Elecciones 2019 en El Salvador: un análisis necesario

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El siguiente análisis fue discutido, votado y aprobado por unanimidad en Asamblea extraordinaria del Bloque Popular Juvenil, sección salvadoreña de la Corriente Marxista Internacional, realizada el día 9 de diciembre de 2018.

Los dos últimos años han estado marcados por cambios sustanciales en la conciencia de las clases, estos están expresándose en los procesos electorales, tanto en las elecciones legislativas y municipales pasadas como en la campaña y elección presidencial 2019. La reconfiguración de las fuerzas políticas y el surgimiento de nuevas fuerzas políticas en la sociedad que han resultado de estos acontecimientos, siguen estando marcados por la profunda crisis del capitalismo a nivel mundial y son la expresión de la búsqueda de una alternativa viable al capitalismo, este quizá sea uno de los factores más interesantes de este proceso de transformación de la conciencia.

Contrario de lo que los intelectuales y revolucionarios frustrados están planteando sobre las masas, repitiendo como loros teorías que nada tienen que ver con la realidad concreta, las masas realmente no han entrado ni están en un proceso de apatía y desmoralización profunda. La realidad muestra todo lo contrario, estamos en un constante y ascendente despertar político de las clases trabajadoras y de la juventud en general.

La encuesta de opinión de CID Gallup planteó los siguientes datos en mayo del 2018: “La mitad de las personas hoy muestran interés en las próximas elecciones presidenciales. Estas personas tienden a seguir alguno de los partidos políticos principales (incluyendo Nuevas Ideas), además de seguir al menos tres veces por semana las noticias de lo que sucede en el país (ya sea por televisión o periódico)”.

La misma encuesta señala que el total de personas que mostraba interés por participar en los asuntos políticos ha ido aumentado del último semestre del 2017 hasta el primer semestre del 2018, así tenemos que en septiembre del 2017 solo el 31 % de las personas encuestadas tenía interés en los asuntos políticos del país, pero para enero del 2018 el porcentaje aumentó a 38 % y para mayo había aumentado al 40 %, lo que nos dice que en un periodo de 8 meses el interés de las personas aumentó 9 %.  Por otro lado, hemos visto acontecimientos como la masiva recolección de firmas desarrollada por Nuevas Ideas a finales de abril o las primeras movilizaciones contra la privatización del agua en junio y julio pasado.

Esto contradice la idea de que la gente es apática a la política y que tiende a estar en un estado de quietud o conformismo ininterrumpido. Marx planteaba que si bien es cierto existe la alienación, esta no existirá perpetuamente en la conciencia de las masas, tarde o temprano la clase obrera romperá con las cadenas que la oprimen y buscarán de manera independiente, utilizando sus herramientas de lucha, la solución a sus problemas fundamentales, al ver que no son resueltos por la democracia parlamentaria. Esta es la visión dialéctica del desarrollo de la sociedad que el marxismo nos explica, no obstante, lo más importante para los marxistas es saber en qué momento la sociedad entra en un punto crítico de quiebre para poder intervenir y canalizar el descontento de las masas hacia la revolución socialista.

¿Cuáles son las causas del despertar político?

La descomposición de la sociedad en El Salvador avanza rápidamente. Estamos asistiendo a la profundización de la crisis social, eso muestran las diferentes encuestas de opinión y la realidad misma en las calles, centros de estudios y de trabajo. Muchas de las instituciones burguesas tienen las peores calificaciones de los últimos años. Según la Encuesta de la UCA, “Evaluación del país y perspectivas electorales para 2018”, ninguna de las instituciones de la sociedad burguesa supera el 50 % de credibilidad. La Iglesia Católica y la Iglesia Evangélica son las instituciones en las que más confía la población salvadoreña con un 32.2 % y un 30.6 % respectivamente, estas instituciones suelen ser un refugio para las capas más conservadoras de la sociedad en los periodos de crisis endémica, de hecho, la religión  permanece milenariamente a pesar de los grandes cambios de la civilización humana. Seguido de las iglesias tenemos a la Fuerza Armada (FAES) con un 21.9 %; las alcaldías, con el 19.8 % y los medios de comunicación con un 17.9 %. Pero los datos son mucho más crudos cuando analizamos la aprobación del Tribunal Supremo Electoral con un 4.9 %, la Asamblea Legislativa con el 3.7 % y los partidos políticos en general solo con un 3 %. La tendencia a la baja en el futuro es más que probable[1].

Por otro lado, el gobierno de Sánchez Cerén del FMLN, ha caído estrepitosamente en las encuestas de opinión, la Encuesta de Autoridades de enero 2018 de Mitofsky, por mencionar una de tantas, muestra que en menos de 7 meses de julio/17 a enero/18 la imagen de Sánchez Cerén cayó del 37 % al 21 % respectivamente. Mientras que la percepción de la gente sobre el rumbo del país también ha ido en picada en los últimos años, según el Estudio de Opinión Publica #104 de CID Gallup, en 2013 la percepción de la gente era casi equilibrada cuando se preguntaba sobre el rumbo del país, así el 45 % de la población creía que el país iba por el rumbo correcto y el 48 % creía que iba por el rumbo incorrecto; en 2018 el equilibrio se ha roto, el 9 % cree ahora que el país va por el rumbo correcto y el 84 % piensa que va por el rumbo equivocado; mientras que solo el 35 % de la gente aprueba la gestión de Sánchez Cerén, la aprobación más baja de un presidente del país en la historia reciente, según CID Gallup.

Las encuestas reflejan una caída drástica en la opinión de la población sobre el gobierno, esto es el producto de la política reformista incorrecta del FMLN en el poder Ejecutivo, el gobierno de Sánchez Cerén a pesar de toda la inversión en programas sociales no ha podido mantener las simpatías en su gobierno. Su lucha ha estado marcada por dedicar sus mayores esfuerzos fundamentalmente a la administración de la crisis del sistema, sin llevar una agenda revolucionaria en contra de los intereses de la burguesía y más bien se ha desempeñado aplicando recortes a los subsidios, utilizando la represión policial contra la juventud para presentar una imagen de fortaleza contra el crimen, implementando impuestos regresivos, manteniendo los viejos impuestos y privatizaciones dictados por ARENA en el pasado, votando a favor de los Asocios Públicos Privados (APP) e impulsando incluso medidas capitalistas como las Zonas Económicas Especiales, planteándolas como una alternativa “revolucionaria” y renovadora para la creación de empleos.

Esta política traidora de los dirigentes del FMLN ha extendido la crisis del sistema a niveles barbáricos, aumentando los niveles de violencia de todos los tipos, la migración, los asesinatos, los feminicidios, las violaciones, el  desempleo, la explotación y la miseria en el país, entre otros males.

Mientras escribimos este documento (finales de octubre, 2018), miles de hondureños han salido en caravana hacia los Estados Unidos mostrando la valentía y determinación para superar todos los peligros que esto conlleva, mostrando así también la cara más podrida del sistema capitalista. De entre esos miles muchos eran también salvadoreños, que se han sumado a la caravana.

La caravana ha sorprendido porque ha sido un desplazamiento en masa, pero la realidad es que la migración tiene proporciones alarmantes y es algo muy común en todos los países centroamericanos desde hace décadas, principalmente en los países del triángulo norte donde contradictoriamente se centraliza más la “ayuda” del imperio. Esto es el resultado de una política servil a los Estados Unidos por los gobiernos de los países de Centroamérica y de la incapacidad del reformismo del FMLN en El Salvador. No es sorpresa que ya llevemos dos caravanas salvadoreñas con cientos de trabajadores que han salido en estos días rumbo a los Estados Unidos, pues las condiciones miserables que atraviesa Honduras, donde surgieron estas iniciativas, no son en nada diferente a las de nuestro país.

Las características de una situación madura para la revolución social

La crisis de la sociedad se expresa por las siguientes características: Tendencia a la desconfianza a la súper estructura de la sociedad, instituciones, partidos políticos del régimen -incluyendo al FMLN-; crisis de los valores burgueses, desintegración de la familia como unidad principal de la sociedad burguesa; aumento a los niveles de violencia barbárica, etc. Si agregamos a estas características la desintegración y fraccionamiento de los partidos del proletariado y de la burguesía, acompañado de una tendencia a la toma de conciencia dentro de la juventud con su total desconfianza a casi todo lo existente, tenemos las características de un proceso que madura hacia una situación explosiva.

La situación objetiva de la revolución ha estado presente previamente en nuestra sociedad, a partir de la precarización de las condiciones económicas de los explotados y oprimidos, pero para que estalle un proceso prerrevolucionario o revolucionario abierto, no solo debemos tomar en cuenta las condiciones económicas de una sociedad, sino también tomar en cuenta las condiciones subjetivas, que tienen que ver con la percepción política de las clases sociales en lucha, la progresiva y constante homogeneidad de las demandas de los explotados ante la crisis y la imposibilidad de la burguesía para poder dominar de la misma forma a los explotados, que tiende cada vez más, de forma acumulativa, a concluir y a asimilar la necesidad de la transformación revolucionaria de la sociedad. Así como también la inestabilidad sucesiva de la pequeña burguesía, que es la capa más sensible al cambio de época de una sociedad.

El surgimiento del movimiento Nuevas Ideas como alternativa a la decadencia y el fracaso del FMLN como partido de los trabajadores y marginados, que había tenido tras de sí la tarea de completar las grandes tareas históricas del proletariado salvadoreño para su liberación, es la expresión de que las viejas herramientas de los trabajadores están entrando en un periodo de caducidad y agotamiento, forzado por la falta de oxigenación democrática y de un programa apegado a las necesidades históricas de la liberación del proletariado. Esto no está ocurriendo solo en el FMLN sino también en los sindicatos y organizaciones sociales, a medida que no se presentan con ideas claras, tienden a perder su autoridad y paulatinamente se quedan vacías, la crisis empieza a sacudirse algunas costras burocráticas en el movimiento obrero.

La superación de una herramienta sobre otra no se da de forma mecánica, la necesidad de la herramienta se expresa mucho antes que surjan las fuerzas que la reemplace, en ese camino se pueden desarrollar muchos procesos de prueba y error, de avances y retrocesos. La construcción natural de un partido no es nada sencillo, conlleva en sí un largo proceso contradictorio totalmente confuso en el que las masas luchan por construir una herramienta que sea lo más efectiva posible para solventar sus demandas.

El surgimiento de Nuevas Ideas marcó el paso para la superación del FMLN como herramienta tradicional de los trabajadores, sin embargo, Nuevas Ideas no ha logrado superar los vicios y errores del FMLN, de ninguna manera. Yendo a la profundidad del asunto, no ha logrado llenar el vacío político que el FMLN fue generando con su separación de los intereses del proletariado y del socialismo como alternativa al capitalismo.

Nuevas Ideas, su génesis y desarrollo, pone ahora de manifiesto la necesidad de la intervención de los cuadros revolucionarios armados con la teoría del socialismo en la construcción de una herramienta real para los trabajadores y oprimidos de la sociedad. Nuevas Ideas es el experimento del empirismo y de las anti teorías postmodernas, que se muestran victoriosas por proclamar el fin de las ideologías, cuando en la práctica nada o casi nada ha cambiado, las ideologías siguen jugando un papel fundamental en la lucha de clases, seguimos teniendo una dominación ideológica sobre la cual se erige el sistema capitalista, esto claramente solo es humo para los posmodernos, pero no para nosotros los marxistas. Las relaciones de producción y la conformación de la superestructura de la clase dominante lejos de desaparecer se ha fortalecido y perfeccionado en los tiempos modernos, esto es realmente cierto, pero también es cierto que a la par de este fortalecimiento de la dominación y la explotación las fuerzas del proletariado y la teoría del socialismo revolucionario cobran hoy mucho más fuerza y vigencia para presentarse como una alternativa real a la decadencia del capitalismo. Pero los que gustan de los caminos fáciles no quieren ni pueden prestar atención a estas condiciones favorables y prefieren lanzarse a los brazos de las nuevas teorías confusas de la posmodernidad y el reformismo, que no logran resolver absolutamente nada de los grandes problemas de las masas.

Con esta actitud totalmente traidora y en última instancia reaccionaria, la dirección del movimiento obrero está dejando pasar las condiciones favorables para la revolución socialista y preparando el advenimiento de la reacción burguesa contra la clase obrera.

Nuevas Ideas ha surgido en un momento excepcional, donde con una política revolucionaria pudo haber concentrado a su alrededor una fuerza tremendamente imparable contra el sistema, sin embargo, eso no ha pasado, esto tiene que ver claramente con la incapacidad de su dirección que no ha sabido aprovechar las enormes oportunidades que la historia le ha puesto sobre la mesa.

Los constantes bloqueos por la maquinaria del Estado en su conjunto fueron grandes oportunidades para explicar lo antidemocrático que es el actual sistema, sin embargo, sus líderes se conformaron con el diálogo y el mensaje de la prudencia ante todo y sobre todo, llamados abstractos de la “democracia” y la “paz” y un miedo a la movilización del pueblo en las calles.

Esta sumisión a las reglas del juego de la democracia burguesa, reglas que los burgueses se pueden pasar por donde quieran y cuando quieran, los llevo a un callejón sin salida, terminaron justo en el lugar donde el régimen los quería tener. Acorralados y sin alternativas para participar en las elecciones de manera “respetuosa” y “democrática” por no ver desde el principio más allá de sus narices, la dirección de Nuevas ideas terminó aliándose con un partido de derecha y totalmente manchado por la corrupción, contradictoriamente terminaron aliándose con los que practican lo que han jurado vencer: la corrupción. Este ha sido el resultado de una política absurda de conciliación y sumisión a las reglas que la clase dominante les ha impuesto y la negación de la lucha de clases desde las calles en la defensa y la consecución de conquistas para los oprimidos.

La alianza entre GANA, NI y CD, ha sido muy duramente criticada por los activistas de izquierda, al punto que muchos sindicatos y organizaciones de izquierda lo reconocen como una fuerza de derechas más, para nosotros esto no es realmente categórico, es importante tomar siempre en cuenta la base social de cada partido o movimiento y evaluar también su política en la práctica. Mas bien la alianza entre estos es una formación ambigua, demagógica y oportunista, que conduce al fraccionamiento constante y, por consiguiente, al fracaso en el preciso momento en que lleguen al Ejecutivo.

Los programas y las elecciones del 2019, el proletariado salvadoreño en un callejón sin salida

Como hemos analizado en repetidas ocasiones, el fracaso de los gobiernos progresistas de América Latina ha sido ocasionado por su incapacidad para aprovechar la energía de las masas, que han demostrado una y otra vez su voluntad de avanzar hacia medidas radicales que ayuden a superar el impasse que el sistema capitalista nos impone. por el contrario de lo que se cree desde la intelectualidad académica posmoderna y demás especímenes raros, ha sido el lenguaje moderado y las medias tintas lo que ha permitido el fortalecimiento de la reacción y no su contrario: la radicalización de las medidas y la puesta en marcha de la revolución hasta las ultimas consecuencias.

Todo el proceso de caída de los gobiernos progresistas en América Latina está demostrando la necesidad de avanzar hacia medidas socialistas, estas son las principales lecciones de la revolución y la contrarrevolución en Latinoamérica. El programa de marxismo revolucionario tiene más vigencia en el actual momento, mucho más que en la época de Marx y Engels; e incluso que la de Lenin y Trotsky. Por ejemplo: ¿Cuál es la lección principal de la Revolución Bolivariana? Desde luego para nosotros no ha sido el fracaso del programa del socialismo ni la correlación de fuerzas o la superioridad del imperialismo estadounidense, entre otras medias verdades que plantean los reformistas, sino la incapacidad de expropiar las principales palancas de la economía, punto débil desde el cual la burguesía ha podido emprender la reacción contra las conquistas de la revolución, es decir la idea absurda de realizar las revoluciones a medias.

Defendemos la idea fundamental de que en la actualidad no hay una alternativa entre capitalismo y socialismo, la famosa “tercera vía” es realmente una idea muy pasada de moda y ha fracasado en la práctica en toda Latinoamérica. Recientemente, la ultra derecha ha llegado al poder a través de Bolsonaro en Brasil, a esto es a lo que conduce la absurda “tercera vía”. Sin embargo, parece ser que algunos dirigentes se niegan a aprender las lecciones de la historia, y se hunden en el fango una y otra vez.

La campaña electoral en el país se presenta en una forma totalmente decadente, porque a pesar de que llevamos meses con campaña abierta y de que legalmente inicio hace un mes, resulta que no hay un debate abierto sobre los programas de los partidos y candidatos, lo único que se tiene son ideas sueltas y comentarios esporádicos de lo que pueden llegar a hacer en el poder, esto muestra realmente una crisis de ideas de los dirigentes del movimiento. Sin embargo, es necesario analizar lo que los candidatos nos están ofreciendo en la actualidad para sentar una postura.

Según Nayib Bukele y Nuevas Ideas, basta con gobernar de manera correcta, ser honesto y recuperar la credibilidad de las instituciones del Estado para sacarnos de la crisis en que se encuentra el país, “estamos en una crisis de institucionalidad” este es el eje central de todas las propuestas de Nuevas Ideas, “la lucha contra la corrupción y la recuperación de la democracia”. Estas pueden ser buenas intenciones, pero están llenas de ingenuidad y son insuficientes para acabar con los grandes problemas de la sociedad salvadoreña.

Nayib Bukele no se ha puesto a pensar que sus más profundas propuestas entran en contradicción con sus aliados en el gobierno, es imposible que se puedan llevar a cabo desde un partido que ha nacido de la corrupción y se ha desempeñado en la política de manera fraudulenta, y que por tanto, al llegar al poder pedirán sus cuotas partidarias, o sea la distribución de los más altos puestos del Ejecutivo. Esto lo hemos visto en los gobiernos del FMLN, donde ha sido un sector de la burguesía podrida, la que ha asumido las carteras claves del gobierno en los últimos 10 años, el más claro ejemplo de eso fue Carlos Cáceres un fiel representante de su clase burguesa, el cual se mantuvo nueve años en Hacienda, entre otros. Esto fue el producto de las “amplias alianzas democráticas” para poder gobernar.

Las propuestas de Bukele están alejadas de las necesidades de la clase obrera y tienden a ser cosméticas, en su discurso realmente vemos Viejas Ideas y no nuevas como han anunciado repetidamente. Nayib ha dejado clara sus intenciones para luchar en contra de la corrupción, que según él es la causa de todos los males. Una de sus grandes propuestas para acabar con esto, es la creación de una Comisión contra la Impunidad financiada por organismos internacionales. A un par de kilómetros en Guatemala tenemos el ejemplo más claro de que esto no ha resuelto nada en las condiciones de vida de los trabajadores, al contrario, detuvo en su momento la iniciativa de las masas en la búsqueda de una solución revolucionaria a sus problemas y hoy están en la víspera de un nuevo proceso convulsivo.

La creación de comisiones contra la corrupción es una estrategia que ha utilizado los mismos Estados Unidos para poder desviar la atención de las masas que señalan al sistema y a la democracia burguesa como la responsable de sus padecimientos en la sociedad. La idea se basa en enjuiciar a los funcionarios corruptos de un determinado gobierno para mostrar la viabilidad de las instituciones burguesas, al final lo que está mal no es el sistema de explotación capitalista sino los funcionarios corruptos traidores a la patria, a esta conclusión nos quieren llevar. Esto sirve como una válvula de escape para la presión de las masas sobre las instituciones del Estado burgués y detiene momentáneamente la crítica creciente hacia el sistema capitalista y sus instituciones. Es mucho más fácil y conveniente deshacerse de un gobernante o de un gobierno completo, aunque este sea de derecha, y poner uno más dócil a los intereses del imperialismo o dejar que extremas derechas lleguen al poder, que tener una revolución de las masas en las calles, Esta es la gran lección de las comisiones en Guatemala y Honduras y de las operaciones similares en el continente. Claro que a la embajada de EE.UU. le conviene esta propuesta.

Desde nuestra perspectiva la única forma de acabar con la corrupción desmedida, inicia desde la lucha por la transformación radical del Estado burgués, fomentando la participación de las masas en la planificación de la economía y demás tareas estatales necesarias a través de asambleas democráticas en todas las esferas sociales, impulsando la expropiación de la banca, la tierra y la industria y pasándola a manos de los explotados y oprimidos, es decir, el paso progresivo de un Estado burgués a un Estado de los trabajadores. Toda lucha contra la corrupción que no tenga como perspectivas estos puntos, está condenada a seguir regurgitando en el mismo problema, pues la corrupción es inherente al sistema capitalista.

Otra de las grandes propuestas de Bukele trata sobre el impulso de obras por día, similar a lo que se hizo en la Alcaldía de San Salvador. Según Nayib se tendrán 1,825 días con 20 obras en cada día, un total de 36,500 obras en 5 años. En este punto, creemos que es sumamente necesario tener un plan de inversión de obras públicas para incentivar la economía, elevar el nivel de vida de la clase obrera y por supuesto crear empleos, además creemos que este plan puede ser financiado a partir de la reducción numérica y progresiva de la burocracia del Estado, del combate a la elusión y la evasión fiscal y también de la nacionalización de las empresas privatizadas durante los gobiernos de ARENA, bajo la administración misma de los trabajadores, funcionarios del Estado y los sindicatos. Sin embargo, en las propuestas de Nayib no queda claro de dónde saldrá el financiamiento y qué tipo de obras serán estas.

Él ha anunciado también el rescate de más de 50 Centros Históricos en el país, así como la creación de escuelas deportivas, una ciudad turística en la zona costera y la creación de un aeropuerto internacional en la zona oriental, pero todas estas propuestas siguen estando al margen de lo que realmente necesita la clase obrera salvadoreña, como ya mencionamos son propuestas que tienden a ser cosméticas y que en poco o nada ayudarán a mejorar las condiciones de vida de los más pobres.

Por el lado de Hugo Martínez algunas de las medidas más rescatables -que no dejan de ser demagógicas porque no las han hecho en más de 10 años pero ahora sirven como promesas que mejoran levemente la imagen del partido- están algunas que se refieren a los estudiantes universitarios como el refrigerio y el medio pasaje estudiantil, el respeto a los escalafones de salud y la capacitación de los trabajadores de la salud entre otras medidas reformistas. Pero en general la apuesta del gobierno de Hugo se basa prácticamente en las Zonas Económicas Especiales, que incluye la concesión del puerto de la Unión a una empresa transnacional, la concesión de territorio de más de 26 municipios de la zona suroriental, con los permisos para poder explotar a los trabajadores sin pagar impuestos a las alcaldías y al Estado por más de 25 años.

La propuesta del FMLN se basa en la necesidad de dejar que el imperialismo desarrolle nuestras fuerzas productivas, generando empleos, educación técnica, y mejores condiciones para los trabajadores, esto permitirá cambiar la correlación de fuerzas que, según ellos, nunca han tenido en la sociedad, para luego impulsar la revolución, desde luego de la mano de China “comunista” quien será la nueva potencia económica en el mundo.

Los ejemplos de las Zonas Económicas Especiales en la misma China, Vietnam, Honduras y otros países son suficientemente claros, lo único que traen es explotación y saqueo, la única forma de desarrollar las fuerzas productivas es que los trabajadores tomen la gestión y el control de la economía y se ponga en función no del lucro sino en función de las necesidades de la sociedad y se haga el llamado a la revolución centroamericana, uniendo a los países centroamericanos en una sola y poderosa nación. Esto no es algo que este en la cabeza de ninguno de los dirigentes de la izquierda Centroamericana; sin embargo, los éxodos migratorios han puesto de manifiesto la solidaridad de los pueblos hermanos, y hoy más que nunca la idea de una Centroamérica unida puede tener más eco en la conciencia de las masas.

Vale la pena mencionar que de la mano de Hugo Martínez y Oscar Ortiz se avanzaría a abrir las puertas a los Asocios Públicos Privados, la privatización de más servicios públicos para los empresarios nacionales y trasnacionales. A pesar de los golpes y reveses de las elecciones pasadas, el FMLN finalmente tomó un giro más a la derecha que a la izquierda, de la mano de los burócratas de la Comisión Política es difícil creer que puedan sacar conclusiones revolucionarias.

Bajo esta perspectiva, la clase obrera salvadoreña se encuentra en un callejón sin salida, no hay una alternativa real al capitalismo desde los partidos en contienda, esto a pesar de que la sociedad se encuentra en estado de putrefacción donde sería muy fácil ganar militantes con un programa radical hacia el socialismo, pero ninguna de las formaciones políticas que dicen representar a la clase obrera contiene un programa adecuado para las grandes tareas del momento.

A pesar de todo, las encuestas han puesto de manifiesto durante los últimos once meses a Nayib como el favorito a ganar las elecciones, no hay ninguna encuesta donde no este arriba, aun con la desventaja de de que no ha definido totalmente su programa y que se alió con un partido de derecha. Esta situación expresa, por un lado, la tremenda desilusión que hay por parte de las masas con el FMLN por su política reformista, y, por otro lado, la enorme ilusión de cambio que se personificó desde hace mucho en la figura de Bukele. De ganar Nayib las elecciones realmente tendrá enormes presiones sobre su espalda, no será un gobierno fácil, porque las masas presionarán y exigirán el cambio que anhelan.

Hace casi 10 años con el gane de Mauricio Funes, manifestamos que éste tendría una papa caliente en sus manos y que en cualquier momento podría estallar una crisis social extrema que obligaría al gobierno a avanzar hacia medidas más a la izquierda, que exigiera cumplir las aspiraciones de las masas. Sin embargo, esta perspectiva no se cumplió en dos periodos presidenciales del FMLN, esto no se debe a que nuestra perspectiva estuviese incorrecta, sino a la enorme autoridad del FMLN sobre los sindicatos y organizaciones sociales de izquierda, que han servido como un contra peso entre la revolución y el apaciguamiento de las masas. Sin el valioso trabajo que los reformistas le brindan a la clase dominante en contener a las masas contra el capital, el sistema hace mucho hubiese sido derribado por las masas revolucionarias.

La posibilidad de un movimiento de masas revolucionario en el país no se ha difuminado, realmente solo se ha retrasado. Y en el próximo periodo estará todavía más presente que en el pasado. La autoridad de los reformistas de izquierda del FMLN hoy ya no es un papel fundamental a considerar, la clase dominante no tiene forma de contener a las masas, más que solo a través de la utilización del posible gobierno de Nayib Bukele, sin embargo, la autoridad de este sobre los sindicatos y organizaciones de izquierda es poca o nula, puede que en este próximo periodo la clase obrera entre a la acción en la búsqueda de demandas revolucionarias.

El camino del próximo gobierno está marcado por el desarrollo de grandes acontecimientos de la clase obrera, estas pueden entrar en un proceso de expresión prerrevolucionario en cualquier momento, la acumulación de descontento y frustración en los últimos gobiernos fracasados del FMLN y seguramente del fracaso del próximo gobierno reformista puede salir a la superficie mucho más rápido de lo que nos imaginamos. Las propuestas de gobierno de todos los candidatos son una receta acabada para generar en la clase obrera más frustración y desconfianza en la democracia burguesa lo que permitirá profundizar el desarrollo de la conciencia revolucionaria de los oprimidos, presentando grandes oportunidades para los marxistas que hemos estado señalando una y otra vez las limitantes de los programas reformistas defendidos por el FMLN en el pasado y posiblemente el de GANA y Nuevas Ideas en el próximo periodo.

El peligro del fraude electoral, el regreso de ARENA y la segunda vuelta

Bajo la terrible amenaza que se presenta con el regreso de la reaccionaria ARENA, debemos levantar las consignas de “Ningún voto por ARENA”, “Un voto por ARENA es un voto por la represión”. Nuestra memoria colectiva es consciente de lo reaccionarios y asesinos que pueden ser los asalariados del capital, seguramente buscarán venganza y perseguirán a todos los luchadores sociales e impulsarán las medidas que dicta el FMI (aumento al IVA, despidos y más recortes a las condiciones de vida); así como también acabarán con todas las conquistas de la clase obrera conseguidas hasta hoy, será un retroceso enorme para la sociedad, por tanto, debemos evitar el gane asistiendo a las urnas y defendiendo el voto en contra de ARENA. 

El peligro del fraude electoral es latente, después de ver cómo todo el régimen ha intentado bloquear la candidatura de Nayib y ver toda la rabia que hay entre ARENA hacia el mismo, sería iluso no plantear esta perspectiva. A pesar de que no compartimos los programas del FMLN y GANA-NI y que en la práctica no apoyaremos a ninguno de las dos formaciones, si el fraude electoral se da deberemos apoyar de manera firme la defensa de los resultados. No defendemos su programa y su política, defendemos las conquistas que la clase obrera ha conseguido con base en sudor y sangre en el pasado, así como el derecho al voto y el derecho a que se respeten los resultados de las elecciones y defendemos también la posibilidad de que estos partidos demuestren en la práctica la imposibilidad de que sus programas tengan éxito.

Debemos alentar a la organización y la movilización del pueblo sobre la defensa de sus conquistas democráticas contra el fraude, y hacerles ver que la clase dominante puede pasarse por alto cuando se le pega la gana los derechos democráticos, por tanto, hay una necesidad imperante de  transformar esta podrida sociedad burguesa a una sociedad realmente democrática que solo puede venir de la mano con el socialismo.

No es descartable que se termine fraguando un fraude, sin embargo, esto puede alterar el estado de ánimo de las masas lo que también traería consecuencias poco favorables para la clase dominante. Esta posibilidad de fraude en primera vuelta no es descabellada, recordemos que la coalición de CD-GANA-NI no tiene un gran aparato para la defensa del voto, además hay otros factores directos e indirectos que posibilitan el fraude, como el acta de cierre en el conteo de votos y una viciada Sala de lo Constitucional que abogue por la “transparencia de los resultados”. Por tanto, si la burguesía es muy audaz, que de hecho lo ha demostrado ser, cuando orilló a Bukele hasta hacer una alianza con GANA por ejemplo, podría terminar imponiendo un régimen dictatorial similar al régimen de Juan Orlando Hernández en Honduras.

A pesar de esta posibilidad, el escenario más probable es el de la segunda vuelta. Es cierto que las encuestas le dan la ventaja a Nayib, pero también es cierto que el voto duro de ARENA tiene todavía mucha relevancia, además de los votos que puede atraer a partir de la campaña sucia que ha emprendido; a medida se llegue el día de las elecciones las posibilidades de un gane en primera vuelta por cualquiera de los candidatos se tornará improbable. Ahora bien, en caso que la burguesía logre posicionar a Calleja en la segunda vuelta de manera legal o ilegal, la única alternativa deseable que quedaría para detener a la reacción arenera seria que la coalición de Bukele y el FMLN pudieran aliar fuerzas, pero esto también es un poco difícil si lo analizamos ahora, aunque no es descartable que la presión desde las bases puede darle un giro fundamental a la situación. Hay un descontento tremendo contra ARENA y los trabajadores no permitirán que estos vuelvan al poder tan fácilmente, en ese sentido presionaran a sus cúpulas para hacer una alianza, pero por ahora eso solo es una de varias posibilidades. Ahora bien, negarse a este tipo de alianza en segunda vuelta, por parte de la coalición del Bukele o el FMLN, será una traición a los intereses de los trabajadores, porque entregaran a los trabajadores en bandeja de plata a la reacción violenta de ARENA.

Febrero del 2019 y la nueva época

Muchas cuestiones importantes se decidirán en las elecciones 2019, un posible gobierno reaccionario de ARENA sería muy peligroso para toda la izquierda en general, sobre los hombros de los dirigentes de la coalición de Bukele y el FMLN recae toda la responsabilidad de este escenario, serán los verdaderos responsables de un periodo abierto y reaccionario si no logran detener el avance de ARENA. De darse esta perspectiva habrá una gran posibilidad que el movimiento estalle, pero así también habrá grandes posibilidades que el movimiento sea brutalmente reprimido y no sepa encontrar salida victoriosa, sabemos lo reaccionario que puede ser ARENA y luego de recuperar el Ejecutivo querrá borrar de la memoria por la vía de la fuerza que algún día los trabajadores soñaron con tomar el poder de la sociedad en sus manos. Los trabajadores tendrán que combatir aguerridamente a la reacción.

Un gobierno de Nayib Bukele es por lo tanto la posibilidad menos peligrosa por ahora, tomando en cuenta un posible gobierno de la coalición de derechas y que el FMLN tiene nulas oportunidades de ganar. Sin duda, Nayib estará sentado sobre dinamita pura y tendrá enormes presiones para solventar los problemas de las masas que le votarán porque se ha presentado como el candidato del cambio. De una u otra forma en las condiciones en que llegue Bukele al poder será siempre para conformar un gobierno totalmente inestable, en el seno de este mismo gobierno se expresarán de forma clara las contradicciones de la sociedad misma, lo cual imposibilitara una política homogénea y tendrá graves problemas para avanzar de manera independiente. Además, Bukele tomará posesión sobre un ambiente totalmente adverso con una aritmética política en la Asamblea Legislativa y en la Corte Suprema de Justicia totalmente en contra, una de las posibilidades sobre las cuales este gobierno pueda mantenerse en pie es que se atreva a utilizar el poder de las masas a través de la movilización para avanzar con una política revolucionaria. Pero conociendo la política de Bukele hasta hoy es muy improbable que pueda optar por esta vía.

La previsible derrota desastrosa del FMLN en las elecciones próximas, serán la pauta para una serie de crisis internas, de cacería de brujas, de decepción y frustración, de escisiones y divisiones (aunque esto ya está pasando). Después de la derrota los problemas se intensificarán mucho más, es imposible mantener la moral de un ejército (o del pequeño batallón que le queda) cuando la táctica y la estrategia de los generales ha fallado no solo una vez sino más de dos. El control burocrático colgará en un hilo y nuevas tendencias pueden surgir al interior, tendencias centristas y de derecha que se disputarán el aparato del partido. De todo esto puede que a futuro se desarrolle una recomposición de la izquierda que pueda presentarse como una oposición radical al gobierno de Bukele.

Las direcciones sindicales que hasta último momento se han mantenido afines al FMLN, desde ya están entrando en contradicciones. La presión de la base es tanta que incluso en pequeñas manifestaciones estos han tenido que reconocer los errores del gobierno del FMLN, como la reforma de pensiones del 2017 y los APP. Luego de las elecciones estas presiones se intensificarán creando crisis y tendencia al interior de los sindicatos mismos, que buscarán una respuesta a las promesas y esperanzas que las direcciones propagaron en el periodo anterior. Esto creará condiciones adecuadas para una transformación positiva al interior de estas organizaciones tradicionales de los trabajadores, sin embargo, donde no se encuentre una tendencia radical y revolucionaria, no será más que las condiciones ideales para la desmoralización, la claudicación al sistema y/o la desaparición de estas organizaciones, será una prueba dura y difícil, donde solo los sindicatos con mayor claridad y fortaleza podrán sobrevivir manteniéndose desde luego como una organización en la defensa de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores.

Por el lado del Movimiento Nuevas Ideas también se expresarán las crisis internas, sobre todo cuando se empiecen a elegir los primeros funcionarios del gobierno, que como es tradición en los dirigentes traidores del reformismo, no serán los referentes del Movimiento Nuevas Ideas, sino los representantes de las alianzas y los representantes del nuevo sector burgués beneficiado. La política reformista de NB obligara al movimiento a radicalizarse, la composición del movimiento Nuevas Ideas muestra que no es gente ajena a las luchas del pasado, ya hemos analizado que buena parte de este movimiento es gente que fue del FMLN, esta gente no tolerará una traición más de sus dirigentes y estará por tanto más propensa a la radicalización y a la decepción.

ARENA tampoco estará exenta de crisis, la burguesía tradicional querrá ajustar cuentas con los dirigentes actuales del partido y buscar la manera de cambiar el rostro de este partido corrupto. Sin embargo, el partido tendrá armas muy fuertes, como el Órgano Judicial y la Asamblea Legislativa que obviamente utilizarán para boicotear el gobierno de Nayib Bukele.

En fin, el próximo periodo será revelador, un periodo de crisis de la mayoría de herramientas de las clases sociales, que buscarán la forma de como buscar una base social estable, frente a un gobierno muy inestable y con pocas posibilidades de salir victorioso en el futuro inmediato.

En este escenario se pueden presentar muchísimas oportunidades para desarrollar un trabajo revolucionario de nuestra tendencia, después de haber pasado por la amarga experiencia del reformismo un sector de las masas estará más abierta a escuchar las ideas marxistas revolucionarias, debemos aprovechar estas oportunidades y explotarlas al máximo para construir nuestra organización, es posible que entremos a un periodo totalmente distinto en la construcción de una herramienta para la clase obrera y debemos estar preparados para esto.

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