Rebélate contra la derecha y el capital

Escrito por: La Izquierda Socialista

Nos gobierna una banda de ladrones, este régimen se pudre literalmente en la corrupción. Estos bandidos que nos gobiernan sirven sumisamente a otros ladrones peores que son los grandes capitalistas, nacionales y extranjeros, que chupan la sangre de los trabajadores y las riquezas del país. Ellos han sumido a la sociedad en esta espiral de pobreza y violencia.

México tiene una gran historia y una enorme biodiversidad con recursos naturales que podrían ser explotados racionalmente, en armonía con la naturaleza, para poner estas riquezas al servicio de la sociedad. Ningún habitante de este país debería pasar hambre. Este gran pueblo es sumamente trabajador pero todo nuestro esfuerzo, que desgasta nuestra vida día a día, sirve para enriquecer a ese puñado de parásitos gobernantes y capitalistas que tienen todo tipo de lujos y riquezas obscenas, mientras nuestras familias muchas veces no tienen lo indispensable. Hemos visto como indiferentemente que gobierne el PRI y el PAN —a quienes se nos ha impuesto una y otra vez por fraudes y compra de votos— nuestra sociedad se basa en la injusticia y la desigualdad. Esto debe de cambiar.

Una sociedad igualitaria y realmente democrática, que nosotros pensamos debe ser auténticamente socialista, es necesaria. Habrá quien diga que esto es imposible, que debemos ser realistas, que el enemigo es muy poderoso, que es mejor moderarnos o irnos con calma. La historia de nuestro país nos dice lo contrario, cada que un sistema y un régimen se convertían en un freno para el desarrollo social, dónde las masas ya no soportaban vivir en esas condiciones de sobreexplotación, se han dado grandes luchas del pueblo que han destruido el antiguo orden y cambiado las cosas.

Por una vía u otra las profundas fuerzas de cambio buscan la forma de manifestarse. Un profundo cambio es posible y está en las manos de las masas de trabajadores y de sus hijos, y de nadie más, concretarlo. A diferencia de las pasadas revoluciones en México (Independencia, Reforma y Revolución) somos los trabajadores quienes al final debemos tomar las riendas de la sociedad en nuestras manos para crear un sistema y un Estado de y para los trabajadores y así acabar definitivamente con la injusticia y la desigualdad. El primer paso es echar a un lado a los gobiernos del PRI y el PAN, que en alianza con el corrompido PRD, están pisoteando nuestros derechos y arrebatando las conquistas que con grandes luchas conseguimos en el pasado.

Una elección por sí misma no es capaz de transformar la sociedad, pero bajo ciertas condiciones puede ser un importante punto de cambio. Esta elección será un punto de inflexión. No es un acontecimiento menor pues su resultado determinará el cauce de la lucha de clases por los siguientes años. No es una elección cualquiera pues el régimen está en un nivel de desprestigio sin precedentes en la época reciente y las ganas de cambio de las masas son muy profundas. La clase capitalista está atemorizada por lo que ocurre. Ellos quieren un gobierno fiel del PRI o PAN lo suficientemente fuerte para continuar con un programa agresivo de ataques contra los trabajadores. No simpatizan con López Obrador porque quiere hacer reformas y ante todo porque tras de él hay una masa del pueblo que aspira a un cambio profundo y que ya ha dado pequeñas muestras de fuerza en su lucha callejera. La burguesía no le perdona a AMLO que haya llamado a luchar en 2006 contra el fraude, nosotros afirmamos que su error no fue llamar a luchar sino el no ir hasta el final.

La revista Proceso en su número 2061 (1° de abril de 2018) ha mostrado datos de encuestas de corporaciones bancarias que son muy ilustrativas. En 7 de cada 10 personas el actual gobierno despierta enojo o decepción y el presidente es rechazado por un porcentaje igual. 59% de la gente piensa que el actual es el peor gobierno y asocian al PRI con corrupción (63%), abuso de poder (68%) e impunidad (52%). Sabemos que las encuestas en nuestro país suelen ser un instrumento de manipulación pero los datos que ponemos fueron realizados por Citi Research, entidad de investigación de Citi Group, para ser entregado a sus socios. AMLO capitaliza el descontento, sumado a eso ven que la candidatura de Margarita Zavala dividirá el voto panista y el hecho de que El Bronco y Ríos Pitter no hayan obtenido su regitro, fortalecen al voto anti establishment. Ven inevitable un fortalecimiento de Morena y tienen esperanza en que la enorme maquinaria electoral del PRI haga que la tendencia negativa se revierta. Datos similares han dado consultas de la banca internacional como Goldman Sachs y el gran banco suizo UBS.

Los banqueros dejan claro en sus informes que no quieren a López Obrador en la presidencia. Hay temores por lo que pasará en la economía, Goldman Sachs se lamenta que será difícil deshacer el liderazgo de AMLO en los primeros 100 días pero UBS piensa que el cambio no será inmediato sino gradual. “Y, siendo justos, tampoco podemos concluir que una victoria de cualquiera de sus rivales signifique necesariamente un estímulo y termine con problemas que han sufrido los mexicanos por mucho tiempo como la corrupción, la inseguridad y la pobreza”.

Carlos Loret de Mola reveló conversaciones por WhatsApp de consejeros de BBVA-Bancomer que quedaron horrorizados tras una reunión con AMLO donde habló de realizar plebiscitos cada dos años, cambios estructurales después de los primeros dos años, de cancelar el proyecto de Aeropuerto Internacional y les invitó a buscar acuerdos con Napoleón Gómez Urrutia, dirigente en el exilio del sindicato minero, y con los dirigentes sindicales de los maestros. Uno de esos mensajes, con lenguaje machista homofóbico, es más que ilustrativo:

“El consenso es homogéneo: ya nos llevó la Chi…ada. Y perdón por la expresión. Salimos HORRORIZADOS del Peje. Lo poco o mucho que cada quien pueda hacer para revertir esto, es el momento ahora para hacerlo. Si no, lloraremos como maricas, lo que no supimos defender como hombres”.

Estamos ante el choque de dos trenes. Una burguesía que no acepta reformas contrarias a su programa de ataques agresivos (y que será hostil a un gobierno de AMLO a quien querrá atar de manos) y por otro lado vemos a una masa explotada que aspira a un cambio profundo y querrán que un gobierno de AMLO solucione sus problemas. Basta recordar las luchas de #YoSoy132, Ayotzinapa, la lucha magisterial, la lucha contra el gasolinazo o la auto organización popular frente al terremoto que anteceden a esta elección que muestran la disposición de cambio del pueblo. AMLO está en medio de estas dos fuerzas y al final deberá definirse por una de las dos, no hay caminos intermedios.

El programa de cambio no puede limitarse a reformas en un momento de crisis global del capitalismo donde el sistema no tiene margen para dar concesiones. Si se quiere ser consecuente con la defensa de los intereses de los más pobres del país el programa debe convertirse en anti sistema, planteando una economía claramente en defensa de la clase obrera, los campesinos y la pequeña burguesía en oposición abierta y franca al gran capital, lo que implica atentar con la principal fuente de sus privilegios: la propiedad de los grandes medios de producción, la banca y la propiedad de tierra a gran escala.

Romper la resistencia de la burguesía a los cambios profundos que necesitamos solo es posible con un pueblo organizado y movilizado. Hay que echar al PRI del gobierno y no dar un voto a ellos ni a al PAN. Dejar fuera a estos partidos de la burguesía nos dará mejores condiciones para la organización de los trabajadores y estudiantes. Debemos presionar para que se aplique un programa consecuente sin concesiones a la burguesía y para que nuestras demandas sean resueltas. Necesitamos mejores salarios; pleno empleo; educación pública gratuita desde la guardería hasta el posgrado para todos los niños y jóvenes así como adultos que la requieran; abajo el trabajo precario, respeto a los derechos laborales y los derechos de jubilación y pensión, abajo las reformas laborales (incluyendo la educativa), democracia sindical y no injerencia estatal en nuestras organizaciones; mejorar y ampliar el sistema de salud; echar abajo todas las reformas estructurales como la energética; acabar con la violencia hacia las mujeres y el conjunto de la población; ampliar los derechos democráticos del conjunto de la sociedad y de los sectores minoritarios discriminados; acabar con la evasión de impuestos, expropiar las empresas que incurran en estas prácticas y fomenten la corrupción; dar solución a los problemas de los damnificados con el sismo y que la construcción de las viviendas de los sectores populares recaiga en manos del estado y las empresas inmobiliarias corruptas; apoyo al campo, industrialización paulatina, créditos baratos; aparición con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y los miles de desaparecidos; combate frontal al crimen organizado, congelación de sus cuentas bancarias y expropiación de sus riquezas para construir escuelas, centros culturales y deportivos y clínicas de rehabilitación; abajo sus instituciones, eliminación de las actuales estructuras Estatales, ningún privilegio a ningún funcionario quien no debe tener un sueldo mayor al de un obrero cualificado y debe ser elegido por voto libre universal pero también pueda ser revocado en cualquier momento; extensión de las policías comunitarias a nivel nacional controladas por las asambleas de pueblos y colonias para sustituir al actual ejército y policías permanentes; establecimiento de una economía planificada democráticamente bajo control obrero donde las grandes empresas, bancos y tierras sean propiedad de todos y las riquezas distribuidas equitativamente en la sociedad.

El cumplimiento de un programa así solo es realizable con la unidad de los explotados que debemos luchar organizadamente a nivel nacional construyendo fuertes organizaciones de masas capaces de llevar la lucha a acciones que realmente hagan retroceder al régimen como las huelgas generales.

Nosotros creemos que no basta con participar en la presente coyuntura, que votar en sí mismo no cambiará las cosas y que debemos hacer mucho más. Es necesario luchar con el conjunto del pueblo en cada batalla pero también organizar un ala revolucionaria y defender un programa de clase y anticapitalista. Hay que rebelarnos contra el orden establecido, contra sus partidos y los dueños del gran capital.

Te invitamos a sumarte a la campaña: ¡Rebélate contra la derecha y el capital!

¿De qué forma? Crea o intégrate a un comité; organiza discusiones sobre el acontecer nacional, internacional, sobre la historia de nuestro país, etc. en tu escuela, centro de trabajo o colonia. Pon mesas informativas, apoya recolectando recursos económicos y más gente interesada en organizarse. Participemos en asambleas y mítines explicando estas ideas y llamando a organizarnos desde la base por que el cambio sí sea de raíz.

No estamos en un momento normal, con lucha de masas podríamos llevar a una crisis del régimen e incluso, con organización y una dirección revolucionaria, a su desaparición. Ésta será una batalla determinante. Si el fraude se impone el tigre se liberará y debemos estar preparados para esa determinante batalla, si el voto popular vence al fraude y AMLO es electo presidente debemos organizarnos para que nuestras demandas sean realmente solucionadas y él no claudique ante la presión del gran capital. Es momento de organizarnos y actuar. Ponte en contacto con nosotros y luchemos juntos contra este sistema de explotación llamado capitalismo y contra el régimen y Estado que lo soportan.

¡Contra la derecha y el capital, rebélate!.

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