2006: la álgida lucha de clases en México
Por Evert Beltrán
Como marxistas, siempre abordamos la historia de tal forma que podamos extraer lecciones y conclusiones para futuras luchas. Ver el pasado de manera romántica no sirve para nuestro propósito, ya que de esa forma solo vemos acontecimientos sin ninguna conexión, pero sobre todo es perder el hilo conductor de las luchas del pasado con las actuales y futuras. Dentro de los deberes del Partido Comunista Revolucionario (PCR) está el mantener la memoria de aquellas luchas, como ya dije, sin romantizarlas, para que las generaciones que actualmente están saliendo a luchar no cometan los mismos errores, pero sobre todo para que sean luchas en las que salgamos victoriosos.
Hace veinte años vivimos acontecimientos que cimbraron al país y que, sin lugar a duda, marcaron el rumbo de lo que ahora estamos viviendo.
Los mineros
La lucha de los mineros lamentablemente se ha extendido por muchos años. Hasta la fecha ningún gobierno ha frenado la depredación del medio ambiente por parte de las compañías mineras, asimismo, tampoco han ayudado en materia laboral o de derechos humanos a los trabajadores.
En 2006 fueron dos casos que cimbraron al país. A principios de año en Pasta de Conchos, Coahuila, una explosión dejó 65 mineros atrapados. Los familiares exigían el rescate, pero a pesar de las demandas, simplemente detuvieron las labores de rescate, por lo que los 65 mineros fallecieron enterrados. Hasta la fecha los cuerpos siguen ahí, ha habido esfuerzos, pero no se ha avanzado. Las familias posteriormente exigían mejores condiciones de seguridad y justicia contra Grupo México. El fatal accidente solo dejó claro que los intereses del gobierno no estaban en salvar y posteriormente en recuperar los cuerpos, sino en que Grupo México saliera lo mejor librado, también se evidenciaron las pésimas condiciones laborales que existían y que siguen existiendo en las minas en nuestro país. Ese caso causó gran indignación en la sociedad y fue el detonante para sacar a la superficie los problemas que había en el sector minero metalúrgico.
El otro caso fue un conflicto sobre la dirigencia del sindicato, que era asunto exclusivo de los mineros y en el que intervino el gobierno federal, causando la molestia de los trabajadores, aunado a un tema laboral que derivó en el estallido de la huelga de 270 mil trabajadores mineros y metalúrgicos. El Gobierno Federal con apoyo del Estatal de Michoacán intentaron romper la huelga en la empresa Sicartsa. La entonces Policía Federal Preventiva (PFP) llegó a las instalaciones y se enfrentó a la resistencia de los mineros. El enfrentamiento, que se daba de forma desigual desató la solidaridad de las comunidades aledañas que llegaron a apoyar, sin embargo, dos mineros ya habían muerto, por lo que la PFP se retiró, aunque fue una victoria parcial, fue uno de los enfrentamientos más duros que ha habido entre las fuerzas federales y los mineros.
Desafortunadamente, las direcciones sindicales nunca estuvieron dispuestas a ir más allá, pero la lucha en Sicartsa deja claro la fuerza de los mineros y que claudicar no es opción para ellos.

El fraude electoral
En el año 2000 ocurrió algo que se creía que nunca sucedería: el PRI perdió las elecciones presidenciales. El ganador fue el PAN, un partido político abiertamente conservador, el candidato, un personaje que se presentaba como un “rebelde” contra el sistema, que alzaba un estandarte de la Virgen de Guadalupe, Vicente Fox, quién supuestamente representaba un cambio, resultó ser más de lo mismo. Cambió el partido en el gobierno, pero la política fue la misma, en el fondo el PRI y el PAN representan a la burguesía y sus intereses, y en esos años quedó bien evidenciado.
Solo seis años le duró el gusto a la burguesía porque el gobierno de Fox se desgastó muy rápido. Y sobre el escenario apareció la figura de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que siendo Jefe de Gobierno, se perfilaba como un fuerte candidato a la presidencia por el ahora casi extinto PRD. En 2005, AMLO enfrentó un desafuero que pretendía impedirle ser candidato, la jugada desde la presidencia no les salió, por lo que fue necesario llevar adelante un nuevo fraude electoral.
La mayoría de las encuestas previas al día de la elección favorecían a AMLO, que competía contra un personaje gris del PRI, Roberto Madrazo y un muy opaco Felipe Calderón por el PAN. A las pocas horas de que se cerraran las casillas, se fue gestando el fraude. De manera cínica los funcionarios del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), dijeron que la diferencia fue mínima, pero esa diferencia favorecía a Calderón. AMLO hizo un llamado a contar los votos casilla por casilla, pensando en que el sistema podría favorecerle, pero desde que le quisieron quitar el fuero un año antes, era claro que los dados estaban cargados a favor de Calderón, pues el mismo Fox y todo el aparataje del Estado se aseguró de que quedara en la presidencia a cualquier costo.
Posteriormente AMLO convocó a un plantón pacífico desde el Zócalo hasta la Fuente de Petróleos (una distancia de alrededor de 12 kilómetros) en la capital del país, esperando la respuesta del conteo que se realizó en las casillas en las que hubo más irregularidades, pero el IFE no se echó para atrás. Aunque se trató de un movimiento masivo que demostraba el apoyo popular en contra de los resultados, el movimiento se fue desgastando hasta que se levantó el plantón. De ahí surgió el Gobierno Legítimo y más tarde el Movimiento de Regeneración Nacional y la famosa 4T.

La comuna de Oaxaca
El pueblo oaxaqueño es uno de los que siempre ha destacado por luchar, principalmente es el magisterio quien encabeza las luchas, y en este caso no fue la excepción. En un inicio los maestros de la sección XXII instalaron un plantón en la capital del Estado para exigir un incremento salarial, sin embargo, la respuesta del gobierno priista de Ulises Ruiz Ortiz (URO) no fue el diálogo o la negociación, sino la más vil represión, por lo que los docentes cambiaron rápido de consigna, pasando del incremento salarial a exigir la destitución de URO.
El centro histórico de Oaxaca capital se convirtió en el epicentro de una de las más dignas luchas de nuestro país. La violencia gubernamental no se detuvo, al contrario, se incrementó y ante eso una multitud de organizaciones comunitarias y regionales, centenares de miles de oaxaqueños tomaron las calles y más de 30 ayuntamientos. Cerca de 350 organizaciones, comunidades indígenas, sindicatos y asociaciones civiles formaron la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO).
El conflicto se mantuvo por más de seis meses en los que el gobierno de URO intensificó la represión dejando al menos 17 muertos y decenas de heridos. Maestros y estudiantes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, tomaron la universidad y su radio que fue un elemento importante de difusión de la lucha, así como un bastión de la resistencia.
Aunque había un buen ambiente en las calles y el centro de Oaxaca estuvo tomado por varios meses, la dirección de la APPO no extendió la lucha a otros estados, ni tampoco hubo una vinculación con otras luchas, al final cayó la comuna de Oaxaca, por las fuertes presiones represivas del gobierno y los límites de una dirección que, aunque combativa, tuvo problemas para llevar la lucha hasta las últimas consecuencias.

Atenco
Otro acontecimiento que impactó de manera contundente fue la represión en San Salvador Atenco, un poblado de campesinos en el municipio de Texcoco, pues el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), se oponía a la construcción del nuevo aeropuerto impulsado por Fox y respaldado por el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.
Se realizó un fuerte operativo con fuerzas federales y estatales que aplastaron a los pobladores dejando un saldo de dos muertos y al menos un centenar de detenidos, incluidas mujeres que fueron víctimas de abuso sexual y vejaciones. Algunos dirigentes fueron sentenciados a pasar casi un siglo en la cárcel por oponerse a la destrucción del lago de Texcoco, aunque fueron retiradas las sentencias, quedó claro que el Gobierno no iba a quedar mal parado ante la lucha de los campesinos y pobladores de la región.

Conclusiones
Lo que aquí se ha expuesto son solo unas pinceladas de lo que pasó hace ya 20 años. Por ejemplo, hace falta mencionar el papel que jugaron los estudiantes en la lucha contra el fraude, en la comuna de Oaxaca o en Atenco, no mencioné su papel por la lucha en defensa de la educación pública y el acceso a los hijos e hijas de los trabajadores, pues desde entonces la educación superior se ha considerado un privilegio para unos cuantos.
Por otra parte, una lección muy importante es que cada lucha debe ser vinculada con otras, ninguna lucha debe darse de manera aislada, los opresores se regocijan de que cada sector o gremio luche por su cuenta porque como clase perdemos fuerza separados. Estamos en otra etapa de la lucha, el reformismo contiene la lucha de clases, sin embargo, eso es temporal. Aprendamos del pasado para no cometer los mismos errores porque si hay algo seguro es que la lucha de clases en nuestro país se reavivará y debemos estar preparados para esos acontecimientos.

