente de las grandes potencias internacionales. Podríamos decir que su integración a la economía mundial fue a partir del sometimiento y la explotación a manos de los conquistadores españoles, quienes saquearon los recursos naturales y la mano de obra de los indígenas de forma indiscriminada. Este periodo duró durante toda la colonia y se rompió, de alguna forma, con la independencia, aunque no mejoró en nada para las masas indígenas, campesinos y trabajadores urbanos.
Formalmente, la independencia rompió el control español en términos políticos y económicos, sin embargo, no había nada que mantuviera un proyecto de desarrollo diferente a lo que existía previamente, no es casualidad que las instituciones que mantuvieron unido al país fueran dos de las instituciones más reaccionarias, pero más seguras: el ejército y la Iglesia. Al periodo que le sigue a la independencia, hasta la revolución de Ayutla, se le conoce como el periodo de la anarquía, en el cual se instauran o auto proclaman más de 50 gobiernos que quieren dirigir al país. También es el periodo donde se separa la Gran Guatemala y se pierde más de la mitad del territorio frente a los EE. UU. Económicamente hablando se mantiene una economía de autoconsumo en el campo y los pocos recursos del Estado son a partir de los impuestos y aduanas.
No es hasta la revolución liberal y la república restaurada, que comienza a recuperarse, más o menos, la economía y donde se comienzan a incentivar leyes para la formación del capitalismo mexicano. Es importante mencionar que en el país la burguesía nativa era muy débil e incipiente. Fue a partir de los liberales que ideológicamente se identifican con el capitalismo, tomando como ejemplo Francia y EE. UU., quienes comienzan a impulsar la desamortización de tierras de la iglesia e indígenas, para que se comience una acumulación de capital. Esto no resultó como ellos querían, la acumulación se quedó en manos de los terratenientes y hacendados, gente del gobierno, quienes serán el factor económico primario durante ese periodo.
La dictadura porfiriana, aunque negó el programa político del liberalismo, llevó hasta sus últimas consecuencias sus ideas económicas de los liberales y la forma en que “modernizó” la economía fue con la participación del capital extranjero, que comenzaba su etapa imperialista a nivel mundial. El país comenzó a recibir capitales ingleses, franceses, alemanes y estadounidenses, mientras que el gobierno se comprometió a darles todas las facilidades para invertir y mantener “quieto” el país. En este periodo se da una fusión desigual y combinada en la economía nacional. Mientras que el gran capital imperialista invertía donde pensaba se desarrollaría más su capital –minería, textil, ferrocarriles, petróleo, banca, y servicios de gobierno, introduciendo formas de producción y relaciones capitalistas (capital-trabajo)–.
En el campo, no se cambió nada que mejorara las condiciones de las masas, se daba la fusión de este capital internacional con los hacendados sin que se destruyeran las relaciones de producción precapitalistas. La hacienda y los terratenientes, de esta forma, se incorporan al capitalismo, guardando sus viejas formas de explotación. De este modo podemos ver sectores de desarrollo capitalista y grandes extensiones de tierra donde podemos ver explotación semi esclava y semi feudal.
Durante el periodo porfirista se consolidó una oligarquía económica y un gobierno dictatorial que mantuvo a raya a las diferentes expresiones de inconformidad. Los nuevos ricos, principalmente en el Norte del país, se comenzaron a desarrollar bajo líneas capitalistas, y los viejos ricos mantenían sus rutinas y se convirtieron en socios o prestanombres del gran capital internacional. Sin embargo, un sector de la burguesía estaba excluido del poder político y tampoco lograron incorporar a la nueva generación de políticos (incluyendo a los abiertamente a favor del régimen). No es casual que la revolución mexicana tuviera formas claramente capitalistas en el Norte del país, cuando en el centro y sur, su desarrollo fuera más confuso para todas las fuerzas inmiscuidas en la gesta.
La revolución mexicana no rompió los vínculos económicos de subordinación al capital imperialista. En algunas regiones se dio el reparto agrario que por vía de la fuerza introdujeron los ejércitos campesinos de Villa y Zapata, modificando las estructuras económicas. Esta no fue la línea general de todo el país. En algunos casos la toma de tierras tuvo una implicación antiimperialista, ya que las tierras pertenecían a grandes trasnacionales. Las haciendas se rompieron en algunas regiones y el gobierno emanado de la revolución, no tuvo de otra más que seguir la dinámica de un reparto de tierra a los campesinos pobres –esto continuó hasta el gobierno de Cárdenas–. Esto era más acelerado o lento, dependiendo de quien estuviera en el poder.
Aunque los sectores más radicales se enfrentaron a la gran propiedad privada del campo, fueron derrotados. La revolución no fue anticapitalista, por el contrario, se rompió el régimen oligárquico y se reconfiguró la burguesía, pero el capitalismo siguió funcionando bajo la lógica del gran capital, podríamos decir que la revolución consolidó al capitalismo como régimen de explotación. La constitución emanada de la lucha lo refrenda. Sin embargo, existe algo un poco extraño, hay un modo de producción capitalista, en base al desarrollo del imperialismo, pero sin una base firme de capitalistas locales. En algunas regiones sí había capitalistas mexicanos, como en Monterrey, pero no era la regla, sino la excepción.
Los políticos que estaban al frente del Estado comenzaron a desarrollar medidas para impulsar a la burguesía nacional, por ejemplo, imponían impuestos para defender el desarrollo de empresas nacionales; se impulsaba el préstamo de los bancos nacionales a los pequeños inversores para que pudieran crecer; se garantizaba una tasa de impuestos baja para los pequeños productores; se forzó a la banca extranjera a dar estos préstamos; políticamente hablando se desmovilizó a los diferentes generales o bandas armadas a cambio de darles tierras, préstamos o incluirlos en los negocios nacientes; el gobierno creó por primera vez en la historia un banco nacional, monopolizando la impresión de dinero y estableciendo también, por primera vez, un régimen fiscal unificado, créditos accesibles para impulsar la producción del campo, la pesca y la industria. Fue tan decidido este impulso que incluso se llegó a un enfrentamiento con trasnacionales cuando el general Cárdenas nacionalizó el petróleo.
Esta época, de 1917-1940, significó el afianzamiento del Estado capitalista, –de tipo bonapartista sui generis– utilizando al Estado como impulsor de una política consciente para crear a la burguesía nacional desde el poder. En países como Francia, Inglaterra o los EE. UU. era la burguesía quien impulsaba la lucha para apoderarse de su Estado, aquí fue al revés. El Estado fue quien creó las oportunidades y le facilitó el camino, incluso la cooptación del movimiento obrero al Estado de forma corporativa, fue una medida que sirvió a la burguesía nacional. Aumentemos a ello la desviación nacionalista de los estalinistas, los cuales optaron por apoyar a la “burguesía nacional progresista” a costa de las mismas necesidades de la clase obrera.
Las décadas que siguieron, hasta 1980, las bases de la economía eran mantenidas por el Estado, el llamado “periodo estabilizador” fue aquél donde, utilizando la fuerza de las finanzas estatales -provenientes del petróleo nacionalizado y del boom económico internacional derivado de la posguerra-, se crearon empresas y se fomentaron las pequeñas empresas locales, para sustituir las importaciones. El tiempo que duró esto también implicó un régimen donde a los trabajadores se les pidió esfuerzos a nombre de la patria. Lo que en un momento significó buenos salarios y prestaciones económicas importantes, al final del periodo, era lo contrario, un congelamiento salarial y pérdida de derechos laborales.
El “periodo neoliberal” (1984-2018) significó el desmontaje de las empresas estatales a favor del capital privado. Las privatizaciones fueron la norma, con ello la destrucción del mercado interno, el congelamiento salarial y la pérdida de derechos laborales. Este periodo fue complicado para la clase obrera mexicana, porque los buenos viejos tiempos quedaban sepultados entre ataques brutales a los niveles de vida.
Se dio una reconversión industrial donde las empresas nacionales fueron casi exterminadas y la industria neoliberal cimentó sobre la maquila. Comenzó el boom maquilador y sus características generales –las cuales se mantienen actualmente– eran bajos salarios, sindicatos blancos o charros, una super explotación de la mano de obra, jornadas laborales brutales y un profundo cambio social donde se asentaban: saqueo de los recursos naturales, reestructuración social y política. En algunos estados, estos cambios sociales fueron acompañados por la muerte y la barbarie, como sucedió en Chihuahua con las llamadas “Muertas de Juárez”, que en realidad fueron mujeres jóvenes asesinadas, trabajadoras de las maquilas secuestradas durante su trayecto de ida o regreso del centro de trabajo y cuyos cuerpos eran abandonados con signos claros de mutilación y tortura. Estos hechos –que inicialmente parecían aislados– fueron consecuencia de la descomposición social que generaron las políticas neoliberales y que posteriormente se extendieron en todo el país con la ola de feminicidios que vivimos actualmente.
El modelo fue ideado desde los Estados Unidos y se impuso desde la presidencia por una serie de presidentes que servían ciegamente al gran capital. Desde ese momento se ligó por completo la economía mexicana a la estadounidense, convirtiéndose, literalmente, en el patio trasero de las necesidades del imperialismo.
El hartazgo de los ataques del gran capital contra la clase obrera y campesina en ese periodo llevó a un rompimiento con los partidos del viejo régimen, así las masas llevaron a AMLO al gobierno. Éste frenó los ataques neoliberales, pero sin una organización obrera consecuente, será imposible revertir las transformaciones estructurales que consolidaron la dependencia del país al capital global..
La 4T ha presentado su proyecto como una lucha contra el neoliberalismo, identificándolo como el origen de todos los males reciente. Sin embargo, debido a que su “humanismo mexicano” y “economía moral” buscan gestionar y estabilizar el capitalismo mediante el papel más activo del Estado, ciertas políticas han fortalecido el mercado interno y recuperado áreas estratégicas, pero al mismo tiempo, México se ha integrado más estrechamente a las cadenas de valor norteamericanas a través del nearshoring y de la adaptación a las necesidades del capital trasnacional.
Trump y los aranceles
La coyuntura actual está marcada por la llegada al gobierno de los Estados Unidos de Trump, como lo marca nuestro documento de perspectivas internacionales, no es que él sea el responsable de todo lo que ahora estamos viviendo, sino es una consecuencia y un acelerador de los procesos. Es un personaje inestable que no le es agradable a una buena parte de la misma burguesía y que tiene un planteamiento muy concreto, llevar hasta sus últimas consecuencias la política de los Estados Unidos en los últimos 10 años, es decir, incrementar el proteccionismo económico a expensas de los demás países.
Trump llega al gobierno, impulsado por dos procesos, por un lado, la crisis del capitalismo que como ya se ha mencionado, no ha conseguido recomponerse desde la crisis del 2008. Trump es el resultado genuino de una imposibilidad de la burguesía de solucionar sus problemas bajo los métodos tradicionales de las instituciones y la democracia burguesa. La forma en la que gobierna, despreciando las instituciones y la diplomacia, la forma en que demagógicamente se dirige a las masas, hablando contra el poder de los millonarios, es una reafirmación de esa imposibilidad que la burguesía tiene para solucionar sus problemas fundamentales.
Otro de los aspectos que le ha dado cabida al desarrollo del trumpismo, es la bancarrota de la izquierda reformista en Estados Unidos que, al igual que en otros países, tuvo su oportunidad después de la crisis del 2008 y los ataques que lanzó la burguesía contra los trabajadores.
Esta izquierda reformista, cuando estuvo sometida a las fuerzas de las movilizaciones de masas, y tenía que dar un paso decisivo a plantear una lucha contra el capital, simplemente se dobló, traicionó las esperanzas de miles de personas. Esto generó una profunda decepción de millones que creían en las ideas de la izquierda reformista.
Podemos dar muchos ejemplos, tal vez el más emblemático sea Grecia, en donde el partido SYRIZA asumió el gobierno, por un impulso de la movilización de masas, durante 6 meses este gobierno trató de cuadrar el círculo y dar una salida a las contradicciones dentro del capitalismo, al final no tuvo otra alternativa que plegarse a los dictados del Fondo Monetario Internacional y la burguesía europea, traicionando las esperanzas de las masas.
En Estados Unidos los reformistas ni siquiera tuvieron que llegar al poder. Después de que le robaron la candidatura del partido Demócrata a Berny Sanders, tiró la toalla y traicionó al movimiento que estaba encabezando, cuando se tuvo que definir la candidatura del partido. Sanders claudicó vergonzosamente apoyando a Hillary Clinton, una reaccionaria que nadie en su sano juicio, desde la izquierda, podía apoyar.
Estas son las razones fundamentales, por las que llega al poder con tanta fuerza: una crisis muy profunda de la burguesía y sus instituciones, y un profundo descrédito, de los demócratas –potenciado por el demencial gobierno de Biden–.
Así, podemos entender porque Trump recibió el apoyo de millones de trabajadores, mujeres, latinos y negros, que viendo la imposibilidad de solucionar sus problemas bajo los demócratas giraron bruscamente para encontrar una salida con Trump. Seguramente él también los está decepcionando y la lucha en las calles no se va a hacer esperar, ya lo estamos mirando ahora en California con los migrantes y las movilizaciones No Kings del 14 de junio a lo largo del territorio norteamericano, directamente en contra de la administración de Trump. Esto sólo es el principio.
La política de Trump reconoce una situación que ha cambiado a nivel internacional. El imperialismo norteamericano se ha debilitado frente a otras potencias que han surgido en la escena y que ahora le disputan, palmo a palmo el control. Debemos aclarar, la pérdida de fuerza es relativa, los EE. UU. siguen siendo la potencia más fuerte y reaccionaria del mundo, sin embargo, ha perdido impulso en su dominio internacional.
Particularmente China se ha desarrollado de forma sin precedente en los últimos 30 años, ya no es un país rural campesino, ni tampoco aquel país que exportaba juguetes de mala calidad. China está compitiendo con Estados Unidos en la producción de celdas fotovoltaicas, coches eléctricos, sistemas de seguridad, microprocesadores, etc., etc. China le está disputando, palmo a palmo, el poderío que antes tenía Estados Unidos en América Latina.
Países como Brasil, Chile y el Perú, ya no dependen totalmente de los Estados Unidos. Su principal socio comercial es China. Colombia y Argentina están en una situación en donde tienen fuertes relaciones económicas con el gigante asiático.
La orientación general de Trump es abandonar los lugares donde, para ellos no es fundamental y centrarse en los lugares y puntos estratégicos para prepararse para la lucha central con China. Por eso se aleja de la OTAN y Europa, retira parte de sus fuerzas de Oriente Medio y recula sobre su intervención en África.
Es por eso por lo que Trump centra su atención en sus zonas de influencia, por ejemplo, quiere recuperar el control del Canal de Panamá y ha forzado al gobierno de aquel país para que salga del proyecto chino llamado ruta de la seda, un proyecto que tiene China desde hace años en la cual va sumando a países y los involucra en una red de exportación de mercancías y capital chino. Ha presionado a empresas chinas para que vendan puertos en cada una de las puntas del canal a Black rock, aunque esto no sea consolidado del todo la tendencia está ahí.
Trump, está ejerciendo una presión importante contra Dinamarca para apropiarse de Groenlandia, la isla más grande del mundo, que es basta en recursos naturales y clave en el comercio de la región, el cual ahora está capitaneado por China y Rusia. Trump no va a dar marcha atrás en estos planes, porque los considera estratégicos en la lucha contra China.
Este es el escenario de su guerra arancelaria. Con el argumento de nivelar su balanza comercial, ha implementado aranceles del 10% a una serie de países amigos y enemigos. Declaró una guerra total contra las mercancías chinas, anunciando aumentos de hasta 240% de aranceles. Ha defendido que, para recuperar los empleos, deben regresar las empresas automovilísticas, por eso ha declarado un 25% de aranceles a coches y autopartes en general. Para proteger su industria de acero y aluminio implementó un 25% y después un 50% de aranceles. Esto ha roto la dinámica comercial entre el resto del mundo y los Estados Unidos, el mayor mercado del mundo. Por supuesto que al final los aranceles no se han aplicado tal como originalmente se anunciaron, recientemente hubo un acuerdo con China, no obstante, esencialmente la política proteccionista que representan está plenamente vigente, al grado de que México se ha tenido que humillar una y otra vez cediendo ante toda solicitud norteamericana y ni aun así se ha podido retornar a la situación previa especialmente en sectores como el aluminio y el acero.
Estos aranceles han tenido un efecto sobre el mundo y también sobre la economía norteamericana y las grandes empresas que tienen su producción montada en diferentes países. Las pérdidas económicas de empresas como Apple y automotrices, son muy claras, esta política no está resultando incluso, de ahí su marcha atrás o suspensiones.
Está contradicción es porque durante décadas el comercio internacional fue aprovechado por las grandes empresas para trasladar su producción a diferentes países donde era más barato producir. Compañías como Apple dependen de la producción de sus empresas que tienen en China.
La política imperialista se debate entre seguir manteniendo las ganancias de algunas grandes empresas o recuperar la fuerza económica como nación. El todo o sus partes. Aunque le pese a las diferentes empresas –y el gobierno norteamericano está analizando cómo disminuir sus pérdidas–, la política de Trump es defender el todo, así que los aranceles van a seguir, con sus avances y retrocesos se va a mantener.
La dependencia mexicana y su vínculo con EE. UU.
Estos ataques están afectando duramente a México, la dependencia económica que tiene México con respecto a los Estados Unidos es muy importante. El 90% de las exportaciones totales que hace el país van hacia los Estados Unidos, si por alguna razón esto se detuviera, México entraría en una crisis inmediata. Los amagos que se han tenido han afectado ya, hay una disminución considerable de la Inversión Extranjera Directa, particularmente del capital norteamericano.
También se nota en otros niveles, Michelin a anunciado el cierre de una de sus empresas en México para llevarla a los EEUU; empresas maquiladoras en la frontera comienzan a cerrar, etc.
En 1994, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos, Canadá y México, se dijo que el tratado era un boleto al primer mundo, sin embargo, lo que sucedió fue que el país se convirtió en un apéndice de la economía norteamericana, beneficiándose solamente como un subproducto de los intereses del imperialismo. Es fácil demostrar esto, el proceso de industrialización que acompañó al TLC, fue de maquiladoras, las cuales producen mercancías no terminadas que son integradas a las diferentes cadenas de producción, son regularmente trabajos que integran poco valor.
Salinas de Gortari en su momento dijo que la entrada de maquiladoras representaba un paso para la modernidad de México. Dejaría el tercer mundo y jugaría un papel importante frente a las grandes potencias mundiales. De esto no sucedió absolutamente nada. Lo que sí pasó es que, como la producción es para la exportación, a estas empresas no les importaba nada el nivel adquisitivo de los salarios, por eso la contención salarial fue brutal y la repercusión fue que los niveles de vida de los trabajadores, en 30 años, perdieron el 75% de su poder adquisitivo.
Los diferentes gobiernos de la derecha también se comprometieron a legislar ajustes para que la mano de obra fuera lo más barata posible para atraer más capital extranjero, así se modificaron la Ley Federal del Trabajo y las diferentes disposiciones que reglamentan las relaciones laborales, todas en beneficios de la burguesía y en contra de los trabajadores.
Ante esta situación, amplios sectores populares esperaban la llegada de la 4T para revertir el rumbo neoliberal y avanzar hacia una mayor soberanía nacional. Durante el gobierno de López Obrador se lograron conquistas parciales -como aumentos salariales, programas sociales de amplio alcance, ciertos pasos en la soberanía energética y defensa de los recursos estratégicos- que representan mejoras reales para la clase trabajadora. Pero debido a que estas medidas se han desarrollado dentro del marco del capitalismo dependiente, México sigue articulado como una pieza funcional del capital global, particularmente en su integración económica creciente con los Estados Unidos.
A pesar del discurso nacionalista de AMLO, toda su política económica giró al hecho de atraer más inversión extranjera directa, todos los grandes proyectos de infraestructura que él construyó en su periodo, como lo es el aeropuerto internacional Felipe Ángeles, el tren interoceánico que corre de Veracruz a Oaxaca, el llamado tren maya, todas estas obras son infraestructura que facilita la circulación de mercancías y promueve la creación de zonas de industrialización, particularmente en el sureste del país.
Esto tuvo un impacto, particularmente después de la crisis del COVID y la relocalización internacional de capitales que se generó desde el 2018, cuando Trump asume su primer mandato como presidente en los Estados Unidos. Muchas empresas que tenían sus fábricas en China vieron a México como una alternativa para invertir, después de que Trump impusiera su primera ronda de aranceles.
El fenómeno de relocalización , conocido como nearshoring, trajo consigo un aumento significativo de la inversión extranjera directa y un crecimiento del empleo formal en ciertas regiones. Sin embargo, desde una perspectiva marxista, implica una mayor dependencia de la economía nacional respecto a la acumulación de capital transnacional, lo que tensiona cualquier proyecto de soberanía real y coloca a México en una posición estratégica de subordinación dentro de la división internacional del trabajo.
La política inicial de Claudia Sheinbaum era seguir el mismo camino, mantener la integración económica con el imperialismo norteamericano y seguir aprovechando la relocalización económica internacional, pero la llegada de Trump torció todo, aunque la presidenta no quitó el dedo del renglón.
China no
La primera reacción del gobierno de Claudia tras el anuncio de los aranceles fue negar esa posibilidad, creía que el T-MEC protegía a México de esos ataques, además, no le cabía en la cabeza cómo era posible una política arancelaria tan agresiva, siendo que mismas empresas norteamericanas iban a perder dinero.
A los aranceles le siguieron las amenazas con respecto al narcotráfico, incluso acusando al gobierno mexicano de estar coludido con él, al decir que en México gobernaba el crimen organizado. Ha mantenido una política agresiva contra los migrantes en general y con los mexicanos en particular.
Formalmente el gobierno mexicano ha contestado firme y en defensa de los intereses de los mexicanos, de eso se ha jactado la presidenta, incluso en los medios de comunicación internacional le corean su gallardía, pero en la práctica la situación es diferente. El gobierno mexicano ha cedido en casi todos los aspectos que el imperialismo ha pedido, en algunos casos ha tomado la iniciativa por sí solo, sobre lo que debe de hacer.
Trump pidió que el gobierno mexicano destinada 10,000 miembros de la Guardia Nacional a la frontera Norte, esto se hizo a pie juntillas; pidió que la política contra el narcotráfico se endureciera, también se cumplió; luego pidió una posición muy clara con respecto a las exportaciones chinas y el gobierno respondió incrementando aranceles del 35% a todas las mercancías de la industria textil, endureció su política aduanera a todos las mercancías chinas, llegando incluso a tomar un edificio comercial en el centro del país, donde se vendían estos productos.
Para el gobierno mexicano, es mejor mantenerse sumisos y sostener la relación de su sometimiento que mantiene con el imperialismo norteamericano, que establecer negociaciones con otras potencias imperialistas para diversificar sus opciones de mercados e inversión, esto ya ha tenido un impacto real, algunas empresas chinas han anunciado que ya no seguirán invirtiendo en el país, particularmente de las automovilísticas.
Las inversiones chinas en México se han incrementado, pasando de 110,269.6 millones de dólares (mdd) en 2021 a 139,731.9 mdd en 2024, según datos del gobierno en turno. Por otra parte, durante el periodo de enero a septiembre de 2024, la Inversión Extranjera Directa (IED) proveniente de China a México ascendió a 477 millones de dólares (mdd), distribuidos en reinversión de utilidades (250 mdd), cuentas entre compañías (213 mdd) y nuevas inversiones (14 mdd). Estas inversiones pueden estar en riesgo.
Un impacto real
El impacto de la política de los Estados Unidos se está sintiendo ya, los pedidos de exportaciones de empresas norteamericanas, están bajando. Algunas empresas automovilísticas han comenzado una serie de paros técnicos, esperando a ver cómo se resuelve la situación de los aranceles como en el caso de Stellantis. También se nota en otros niveles, Michelin ha anunciado el cierre de una de sus empresas en México para llevarla a los EE. UU.; empresas maquiladoras en la frontera comienzan a cerrar, etc.
Los aranceles al acero y aluminio están teniendo un impacto en las exportaciones de autopartes y en general en todo el ramo, las cuales han disminuido en un 3.4%, en su conjunto el valor de los bienes de exportación ha disminuido un 2.7% anual.
Esto tiene una afectación directa en la creación del empleo. Esto es notorio, particularmente en el Norte del país, donde las empresas maquiladoras tienen un peso significativo y estos efectos arancelarios comienzan a tener un impacto negativo. Y tenemos que advertir que esta situación no se va a frenar, como hemos dicho, Trump se ha detenido por el momento, porque los aranceles han afectado fuertemente a sus propias industrias, pero no se va a retirar. A la puerta –en octubre– comienza la revisión del T-MEC y todo apunta para que se modifique en favor del imperialismo.
Un nuevo paradigma, del neoliberalismo al nacionalismo económico
El gobierno mexicano, después de ver que los aranceles iban en serio y comprender que la situación internacional está cambiando, ha dado un giro para reorientar su plan nacional de desarrollo, que a grandes rasgos plantea lo siguiente:
1.- Llevar a México a ser la décima economía mundial, ahora es la doceava.
2.- Llevar la inversión bruta fija al 28% del PIB, actualmente es del 24.5%.
3.- Crear 1.5 millones de empleos nuevos de manufactura.
4.- Llevar al 50% de proveeduría de sectores estratégicos de origen mexicano.
5.- Llevar al 15% de producción de origen mexicano a sectores en torno a la industria automotriz.
6.- 50% de compras del gobierno de origen nacional.
7.- Producir vacunas nacionales.
8.- Reducir trámites para concretar inversiones.
9.- Crear 150,000 nuevos técnicos y especialistas anuales.
10.- Protección del ambiente.
11.- Dotar al menos al 30% de las Pymes de créditos.
12.- Llegar al lugar 5 en turismo.
13.- Disminuir la pobreza y la desigualdad.
14.- Una educación humanista y científica. Una de las bases de esta perspectiva educativa se enfoca en dar continuidad a la Nueva Escuela Mexicana, propone incrementar los espacios de la educación media superior y superior, pretendiendo aumentar la a 300 mil mamás, desaparecer la USICAMM y sustituirla por un nuevo sistema de contratación y promoción de maestros.
Este plan se debería de cumplir para el fin del sexenio, el 2030, para conseguirlo, el gobierno se proponía ser, en un primer momento, el promotor de dicho plan, pero ahora, con los nuevos cambios institucionales, el gobierno va a jugar una parte activa más relevante en su cumplimiento, desempeñando el papel de garante para las inversiones de riesgo, metiendo las manos directamente en la inversión de ciertos proyectos y, fundamentalmente, abrirle el espacio a la burguesía nacional para que desarrolle producción Made In México. Este plan quiere que las mercancías chinas sean sustituidas por mexicanas.
No es de sorprender que ciertos sectores de la gran burguesía nacional, como Claudio X. González Laporte, expresen entusiasmo hacia el proyecto de gobierno actual. Este respaldo no es unánime: mientras el padre —representante de capital industrial consolidado— celebra la “certeza” que el modelo ofrece a la inversión y la estabilidad en las relaciones con EE.UU., su hijo, Claudio X. González Guajardo, mantiene una oposición frontal desde posiciones liberal-empresariales. Esta diferencia refleja que el capital no es un bloque homogéneo: algunas fracciones buscan cooperación con el Estado para asegurar rentabilidad y proteger inversiones, mientras otras lo confrontan para preservar esquemas de acumulación más alineados al libre mercado. Lo esencial es que, pese a sus matices, ambas fracciones comparten la defensa del mismo orden capitalista y la reproducción de la explotación sobre la clase trabajadora. En realidad, la mayoría de la gran burguesía nacional está aplaudiendo jubilosa porque el gobierno les está prometiendo invertir sin ningún tipo de riesgos, la apuesta es ganar-ganar, un negocio redondo para la burguesía nacional
Cómo lo hemos dicho otras veces, los gobiernos de la 4T no tienen ninguna intención de acabar con el capitalismo, para ellos, el logro más grande es construir un capitalismo sólido, desarrollado e inclusivo, creen que los trabajadores y sus familias pueden obtener ciertas dádivas, por ejemplo, mejores salarios, negociar la reducción de la jornada laboral o recibir becas y pensiones para las juventudes y la tercera edad, si a la burguesía le va bien. Ese es su proyecto fundamental.
El mandato de Claudia Sheinbaum deja muy claro que su proyecto de gobierno es a favor de los empresarios, no está dispuesta a dar un paso al frente, sin consensuar con los dueños del gran capital nacional y extranjero (preferiblemente norteamericano), y mucho menos tomar una medida que vaya contra sus intereses, esto es muy evidente frente a las últimas movilizaciones de los trabajadores de la CNTE y del movimiento de las 40 horas.
Sustitución de importaciones
El discurso que ahora el gobierno está utilizando, hablando de la sustitución de exportaciones, nos recuerda a los buenos viejos tiempos del priismo y el llamado al “milagro mexicano”, nos gustaría comentar algunos aspectos que hicieron posible esa política y algunas diferencias sobre aquellos años dorados del capitalismo mexicano y la actual situación.
En primera instancia, existía una situación internacional totalmente diferente a la actual, el fin de la Segunda Guerra Mundial y la destrucción masiva de las fuerzas productivas sobre las ruinas de Europa fueron las bases de un desarrollo sin precedentes de las fuerzas productivas y con ello la demanda generalizada de diferentes recursos naturales e incluso mercancías terminadas, México aprovechó estas circunstancias y le dio la posibilidad de desarrollar cierta industria.
La segunda cuestión para considerar es que la política del general Cárdenas acerca de la nacionalización del petróleo significó que el Estado tenía recursos –en un primer momento– para poder impulsar políticas de desarrollo industrial y la creación de instituciones tan importantes como el seguro social para los trabajadores.
Actualmente esta situación no es así, Pemex está en crisis y el gobierno tiene problemas para mantener los programas sociales a los que se comprometió, es decir, los recursos del Estado no son suficientes para asumir las inversiones por sí mismo, por eso recurre al capital privado y la forma de convencerlo es garantizando sus inversiones y su tasa de ganancia, es decir, la tasa de explotación hacia los trabajadores.
En aquellos años que van desde los 40 a los 70, el gobierno logró que la economía creciera en un promedio del 6% anual, esto es un logro si lo comparamos con los años neoliberales donde el crecimiento promedio anual fue del 2%. Ese resultado fue posible por la intervención del Estado en la economía, creando proyectos de infraestructura e industria y fomentando una política proteccionista de su mercado, es decir, imponiendo aranceles para que la empresa nacional pudiese desarrollarse. También fomentaba los créditos baratos para la industrialización.
Ahora la política del gobierno no es la de imponer aranceles –salvo a los chinos–, sino de atraer inversión extranjera directa. Como ya lo dijimos, tampoco tiene la fuerza para crear industria propia, tampoco lo quiere, prefiere que la inversión privada haga su trabajo al viejo estilo liberal.
En este periodo la base del crecimiento fue el mercado interno, que era potenciado por salarios competitivos y aranceles que garantizaban que las mercancías mexicanas fueran competitivas. Moreno-Brid y Ros dice al respecto:
“Sin embargo, no hubo que esperar mucho tiempo para que se iniciara una transformación plena en la economía y en la sociedad. Durante los siguientes treinta años la economía de México creció a una tasa sostenida anual de 6.4% en términos reales y el producto interno bruto per cápita creció a 3.2%. El sector manufacturero fue el motor del crecimiento, con una tasa de incremento de la producción del 8.2% anual y, durante la mayor parte del periodo, el dinamismo del mercado doméstico fue su mayor fuente de demanda. El país se transformó de una sociedad agraria a una urbana, semiindustrial. La proporción de la población que habitaba áreas urbanas creció de 35 a 58%, en tanto la población total creció de 20 a 48 millones y la proporción de la producción manufacturera pasaba de 15% a 23.3%” (p.132)”.
Este boom de la economía nacional también fue impulsado, particularmente en sus últimos años, por una política restrictiva a los trabajadores, la cual se implementó desde las direcciones sindicales, que hablaban de hacer esfuerzos por el bien de la nación.
Esta experiencia llegó a su fin, no solo por el patrón de acumulación capitalista mundial que se presenta a finales de los años 70, el neoliberalismo, -que inaugura una política de ataques a la clase obrera y la juventud- sino por las propias contradicciones internas de ese modelo, por ejemplo, los niveles de inflación descontrolados, producto de una inyección del dinero estatal a la economía. Otro factor importante fue la deuda pública del Estado la cual se fue incrementando drásticamente para poder financiar esa intervención estatal.
Plan Nacional de Desarrollo
Una vez explicado, brevemente, el periodo de desarrollo mexicano en la década de los 40-70, queremos volver al plan de desarrollo que es la guía de la actual presidenta, el cual enfatiza en su economía moral y el humanismo mexicano.
El plan México, que es una integración al plan nacional de desarrollo, fue consultado con la burguesía nacional y apoyado por esta, es un viraje a la política económica con respecto a lo que AMLO sustentaba.
Si miramos más de cerca veremos que hay un acercamiento muy fuerte a la burguesía, que va más allá de la diplomacia. Aunque Claudia Sheinbaum ha reiterado que no otorgará nuevas concesiones mineras, limitando la expansión extractivista, mantiene en operación los proyectos vigentes y promueve un marco regulado para la inversión privada en Pemex y CFE. Este viraje, respecto a las medidas moderadas de AMLO, busca garantizar la viabilidad financiera de las empresas estatales y responder a la nueva política del imperialismo norteamericano, particularmente en el contexto de la transición energética y el nearshoring. Si bien se preserva un papel preponderante del Estado, no se rompe con la lógica de atracción de capital privado para la acumulación.
El plan propone, en términos generales, lo siguiente:
- Ampliar la autosuficiencia alimentaria, promoviendo el incremento de productos agrícolas como el arroz, frijol y leche.
- Ampliar la autosuficiencia energética, aumentando la producción de gasolina, turbosina y gas natural. Iniciar 59 proyectos de inversión para fortalecer la red de transmisión y distribución de energía. Agilizar permisos para creación de energía renovable.
- Acelerar los proyectos de obras públicas como la red de ferrocarriles, renovación de carreteras, creación de viaductos, 37 proyectos estratégicos de agua –que serán licitados–, renovación y finalización de aeropuertos. Aquí algunos proyectos serán pagados por parte del Estado a privados, en otros compartirán inversión y otros simplemente se abrirán para la burguesía.
- Acelerar la construcción de vivienda y créditos, se espera que al final del sexenio se creen un millón de viviendas nuevas.
- Fortalecer y fabricar para el consumo nacional, particularmente el sector textil, calzado, muebles, acero y aluminio, semiconductores, baterías, fotovoltaicos, etc. Se darán incentivos para los que quieran invertir en todo ello.
- Fabricación de autos para el consumo nacional, incentivando la investigación y desarrollo de tecnología. También estará a cargo del sector privado, con la ayuda del Estado.
- En el punto siete se propone aumentar la producción de la industria farmacéutica y de equipo médico.
- Aumento de la producción de industria petroquímica y fertilizantes, estos proyectos se iniciarán con recursos públicos y privados.
- Aumentar las compras con contenido nacional; el gobierno se compromete a comprar producto nacional en un 65% del total de sus compras.
- Aumentar la venta de productos nacionales en tiendas de autoservicio y departamentales.
- Abrir una ventanilla única para inversiones, la cual tendrán un portafolio de las posibilidades de inversión, los trámites serán simplificados para acelerar la entrada de capitales.
- Se licitarán 15 polos de inversión en los diferentes estados de la república, con beneficios fiscales de diferentes tipos.
- Creación de al menos 100 mil empleos a partir de bolsas de trabajo.
- Se crearán programas para facilitar créditos en la banca de desarrollo y la comercial, para las micro y pequeñas empresas
- Mayor inversión para investigación y tecnología por parte del gobierno.
- Renovar las medidas antiinflacionarias y contra la carestía de la canasta básica.
- Mantener el aumento al salario mínimo hasta llegar a 2.5 canastas básicas, lo mismo que aumentar prestaciones sociales y laborales, y finalmente, garantizar y ampliar los programas sociales.
Es claro lo que se busca con este plan, por un lado, crear empleo, sustituir importaciones chinas y depender cada vez menos de productos de importación. Se quiere dejar de depender del extranjero en la producción energética y la manufacturera. Además de crear un plan de obras públicas para fomentar la inversión y que no se detenga la economía. Además, la asistencia social se mantiene y en lo posible se aumenta.
Todo esto se escucha bien, incluso podríamos estar de acuerdo con una parte de ello, por ejemplo, aumentar el salario mínimo, la creación de vivienda e infraestructura, impulsar el campo mexicano, mantener los programas sociales y que el empleo aumente. En ello no hay diferencias. El verdadero problema es que el gobierno piensa que solo se puede llevar adelante con la intervención de la burguesía nacional.
Según la presidenta, los capitalistas mexicanos son unos patriotas y actúan por el bien de la Nación. Sin embargo, muchos de estos tampoco tuvieron mucho problema cuando se privatizaron cientos de empresas, ni cuando los gobiernos de la derecha aplicaron los planes de ajuste salarial o llevaron adelante sus reformas o contrarreformas laborales. Todos estos señoritos se beneficiaron de aquella política, su riqueza viene de ahí, para comenzar la del papá de Altagracia Gómez, la flamante amiga de la presidenta. Ahora quieren sacar provecho de esta nueva situación y le aplauden calurosamente al gobierno porque ahora la 4T les está brindando las posibilidades de incrementar sus ganancias.
La política nacional
La llegada de Claudia al gobierno se anunció con bombo y platillo. Los reformistas no cabían en sí mismos, por lo inflamado de su pecho. No podría ser de otra forma, AMLO dejó la presidencia, después de 6 duros años, en los que hubo COVID, crisis económica, ataques de la derecha de forma incesante y acabó con un respaldo del 65%. Era anunciado que quien se propusiera por Morena ganaría las elecciones por mayoría.
Podemos hacer un paréntesis para hablar, brevemente de los partidos de la derecha, los cuales no pintaron en la elección y no se ve que tengan alguna posibilidad a corto plazo, por lo menos de los partidos tradicionales de la derecha, el PRI y el PAN. Esto es un rompimiento histórico con los viejos partidos de la burguesía que ya son cartuchos quemados.
La estrategia que siguieron estos partidos desde la llegada de AMLO fue de enfrentarse, utilizando cualquier excusa para golpear, pero se toparon con un muro y se rompieron la cabeza. Ambos partidos perdieron, no solo en aspectos políticos, sino que fueron golpeados por el gobierno en su estructura criminal, sus vínculos con los robos y el crimen organizado, que era parte de su sustento y motor.
Llama la atención el avance de Movimiento Ciudadano. Mientras que el PRI, el PAN y el casi difunto PRD, bajo la dirección de Claudio X. González, impulsaron una alianza de toda la derecha para oponerse a Morena. Fracasaron estrepitosamente. MC, más inteligente, no entró a esta alianza. Ha sabido capitalizar la debacle de los partidos de derecha tradicional con la incapacidad de Morena de dar una oposición no oportunista que se vuelva realmente atractiva en ciertas entidades. De tal forma que consiguieron ganar la gubernatura de importantes Estados como Nuevo León y Jalisco, ahora han avanzado en municipios de Veracruz. En las elecciones de 2024 obtuvieron 9.4% de los votos, teniendo un tercer lugar. Hubo un sector importante de jóvenes, no el más avanzado, que fueron atraídos a MC pues no ven alternativa en el PRIAN pero tampoco les atrae la política oportunista de Morena. MC es un partido que combina demagogia de izquierda, buen trabajo en redes sociales, con un claro programa de derecha. No sabemos si por MC y otro canal de expresión, ante la incapacidad del reformismo de dar solución a los problemas del sistema, veremos el surgir de un ala de derechas distinta a las tradicionales.
El caso de Nuevo León refleja el desgaste de los partidos tradicionales y la ausencia de una auténtica alternativa de cambio para los trabajadores por parte de Morena. MC, maneja un discurso demagógico pseudoprogresista y una clara oposición al gobierno federal. Ofrece medidas superficiales que no modifican las condiciones materiales de la mayoría, mostrando su carácter capitalista en la gestión del agua, el negocio del Mundial de la FIFA y el colapso del transporte público, todos orientados a beneficiar a élites e industrias. MC aparece como un nuevo rostro del mismo régimen: retoma demandas sociales, pero sin cuestionar las bases de la explotación capitalista. Su política lleva a contradicciones y cuestionamientos de sectores de las masas. Además de los ejemplos mencionados en NL, debemos añadir la crisis de desapariciones en Jalisco que salió a la luz con el caso del Rancho Izaguirre. Todo esto lleva a no a una consolidación sino a un desgaste de sus gobiernos, aunque en nuevas zonas pueden seguir llenando el vacío y ganar posiciones.
Morena y la 4T siguen su camino de burocratización. Ante la debacle de los partidos de la derecha, dentro de este se expresan muy distintas tendencias, desde aquellas que quieren dar solución a los problemas de las masas, hasta los que ceden a toda presión del imperialismo y defienden intereses abiertos de sectores de la burguesía nacional. Pese a que ha habido un proceso de adaptación al aparato del Estado de activistas que vienen incluso de un proceso de lucha de base, sigue existiendo una capa que no está de acuerdo con las medidas más oportunistas, que simpatiza con luchas como la de la CNTE y quiere un cambio real en la sociedad. Sin embargo, este sector está atomizado y desplazado por la burocracia de derecha que marca la pauta.
La elección al poder judicial fue significativa pues evidenció las peleas entre las pugnas internas de Morena que se apoyaron y pusieron el pie mutuamente. Pero también, del sector pequeño que fue a votar, 13 millones de personas, se expresó un ala de la población que apoyó a candidatos más identificados con Obrador (que se ve ante bases como algo diferente ante la degeneración actual) y a candidatos que se expresaron a la izquierda de Morena. Según Viri Ríos de El País, esto representó casi una tercera parte de los votantes. Hay una crítica a la izquierda interna y externa a la 4T a la que debemos poner atención. Este sector se puede mover hacia dos puntos, pueden radicalizarse bajo los embates y ataques imperialistas, en este caso buscarán una organización para pelear. La otra alternativa es que salgan decepcionados de la política del actual gobierno y regresen a casa decepcionados.
Regresando al gobierno, la llegada de Claudia se presentó como una continuación del gobierno anterior, su segundo piso. Tenía que cumplir un plan de 18 puntos programáticos que el gobierno de AMLO le había dejado en la puerta. Para lograr este objetivo se tenía que llevar adelante el Plan C, votar masivamente por todos los cargos que presentaba el bloque progresista. Se cumplió eso también, Morena tuvo una mayoría calificada en la cámara de senadores y en la de diputados bastó acuerdos cupulares –sin principios– de Adán Augusto para que obtuviera la mayoría calificada. Así, Morena se ha hecho de la mayoría absoluta de la política nacional.
La derecha ha gritado por los cielos que esto es una dictadura y que no existe democracia, esos reclamos son declaraciones de impotencia. Nosotros sabemos que la democracia burguesa es una fachada de la dictadura del capital y que gobierne quien gobierne nada cambiará sustancialmente mientras se mantenga el capitalismo. Y esto está siendo demostrado con el tiempo, para una capa importante de gente.
Se han votado algunas reformas que siguen los lineamientos marcados por AMLO y han mantenido ciertos avances sociales. Sin embargo, las demandas del movimiento obrero y juvenil han sido postergadas, archivadas o bloqueadas. Esto revela los límites estructurales de la democracia burguesa y la naturaleza de clase del reformismo, que puede conceder mejoras parciales pero no transformar las bases de la acumulación capitalista.
Estamos hablando de las reformas como la de las 40 horas, que el gobierno rompa relaciones con el gobierno genocida de Israel,la violencia hacia la mujer y la disidencia sexual y el mayor calado, las demandas de la CNTE de revertir la reforma al ISSSTE del 2007. En cada una de estas demandas se nota claramente que el aspecto “progresista” de este gobierno termina cuando tiene que tocar el pelo del gran capital.
En el documento de perspectivas del año pasado dijimos que la relativa calma del gobierno estaría ligado a la situación económica de los Estados Unidos, esta perspectiva sigue siendo válida –y como ya lo mencionamos arriba, se ha agravado por la llegada de Trump al gobierno–.
“Pero, lo que no dicen es que este crecimiento en inversión va a durar solo hasta que el crecimiento de la economía de los EE. UU. lo permita. Este es un pequeño detalle que les gusta omitir a la mayoría de los analistas que adulan al gobierno. Se cree que el mercado de los Estados Unidos es infinito y no tiene límites, por tanto ¡para qué preocuparse por nimiedades! Como ya lo dijimos, si hoy es bueno, mañana lo será aún más.”
Dijimos además que según las contradicciones fueran creciendo tendría que posicionarse con alguna de las fuerzas beligerantes y seguramente lo haría del lado de la burguesía:
“A mediano plazo veremos una lucha tremenda en las empresas en defensa de sus derechos y estos someterá a prueba al gobierno de Claudia, la cual tendrá que tomar una posición clara con respecto a la lucha, mucho nos tememos que se posicione a favor de la patronal.”
y más adelante:
“Hay una amplia experiencia de cómo los gobiernos reformistas actúan frente a las crisis económicas, podemos y debemos mirar las experiencias de la llamada “primera ola progresista en América Latina”. El gobierno de Claudia no será de continuidad, como piensa ella, y no será por falta de ganas, sino por las presiones que se generarán una vez que el imperialismo estadounidense comience a crujir.”
En los pocos meses que lleva el gobierno, todas estas contradicciones han comenzado a aparecer y se están empezando a mostrar los límites de este gobierno. Las presiones del imperialismo americano y las de las masas en las calles, particularmente de los profesores de la CNTE, han sido el justificante perfecto para que el gobierno ya esté en los brazos de la burguesía y, esto lo están viendo miles o tal vez millones.
No podemos decir que ahora mismo su gobierno está en crisis, lo que sí podemos decir es que, a pesar de su gran popularidad y apoyo, el gobierno se está desgastando rápidamente y está dejando ver su verdadero rostro de clase, ya no solo para los activistas. Aunque las masas aún no han entrado a la escena y aún siguen respaldando al gobierno, hay una capa que ya no le cree o le cree menos y comienza a ver que ella no va a poder resolver nada de sus demandas fundamentales, que hace falta la lucha organizada en las calles.
Los límites del reformismo
Quisiéramos ahondar un poco sobre el reformismo, para aclarar nuestra posición al respecto. Nosotros no somos reformistas, eso no quiere decir que nosotros no estemos a favor de las reformas o de luchar por mejores condiciones de vida o derechos democráticos para la clase obrera, las mujeres o la juventud. Muchos de los grandes movimientos revolucionarios se han gestado en la lucha por las reformas. Lenin dijo que la clase obrera que no lucha por reformas no va a ser capaz de luchar por el socialismo.
Nuestra crítica a los reformistas y al gobierno de la 4T no parte de negar el impacto inmediato de algunas reformas, las cuales han contribuido a aliviar necesidades urgentes. El reformismo parte de la idea de que una suma gradual de mejoras, dentro del marco del capital, puede derivar en una transformación profunda de la sociedad. La experiencia histórica y el análisis materialista muestran que, sin modificar las relaciones sociales de producción, el avance parcial tiende a ser reversible y a reforzar, de forma indirecta, la estabilidad del orden existente.
Como lo explica el marxismo, las sociedades se mueven y dan saltos a partir de grandes acontecimientos, estos son las guerras y las revoluciones. Puede haber periodos en los cuales parece que no se mueve nada y de repente se presenta un quiebre completo, una ruptura histórica donde se concentran o expresan las contradicciones de todo el periodo anterior y estalla. Las revoluciones son inevitables, porque las contradicciones entre las bases materiales chocan con las formas sociales que se han establecido y de esta contradicción surgen las grandes revoluciones. Esa es la base del desarrollo de la humanidad.
El reformismo, además, aspira a que las reformas sean un fin en sí mismas, es una forma que ellos tienen para apaciguar y desorganizar a las clases oprimidas. Ellos piensan que ya se ha hecho lo suficiente y debes ser paciente, educado y no desesperar. Ya no hay necesidad de luchar porque el gobierno hace lo que puede. Los reformistas utilizan las reformas para mantener al sistema capitalista a salvo, esa es la idea central.
Los comunistas pensamos, como Lenin decía, en que la lucha por las reformas educa a nuestra clase y la prepara para batallas más importantes, por ejemplo, la lucha por el socialismo. al calor de una huelga la clase obrera suele aprender mucho y sacar conclusiones revolucionarias. Por eso es tan importante la lucha por las reformas para los marxistas, por eso participamos en ellas y debemos dar una lucha contra toda tendencia reformista que quiera limitar estas demandas y encasillar la participación por pequeñas migajas. El programa de transición nos ayuda en esta tarea.
Trotski decía que el reformismo es la muleta izquierda del capitalismo, se cree su médico y lo intenta salvar. Esta es una descripción muy gráfica de lo que el reformismo hace de forma cotidiana. Esto es lo que ha hecho la 4T estos últimos años, para ellos su ideal no es una sociedad sin clases ni explotación, sino un capitalismo democrático y con rostro humano, que pueda ser funcional y responsable con los esclavos asalariados.
Pero hay un problema, el reformismo sólo puede existir cuando las condiciones materiales lo permiten, cuando hay un cierto desarrollo de las fuerzas productivas y esto permite cierta bonanza positiva de la burguesía que permita dar un poco de migajas a los trabajadores. Los gobiernos reformistas tratan de utilizar las finanzas del Estado para “repartir la riqueza de forma más equitativa” a partir de programas sociales, sin romper la dinámica de explotación capitalista.
El problema es que el Estado no tiene la forma de sacar recursos -las empresas paraestatales están en problemas y reportan entradas menores- más que de los impuestos, además tiene que mantener a la burocracia parasitaria con sueldos ostentosos, mantener al ejército, la marina, la guardia nacional, a los partidos políticos, etc. El Estado pone en sus hombros una losa muy pesada y la única forma que tiene para mantenerse es exprimir a los trabajadores con los impuestos: por trabajar, por gastar, por ahorrar, por invertir, por todo se tiene que pagar impuestos. Luego, una parte se va a los programas sociales.
Pero cuando el capitalismo entra en crisis y hay cierre de fábricas, bajan los salarios, el desempleo sube, menos consumo, menos impuestos, todo se convierte en una espiral descendente sin que el Estado pueda hacer algo para remediarlo. Solo la deuda y la deuda implica compromisos más estrechos con las necesidades del capital internacional.
Cuando el capital está en ascenso, los reformistas son vistos como realistas y como alternativas, pero cuando la situación cambia, el reformismo lleva implícito la traición, ya sea porque la situación económica no da para las reformas, entonces los dirigentes reformistas tienden a aplicar las contrarreformas, lo que hacen con una mano la destejen con otra. También, como la demostrado la movilización de la CNTE, el movimiento anti gentrificación y las marchas y contramarchas de la disidencia sexual, en el último periodo, cuando la lucha de clases se agudiza y comienza a presionar a los reformistas, estos tienen que tomar una posición clara y no dudan en apoyar a la burguesía de forma abierta. Parafraseando a Trotski, podemos decir que, cuanto mayor organizada y combatiente es la clase obrera, menos margen tienen los reformistas para hablar en nombre de los pobres y explotados.
La lucha de clases
El gobierno de AMLO no fue tranquilo, durante 6 años hubo 6 mil movilizaciones, incluidas de la derecha y algunas otras que no tenían que ver con el gobierno mismo -demandas económicas de los sindicatos a las respectivas patronales, por ejemplo-. Pero ninguna de ellas logró lo que la CNTE ha hecho, a pocos meses del gobierno de Claudia Sheinbaum, poner en tela de juicio, ante millones, su planteamiento de “primero los pobres”.
Es muy sintomático que, a pesar del gran apoyo de la presidenta, el año iniciará con una serie de movilizaciones obreras y estudiantiles. Haciendo un breve repaso de estas, podemos mencionar la lucha en las universidades de Yucatán, Zacatecas, Puebla, Sinaloa, Guerrero, Estado de México y Ciudad de México, además de las normales rurales. En cada caso son diferentes las demandas que han impulsado la lucha, pero la idea que es transversal a todas, es la falta de presupuesto, la corrupción y falta de democracia.
Se supone que el gobierno de “izquierdas” está luchando de forma sistemática contra estas tres cosas. Los gobiernos de la 4T se han puesto la camiseta de la lucha contra la corrupción, por la democracia plena y destinar recursos para apoyar a los más pobres, y son justamente estas demandas las que están empujando las movilizaciones entre los estudiantes.
Esta contradicción pone de manifiesto que, no por decretar una cosa, esa se hace realidad. También, que no basta un presidente honesto para acabar con todas las lacras que genera el sistema. Lo hemos explicado en otros momentos, el capitalismo genera dinámicas en su funcionamiento, como la corrupción y esta existe no por el capricho de una persona, sino por las bases del funcionamiento de la sociedad capitalista, por un lado creando un mar de pobreza tan brutal que la gente hace lo que puede para sobrevivir, dentro de ello ser parte de la corrupción; por otro lado, se genera el deseo de acumulación de riqueza, porque de esta forma serás mejor visto y aceptado, haciendo que una parte de la población vea la corrupción como una forma de vida, saqueando, engañando, corrompiendo, robando, asesinando, etc. todo esto es parte del funcionamiento del capitalismo, sus instituciones y una parte de la sociedad.. A pesar de los discursos vanagloriándose de que ha avanzado en estos terrenos, la realidad les rebota en la cara, porque por debajo no hay cambios significativos.
Otro de los sectores que se ha movilizado de forma importante es el de los profesores. Primero fue Zacatecas, le siguió Chapingo, en el último periodo la huelga del Sutiems, pero la que verdaderamente ha jugado un papel de parteaguas ha sido la lucha magisterial de la CNTE.
Los profesores no tenían pensado una lucha de estas magnitudes a principios de año, fue el mismo gobierno quien “pateó el panal”, impulsando una reforma a la Ley del ISSSTE que contenía algunos aspectos positivos, pero los intercambiaban aumentando las aportaciones de los trabajadores. La Coordinadora inmediatamente protestó y el gobierno rápidamente dijo que los aumentos no afectarían a los trabajadores de base y sindicalizados, solo a los de confianza.
La dirección de la CNTE asumió, de forma correcta, que era el momento de echar atrás la reaccionaria reforma del 2007, la cual fue un duro golpe a las jubilaciones de los trabajadores del Estado. El movimiento comenzó tímidamente y donde el sector democrático tiene más fuerza, Oaxaca. El movimiento rápidamente prendió, incluso en estados donde hasta hace poco tiempo el sector democrático era minoría, como Zacatecas y estados del norte del país.
El gobierno, viéndose amenazado por la movilización, decidió retirar toda su reforma y dijo que cualquier iniciativa se platicará con los trabajadores. Esto era una maniobra para enfriar al movimiento. El magisterio emplazó a un paro general comenzando el 15 de mayo, día del maestro. El movimiento lo impulsó la sección 22, y aunque no fue generalizado en todos los estados, una buena parte de la resistencia magisterial respaldó la lucha a su manera y con sus fuerzas. Se instaló un plantón en el zócalo de la Ciudad de México, el cual fue incrementándose con el pasar de los días. Como dice la consigna, “ni la lluvia, ni el viento, detuvieron al movimiento”.
Los profesores mantuvieron estoicamente el plantón y las movilizaciones, a pesar del clima, y principalmente, contra una campaña de desprestigio sin precedente en los gobiernos supuestamente progresistas, esta campaña fue orquestada por los medios de comunicación oficiales y los seguidores más acríticos del gobierno.
El movimiento duró 24 días de paro y al final los profesores se retiraron de la Ciudad sin firmar ningún acuerdo de los que les ofrecía el gobierno, básicamente porque no resolvía nada, a pesar de que el gobierno perjuraba que estaba ofreciendo alternativas reales. Lo que ha quedado claro con la lucha del magisterio es de qué lado está el gobierno en los momentos claves.
Claudia lo dejó claro al decir que “no vamos a revertir la reforma del 2007”, porque no hay presupuesto. Se le olvidó añadir una cosa, que las Afores y los bancos que las administran se embolsaron, en los primeros meses del año, la nada despreciable cantidad de más de 4 mil 700 millones de pesos:
“Según el más reciente reporte de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), las 10 Afore que operan en el mercado mexicano obtuvieron una ganancia neta de 4 mil 702 millones de pesos en los primeros cuatro meses de 2025, cantidad que supera los 3 mil 109 millones de pesos reportados en igual lapso de 2024.”
Las afores administran los fondos de retiro de poco más de 61 millones de trabajadores, manejando montos de 7 billones 189 mil millones de pesos. Los bancos que están detrás de este formidable negocio son Banorte, Banamex, Azteca, Inbursa, Coppel y algunas más. Como lo dijo el periodista Luis Hernandes Navarro en una entrevista con Astillero, la reforma no se lleva adelante porque afectará a los verdaderos ricos de este país. Esta es la cuestión clave.
Los maestros han dicho que la lucha no ha terminado, van a seguir a la presidenta en todos sus mítines y se manifestarán. En diferentes secciones se siguen organizando manifestaciones o tomas de diferente índole. La CNTE, si verdaderamente quiere triunfar, tendría que llamar a un frente único de lucha con los trabajadores de base de los diferentes sindicatos para echar abajo la reforma del ISSSTE y del IMSS, no hay forma que un solo sector pueda con esto, pero eso es otra historia.
Lo que nos interesa resaltar es el efecto que han tenido estas movilizaciones y la presión que sufrió el gobierno para que, ante los ojos de millones, se quitara la careta de progre y se posicionará firmemente con los banqueros y el gran capital. Lo que teóricamente y a forma de perspectiva habíamos vaticinado en el documento de perspectivas pasado, ha sucedido en esta lucha y esto tendrá un efecto, ya no en una capa de activistas, sino a un nivel muy significativo de los trabajadores y la juventud.
Aunque no han podido triunfar económicamente los trabajadores, han sacado una gran victoria política: claridad, y como Trotski decía, en la lucha de clases es inestimable la claridad política, porque con ella sacas conclusiones de quienes son tus verdaderos enemigos.
Recordemos que el gobierno de Claudia apenas comienza, –no tiene ni un año–, y las presiones económicas de una posible crisis, las presiones del imperialismo norteamericano y la lucha de clases serán factores que la desgastarán fuertemente, también al programa reformista.
No hay ninguna duda que las movilizaciones en el terreno de la juventud y de diferentes sectores de los trabajadores se van a mantener e incrementar y cada vez será más difícil para este gobierno poder mantener los nervios y la compostura “democrática”. El gobierno ya ha escogido a sus aliados y se va a mantener con ellos hasta el final, lo que pueden esperar los diferentes movimientos sociales es una cerrazón del gobierno a sus demandas y la única forma de avanzar será incrementado cuantitativa y cualitativamente sus luchas, radicalizando a un sector aceleradamente.
Otra lucha importante se da contra la gentrificación. Ésta se sustenta en la especulación capitalista dando hogares y servicios a quien más pueda pagar en oposición a la clase trabajadora o sus sectores más empobrecidos. Nos oponemos al racismo en todas sus vertientes y anteponemos ante esta problemática una posición de clase donde las grandes propiedades de los acaparadores capitalistas sean expropiadas y se desarrolle un programa serio de vivienda digna para todos los trabajadores, bajo una planificación de la economía.
Esta es una de las perspectivas más claras en el próximo periodo, la polarización y la lucha de clases aumentarán y debemos prepararnos para ello.
Nuevamente sobre el reformismo
El gobierno de AMLO utilizó la coyuntura internacional para sacar cierta ventaja económica y atraer capitales al país; también tuvo algún avance en su lucha contra la corrupción, que representó un rescate importante de dinero que antes paraban en manos privadas o partidos políticos; aumentó la recaudación de impuestos fiscalizando a todo mundo y eliminando a la condonación a grandes empresas. Este dinero le dio la posibilidad de implementar una serie de programas sociales que tuvo un impacto en más de 25 millones de familias. Su política de aumentar el salario mínimo también tuvo un impacto para recuperar algo de lo perdido los años anteriores en lo que se refiere al poder adquisitivo.
Estas dos medidas tuvieron efectos para sacar de la pobreza a más de 11 millones de personas, según el Banco Mundial. Esto, y la campaña incesante de la derecha para denostar y atacar, fueron las bases de su aceptación entre las masas. Para millones AMLO representó el mejor gobierno que ha tenido el país en su historia. Sus ideas sobre el capitalismo responsable y humano –el humanismo mexicano– calaron hondo entre una gran capa de activistas.
Es innegable que hubo un avance en el nivel de conciencia en el periodo en que AMLO gobernó el país, las mañaneras las utilizaba como una pequeña escuela de formación de masas, en las cuales mezclaba la historia de México (distorsionada), ideas liberales y reformistas. Pero este nivel se frenó en los márgenes del liberalismo pequeño burgués.
Sus ideas liberales sobre la necesidad del Estado y la defensa a la democracia burguesa se convirtieron en el credo de millones, ideas como “El ejército no es malo, depende del presidente”, “necesitamos fortalecer al Estado”, “La democracia es el Estado más avanzado”, “el Estado de derecho es fundamental”, etc. Fueron parte del acervo ideológico del lopezobradorismo.
El lopezobradorismo encierra contradicciones muy marcadas, se apoyan en preceptos morales sobre el bien y el mal para empujar un cambio social, que no rompa los límites de la democracia burguesa. Esto no es posible, pero ven que el gobierno de AMLO si pudo hacer pequeñas reformas y entonces empujan esta idea como posible. Lo que no ve el lopezobradorismo es que esas reformas no tocaron ni un pelo del gran capital, por el contrario, la brecha entre ricos y pobres siguió creciendo, no entendieron que esas reformas no se pueden mantener en el tiempo.
El reformismo en esencia es la salvaguarda del capitalismo, y lo logra haciendo concesiones a la clase obrera para que esta no reviente las entrañas del sistema capitalista y eso lo cumplió el presidente anterior, pero ahora la situación está cambiando rápidamente y va a ser mucho más complicado mantener las reformas y con ellas la paz social.
Estos gobiernos quieren conciliar entre las clases para que el capitalismo pueda desarrollarse sin contratiempos, pero, en el momento en que una de las clases en pugna se comienza a mover y rompe la conciliación, los reformistas pierden su razón de ser, no son útiles ni para la burguesía que quiere mantener su control, ni para los trabajadores, los cuales quieren que se cumplan sus demandas. Esto les hace entrar en crisis y de ahí su desgaste.
En estos años de gobierno de la 4T los más beneficiados han sido los capitalistas. “El número de milmillonarios en México creció a poco más del doble, de 10 a 22, en el sexenio de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), según el informe ‘Beneficios en fuga’ de Oxfam México.” esto nos dice un artículo del 5 de febrero de este año. El artículo continúa:
“El informe de Oxfam denuncia un modelo de acumulación de riqueza que ha persistido desde la época colonial y que sigue beneficiando a un pequeño grupo de empresarios, en detrimento del resto de la población.”
Da el ejemplo de tres sectores claves:
“En el caso de la banca, Oxfam revela que, entre 2019 y 2023, los cinco bancos más importantes de México extrajeron el 49% de sus ganancias del país para transferirlas a sus matrices en España y Estados Unidos.
“Además, reporta que la tasa efectiva del impuesto sobre la renta (ISR) para los bancos comerciales, fue de apenas 5.45% en promedio entre 2016 y 2021, inferior al que paga un trabajador con salario mínimo.”
Continúa:
“Respecto al agua, el informe advierte que el sistema de concesiones ha convertido este recurso en una mercancía controlada por grandes corporaciones, en detrimento del acceso público.
“Según el documento, bancos internacionales han adquirido concesiones de agua con fines agrícolas, a pesar de que la Constitución mexicana prohíbe que instituciones financieras posean tierras o recursos hídricos que no sean indispensables para su operación.
“En el sector turístico, el estudio apunta que la expansión de los grandes destinos de playa ha impulsado la privatización de litorales y ha generado empleos con salarios bajos y condiciones precarias.
“Además, destaca que los hoteles y empresas turísticas en México han sido señalados por evasión fiscal mediante esquemas de facturación en el extranjero y el modelo ‘todo incluido’”.
AMLO decía orgulloso “no hay un empresario de los grandes que haya fracasado durante mi gobierno”. Se estima que la riqueza de los 5 hombres más acaudalados de México, aumentó en promedio 226.6 % en su sexenio.
Estas son cifras duras de los resultados del gobierno anterior, este es el camino que sigue Claudia, de ahí su negativa para quitarle las Afores a los bancos para beneficio de los trabajadores. Así, con cifras en mano el reformismo se pinta solo.
El llamado plan B del gobierno –votar para que el bloque “progresista” se hiciera con la mayoría en las cámaras– también muestra las limitaciones de la democracia burguesa. Dijeron que una vez que Morena y aliados tuvieran la mayoría, ya no había ninguna excusa para que se votaran todas las reformas necesarias para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y la juventud. Cuando se planteó la reforma de las 40 horas, la presidenta lo paró, lo mismo la reforma a la ley del ISSSTE. Tampoco hay alguna ley que plantee mayores impuestos a los más ricos, etc. Ninguna reforma que dañe al capital se ha llevado a votación en las cámaras, simplemente porque su trabajo, el del reformismo, es resguardar los intereses del gran capital.
Hay otra idea que nos gustaría destacar, que está íntimamente ligada a la anterior. Los reformistas ven como una panacea la democracia, para ellos no hay un régimen mejor que el ir a votar cada cierto año y escoger a tus representantes. El mensaje es, tu tarea es votar por nosotros y luego despreocuparte por lo demás, nosotros haremos el trabajo. Esta idea desorganiza y transmite la noción de que las votaciones arreglan todo. Ahora que Morena tiene la presidencia, las cámaras, el poder judicial, no habría ningún problema para solucionar los problemas más urgentes de los explotados. Esto no va a suceder, porque las estructuras del Estado capitalista están hechas para que domine el capital, porque el reformismo, como lo hemos dicho arriba, está para que el capitalismo funcione.
Estas contradicciones que se están generando y están saliendo a la luz, aun entre una minoría, son importantes, porque un sector los está mirando, aunque la mayoría no. Tenemos que entender bien esto en dos sentidos. Nuestro trabajo y orientación no se dirige a la mayoría de la gente sino a los sectores avanzados que van sacando conclusiones, que están viendo estas limitaciones. Eso no quiere decir que perdamos de vista a las masas, que al final de cuenta esas son las que hacen los grandes cambios.
Esto no quiere decir que no hagamos críticas, sino que, a los nuevos reclutas, aquellos que van sacando conclusiones, debemos educarlos a tener paciencia, a no separarnos de las masas que hoy están con morena, a mirar el mundo con el ojo de la clase y no de su vanguardia. Pasar de una organización de cientos o incluso algunos miles a un partido de masas, significa pensar en cómo las masas sacan conclusiones, por ello tenemos que tener un ojo puesto en cómo se desarrollan los acontecimientos con los que hoy siguen manteniendo el apoyo a Morena y la presidencia, y al mismo tiempo conectamos con los sectores de vanguardia y los educamos con ideas anti sectarias.
El reto de la violencia
Hay otros terrenos en donde se ven las limitaciones de la 4T, por ejemplo, en el terreno de la violencia sin freno que vive el país. De Norte a Sur, en rancherías, pueblos o grandes ciudades, hay un cáncer que corroe esta sociedad. El crimen organizado, compuesto por actores delictivos que trafican drogas, extorsionan, depredan recursos naturales, asesinan a defensores ambientales, coludidos y solapados por las fuerzas de seguridad gubernamentales, generan múltiples formas de violencia que rebasan ampliamente las buenas intenciones del gobierno.
Es el quinto empleador de mano de obra a nivel nacional, sus recursos son suficientes para comprar políticos, autoridades, policías, etc. Es un grupo compacto, pero con un nivel de incidencia por su poder económico y su poder militar, principalmente si hay una comunidad, pueblo o clase, que no está armada ni lista para enfrentarlo.
En el periodo de AMLO no se pudo solucionar el problema con su política pacifista de “abrazos no balazos”, esta misma política la quería seguir Claudia Sheinbaum, pero la presión de los EE. UU. la hizo girar 180 grados. Desde que el imperialismo americano amenazó con aranceles y declarar a los grupos del narco como terroristas, la política del actual gobierno ha cambiado drásticamente.
La primera medida fue movilizar a 10 mil miembros de la Guardia Nacional a la frontera, después extraditó 29 reclusos a los EE. UU., todos ellos eran dirigentes del narco. Las detenciones de droga y el apresamiento de cabecillas de las diferentes bandas se han incrementado. También el desmantelamiento de laboratorios clandestinos. El cambio no necesita anuncios, se puede ver. Este giro a la lucha frontal con los grupos del narco no resuelve los problemas realmente. Toman presos a uno de los dirigentes, el cártel se fragmenta, se crean más grupos armados sin control y dispuestos a luchar por el terreno, se crean otros dirigentes que luchan a lo interno para tener el control. Esto genera luchas internas y externas.
Hay que remarcar que este giro es por la presión del imperialismo americano. A los EE. UU. le conviene una situación de confrontación y caos porque esto es material para debilitar al gobierno y negociar a su favor todas sus políticas. Pero la presidenta no ha dicho que no, por el contrario, ha asumido esta nueva política a costa de situaciones como el asesinato de los dos colaboradores cercanos de Clara Brugada en la Ciudad de México, o el caos en Sinaloa.
Este tipo de enfrentamiento ya lo vivimos en el periodo de Calderón, cuando llamó a la guerra contra el narco. Es cierto que hay diferencias muy importantes, Felipe Calderón era un cínico, su “guerra” no fue otra cosa sino el posicionar a su grupo del narco y utilizar las estructuras del Estado para favorecerle. Esto no lo decimos nosotros, lo dicen las investigaciones y el arresto de García Luna en los EE. UU.
No podemos meter las manos por los gobiernos reformistas de la 4T con respecto a un cierto vínculo con el narco, pero si creemos que no es el mismo caso en términos de que el gobierno esté implicado con algún grupo del narco. La política que ahora siguen en su lucha contra las drogas ha sido impuesta y no va a resultar bien, pero no han tenido el coraje para negarse y seguir las indicaciones que les han dado.
Lo que sí es cierto, es que hay personajes muy oscuros dentro del gobierno y de Morena que tienen vínculos con el crimen organizado y que, por el afán de tener recursos y respaldo para ganar elecciones, pueden hundir todo el proyecto político de los reformistas.
Por último, los únicos que vivimos de frente la nueva política son los trabajadores, los jóvenes y las mujeres de la clase obrera. El nivel de descomposición y confrontación crece y se refleja en la inseguridad en los barrios, los poblados y ciudades, donde caminamos todos los días. La descomposición social se nutre de la inseguridad, la pobreza e ignorancia, estos aspectos no se han ido en ningún momento, ahora se recrudecen y la clase tiene que soportar.
Vemos las consecuencias más brutales de esto en el caso del campo de reclutamiento y exterminio en Teuchitlán, Jalisco, en donde hombres y mujeres de la clase trabajadora fueron arrastrados a la muerte por miembros del narcotráfico a base de engaños y enganchamientos buscando una oportunidad laboral. Podemos afirmar que la única forma de terminar este cáncer de raíz es una lucha general que combine la lucha de masas con la creación de milicias populares ligadas al movimiento. La lucha de las masas en su liberación implica arrancar de los barrios a las pequeñas células que ahora los extorsionan. Se necesita combatir el narcotráfico y, a través de una economía planificada eliminar las condiciones para su existencia: a partir de comités de autodefensa o policías comunitarias que rindan cuentas de manera democrática a las comunidades y a la clase obrera en su conjunto; mediante la expropiación de los grandes capos del narco y sus socios burgueses para desmovilizar el crimen organizado; con el impulso de centros educativos y de apoyo para las juventudes en barrios y colonias. Esto debe hacerse desde el impulso por una sociedad diferente, una socialista, lo que va a barrer con esta lacra de la sociedad capitalista..
Los problemas de las mujeres de la clase obrera
Si hay un sector que más resiente de forma directa los problemas de un país atrasado, con presiones imperialistas, esa es la mujeres de familias trabajadoras, las esposas, las hijas, las madres trabajadoras. Ese sector que tiene que vivir las carencias de la clase obrera pero que, además, tienen que sufrir la opresión por ser mujer. La mujer joven está vinculada a una red de explotación y violencia dentro del capitalismo.
Los asesinatos, las desapariciones simplemente no bajan, a pesar de que el gobierno tenga buenas cifras en otros rubros. La violencia a la mujer está orgánicamente ligada al capital, si este se desarrolla y crece, algunas problemáticas se resolverán, pero este no es el caso actualmente. Esto es porque la mujer trabajadora es para el capital uno de los pilares para mantener su régimen de explotación, tanto en el ámbito de la empresa como en la familia.
Incorrectamente se le atribuye un papel de resignación y trabajo, de quietud y conservadurismo. El capitalismo se ha apoyado en estos prejuicios para mantener su control. Sin embargo, las mujeres de la clase obrera han estado al frente de la batalla, en primera línea. Esto hace que tenga un papel preponderante en la lucha por el comunismo.
Es cierto que un sector guiado por la ideología feminista ve a este gobierno como un logro y le da su apoyo, sin embargo, al igual que otros sectores que están viendo críticamente el proceso, se irán desencantando y girarán a la izquierda para buscar una alternativa política, ahí tenemos que estar presentes.
Debemos seguir luchando por consignas democráticas como el derecho al aborto, porque cuando se resuelvan estas demandas, la mayoría de las mujeres que luchan se darán cuenta que el problema fundamental no está en la falta de derechos democráticos, sino en las entrañas del sistema capitalista. Debemos fortalecer nuestro trabajo en este sector porque es clave, como lo dice la consigna, no puede haber comunismo sin la mujer trabajadora y debemos fortalecer un trabajo nuestro entre las camaradas
Así mismo, la lucha por los derechos de las comunidades sexo divergentes enfrenta ciertos problemas; el principal, ha sido secuestrada por el capital. Cuando les conviene se muestran como aliados de la lucha, se pintan de arcoíris, hacen campañas publicitarias usando la lucha para ganar más dinero y llegar a más clientes, o incluso para lavar su imagen. Esto llega a un punto en que las empresas convocan a sus empleados a una supuesta marcha que tiene más pinta de carnaval. Como comunistas, entendemos que ninguna empresa será nunca un aliado.
Y esta práctica no es ajena a otras luchas en busca de la emancipación de todo ser humano. Sin embargo, entendemos que todos estos problemas hoy en día tienen su base en el modelo capitalista donde vivimos. Esto lo vemos como lo que es, un vil secuestro de las demandas y un intento de lavar su imagen y hacer más dinero.
Por lo tanto, entendemos que la lucha de las comunidades sexo divergentes es fundamental como una cara más de esta lucha internacional por la emancipación de la humanidad y la extinción de estos odios que envenenan al mundo. Entendemos que esto no se conseguirá con las empresas expresando su apoyo o con reformas burguesas, sino que tenemos que cambiar el sistema de base para acabar con todas estas violencias.
Esta es nuestra política que seguimos en todos los aspectos o luchas de la vida cotidiana. Dentro de las escuelas hay fuertes presiones de tendencias posmodernas o de identidad, en tratar de sujetar la lucha de la disidencia, solo haciendo cambios en aspectos culturales, dentro de ello, la utilización del lenguaje inclusivo o neutro. Debemos dar una lucha consciente con ideas posmodernas e idealistas que piensan que cambiando una letra o el lenguaje se cambia la realidad de la disidencia, esto es mucho más complejo, comenzando por terminar con la violencia, la discriminación, la falta de mejores salarios, etc. La mejor forma de hacer valer a la disidencia es lograr que se involucre en la lucha comunista, y que, junto a otros sectores, participe en la lucha de emancipación. Si, dentro del movimiento, hay quienes utilicen el lenguaje inclusivo, nosotros les respetamos y no tenemos problema en ello.
Por eso como partido nos oponemos al secuestro del movimiento por el capital y partidos liberales. Declaramos nuestro total apoyo a la comunidad y lo incluimos como parte de nuestro programa, participando en las contramarchas e incluso en las oficiales teniendo un papel de vanguardia comunista.
El papel de la juventud
En general, no solo las mujeres, sino la juventud está llamada a jugar un papel revolucionario en el próximo periodo. No es una afirmación al aire, en realidad los últimos años son los sectores más jóvenes de la sociedad los que han estado en la primera línea de batalla. Sea bajo consignas que se desprenden de la lucha en las escuelas, por la falta de democracia, por la violencia, por los abusos de poder, por la falta de oportunidades, etc. La juventud es la llama de la revolución proletaria, esta es una de las conclusiones del último periodo.
Todos los intelectuales que tratan de inventar teorías para decir que los jóvenes son egoístas, ignorantes, políticos, etc., no saben cómo explicar toda la maravillosa furia que desprenden los jóvenes en cada paso, su incapacidad es porque no comprenden la profunda crisis del capitalismo. Por otro lado, sectores pesimistas y sectarios de la “izquierda” pequeñoburguesa califican a las juventudes de “reaccionarias” bajo parámetros completamente arbitrarios, sólo demostrando lo reaccionario que son aquellos “izquierdistas” desmoralizados. Las juventudes que vemos hoy, sin embargo, son unas maduras para el advenimiento de la revolución..
El capitalismo cercena un futuro digno, un planeta con posibilidades, una vida libre de violencia, una simple vida tranquila. El capitalismo en nuestra época es sinónimo de decadencia, inestabilidad y violencia. La juventud está asumiendo dignamente el reto y los vemos en cada escuela, calle, empresa o centro de trabajo, en cada punto en donde se puede expresar.
Este ardiente deseo de cambio es alimentado tanto por sus condiciones materiales como por toda la crisis del capitalismo mundial, el genocidio en Palestina, las guerras, el cambio climático, todo se suma.
Son los jóvenes en los sindicatos y en las escuelas los que han encabezado las luchas recientes en los diferentes lugares, no podría ser de otra manera, la juventud tiene lo peor del capitalismo y lo quieren compensar con migajas. Veamos, por ejemplo, el movimiento por las 40 horas.
Este movimiento surgió por la iniciativa que lanzó la licenciada Susana Prieto, diputada por Morena, en un primer momento. Esta iniciativa encierra un aspecto importante, la lucha por la plusvalía: 8 horas de trabajo menos, son 8 horas menos de ganancia para las empresas, por eso la gran mayoría de las empresas se niegan a ella. Como nota: debemos decir que México es el país de la OCDE, que más trabaja, sin tomar en cuenta las horas extra, que son necesarias para cumplir con la canasta básica recomendada.
La juventud ha retomado esta iniciativa y la ha convertido en una trinchera donde se han agrupado trabajadores jóvenes, precarios, que han participado en algún frente de lucha, ya sea por Palestina, contra la guerra, etc.. Se convirtió en un punto aglutinador de los sectores más adelantados, que no tienen una forma de expresar su rabia y descontento. Es muy significativo, además, porque la mayoría son jóvenes obreros precarizados que no tienen mucha experiencia en actividad sindical. Son capas frescas que han sido arrojadas a la lucha por la brutalidad capitalista y que en el camino van sacando conclusiones que los empuja a una posición comunista.
Existe una capa de activistas radicalizados que se identifica con causas como las 40 horas, la CNTE o Palestina, y es crítico a la 4T que no milita en organizaciones políticas e incluso puede ser escéptico a ellas pero que, con un trabajo de intervención en expresiones de estas luchas, con nuestro ejemplo en el trabajo y un convencimiento paciente, podrían ser ganados a nuestra política y organización.
En las escuelas se concentran una gran cantidad de jóvenes, quienes viven presionados de forma permanente por las características de una sociedad atrasada y dependiente. En las calles sufren violencia y acoso; en sus casas la desesperación de vivir en lugares pequeños y amontonados, sufriendo carencias materiales casi todo el tiempo. Cuando se encuentran en las escuelas con que un profesor es acosador o la autoridad abusa de su poder, no hay salones suficientes o hace falta material para el laboratorio, etc. Se levantan movimientos muy radicalizados que denotan, no solo estar hartos de lo que sucede en las escuelas, sino que expresan todo el malestar profundo que hay en la sociedad.
Entre el estudiantado y la joven clase trabajadora una de las cuestiones que más afectan en su día a día es la cuestión del transporte público. Tan solo en junio de 2021, en Ciudad de México, cerca de 100 millones de personas se transportaron mediante el sistema de transporte urbano de pasajeros (INEGI. 13/08/2021, “estadística de transporte urbano de pasajeros”). Esto significa que una gran parte de la población hace uso del transporte público en ciudades hechas solo para autos, con sistemas de transporte deficientes, caros y saturados. Es importante que la juventud se una a las luchas por un mejor sistema de transporte público, por una mejora en las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Esta es la razón por la cual vemos movilizaciones en muchos sitios y por motivos tan diferentes, pero que tienen un punto donde se tocan todos ellos. Se está expresando un malestar e inconformidad contra la sociedad en su conjunto, los accidentes que hacen estallar las luchas pueden ser variados, pero lo fundamental es un malestar social. Comprender esto nos hace pensar que las luchas, grandes o pequeñas, en los diferentes centros de estudio van a seguir desarrollándose y nosotros debemos de tener cuidado en no estar corriendo detrás de cada una de ellas.
Lo que sí debemos hacer es tener claro que el origen de este malestar es el sistema capitalista, dar nuestra perspectiva, en algunos casos acompañar estas luchas y, fundamentalmente, contactar con las y los jóvenes que sacan las conclusiones correctas. Somos demasiado pequeños para involucrarnos en todas las luchas, aún no podemos ser el factor de cambio, ni en el movimiento estudiantil, ni el obrero-sindical o la mujer, nuestra tarea no es dirigir –aunque algunas veces tendremos que hacerlo–. Nuestra tarea fundamental es hacer crecer el partido y esto se logra interviniendo con inteligencia y audacia con nuestras ideas y no tomando una actitud activista frente a cualquier manifestación.
Perspectivas a corto y mediano plazo
Como lo hemos dicho a lo largo del texto, la situación está cambiando de forma muy rápida a nivel mundial y México tiene que resentirse. La integración económica a la economía norteamericana nos ha amarrado de la cola con los destinos del imperialismo americano. La situación de inestabilidad política, económica y social que se vive allá tendrá serias repercusiones acá. Las políticas y personalidad de Trump aumentan esta inestabilidad y muchas de las medidas del gobierno de Claudia serán para ir sorteando lo que pase en los EE. UU. A veces, cuando le sea posible, con una verborrea nacionalista, pero siempre plegándose a las necesidades norteamericanas.
Esta inestabilidad se va a traducir en ataques, amenazas, medidas rápidas que tendrán afectaciones a todos los niveles en el país. Esto ya lo estamos viendo, la política migratoria, su posición frente a los cárteles de la droga, los aranceles, etc. No vemos por qué esta situación vaya a cambiar a corto y mediano plazo, incluso saliendo Trump de la presidencia, la inestabilidad se va a mantener.
Tanto la política del imperialismo, por un lado, y las presiones de la lucha de clases por otro, sellaron el pacto que hace el gobierno con la burguesía nacional, esto implica que una buena parte de recursos del gobierno parará en sus bolsillos. Claudia tendrá que respaldarlos frente una creciente conflictividad laboral, asumiendo parte de sus compromisos con dinero del Estado, como ahora lo está planteando con la reforma a las pensiones, o cerrando filas políticamente defendiendo los intereses del gran capital.
Esto irá aclarando la posición ideológica de un sector de los trabajadores y la juventud, y abrirá muchas posibilidades para nuestro trabajo. Aunque las mayorías sigan apoyando a los gobiernos de la 4T, para nosotros el margen de intervención se ampliará y será mejor, dado que los sectores que irán sacando conclusiones y quienes nos interesan serán aquellos que busquen una alternativa independiente y a la izquierda de Morena.
Esta alianza con la burguesía también servirá para que el sector de derecha dentro de Morena se afiance cada vez más. Personajes como Mario Delgado, Marcelo Ebrard, Monreal, que ahora mismo no tienen un papel marginal, van a seguir empoderando, los que más pierden aquí son los sectores de base de ese partido. Y aunque están muy lejos las elecciones y pueden pasar muchas cosas aún, no sería extraño que uno de los próximos candidatos del partido de AMLO, lleve a la presidencia a un tipo de la derecha.
Para los jóvenes, las mujeres y los trabajadores, la situación empeorará de forma paulatina. A nivel económico, ya lo hemos dicho, estamos entrando a un periodo de decrecimiento. Esto se va a manifestar en una pérdida de empleos, salarios a la baja, etc. Sumemos a esto la violencia y en general el proceso de descomposición social. La lucha de clases se va a intensificar y serán los jóvenes los que salgan primero a dar la cara, debemos estar preparados.
En corto y mediano plazo, las dinámicas de inestabilidad y aumento de las contradicciones del régimen reformista es lo que marcará todos los aspectos de la vida. Seguramente habrá momentos donde la presidenta pueda tomar aire y recobre credibilidad y otros en donde la pierda, un sube y baja que la irá desgastando.
A forma de conclusiones
Cómo lo dice nuestro documento de perspectivas internacionales, entramos a uno de los momentos más conflictivos de la historia del capitalismo. La inestabilidad es uno de los aspectos más importantes en la situación, todo se mueve de manera muy rápida, todo cambia velozmente, esto choca con el pensamiento corriente de la gente que está acostumbrada a imaginar que nada cambia y que todo va a ser igual, la realidad va a golpearla duramente.
Por donde quiera que lo mires, hay una situación de crisis política, económica, moral, social, incluso espiritual. A todos los niveles se muestra que la situación no puede permanecer mucho más bajo los estándares de la sociedad actual, hay un grito que cruza toda nuestra vida: tenemos que cambiar para no perecer. Debemos de participar en esas luchas con los ojos abiertos, es decir, alumbrados por el marxismo.
Nosotros podemos sentirnos privilegiados por dos cuestiones, pertenecemos a una internacional que ha sido capaz de leer los acontecimientos de forma correcta, la segunda es que tenemos una teoría que nos ayuda analizar la situación concreta y entender nuestro papel en las luchas cotidianas.
Esta posición no se entiende como un fetiche del conocimiento ni en un dogmatismo que desconecte la teoría de la práctica real de la clase trabajadora. Marx nos advierte que la teoría debe ser una herramienta viva al servicio del movimiento real, no una abstracción separada que reproduzca relaciones de élite.
Las tareas de los comunistas actualmente tienen que ver con comprender el proceso, dirigirnos a la vanguardia para incorporar al partido y educarla para que esa vanguardia no se separe del resto de la clase. Si nosotros logramos esto, a mediano plazo vamos a conformar un gran Partido Comunista Revolucionario.
