El Salvador: el movimiento Nuevas Ideas y la necesidad de una alternativa revolucionaria

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Escrito por: Bloque Popular Juvenil – El Salvador

El fracaso del reformismo del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), es decir, de las políticas que se enfocan en realizar pequeñas reformas al sistema capitalista dejando intactas sus relaciones de producción, que representan explotación y miseria para la clase trabajadora y acumulación excesiva de riqueza para los grandes empresarios, ha ocasionado que la clase trabajadora gire en busca de nuevas herramientas de lucha que si representen y luchen por sus intereses.

A partir de la expulsión de Nayib Bukele de las filas del FMLN, el Movimiento Nuevas Ideas se ha presentado como una opción a esa búsqueda de la clase trabajadora y a esos ánimos que posee de construir y consolidar sus fuerzas para luchar en contra del capitalismo, que le hunde en miserables condiciones de existencia.

La gira de Bukele y sus propuestas

El pasado sábado 10 de marzo el movimiento se concentró en la cabecera departamental de Chalatenango, cerca de 5,000 personas asistieron al evento. Esta concentración es parte de una “gira nacional” que Bukele ha planteado para verter sus propuestas, y de la cual ya visitó San Miguel, Santa Ana, Morazán y otros departamentos.

En esta ocasión, el edil de San Salvador dio propuestas concretas por las que luchará el movimiento desde la presidencia de la República, algunas de ellas con matices progresistas, que es necesario evaluar a fondo y determinar su carácter.

Entre las más destacadas estaban convertir el centro penitenciario de Chalatenango en una sede de la Universidad de El Salvador, proveer de créditos y recursos necesarios a los agricultores locales para que establezcan relaciones directas de intercambio justo con las empresas que venden sus productos alimenticios, y retribuir los recursos al sector eléctrico de dicha cabecera departamental, debido a que provee el 60% de la energía eléctrica de la que goza toda la zona metropolitana y el país. Además de la mención de Bukele que él es un empresario progresista, ya que se diferencia de los demás empresarios como Calleja, porque paga $500 de salario mínimo en sus empresas.

Estas propuestas aparentemente representan alternativas de transformación para la situación de gran parte de la población trabajadora y campesina de la zona. De hecho, de llevarse a cabo serían medidas que beneficiarían grandemente a estos sectores de los trabajadores y campesinos, sus hijos podrían asistir a la Universidad sin viajar grandes distancias, las familias agricultoras tendrían mejores ingresos, etc. Estas medidas podrían significar los primeros pasos para una transformación del país desde sus cimientos. Han calado mucho en quienes apoyan al movimiento, la masa trabajadora que le sigue ve en estas y otras propuestas: alternativas reales de cambio.

No obstante, el carácter de estas propuestas no deja de ser reformista, es más algunas de ellas nos recuerdan un poco a Dieterich y su Socialismo del Siglo XXI: “ir por un intercambio justo”. El problema de estas reformas que propone Bukele, no reside en que no exista correlación de fuerzas para lograrlas o que no haya recursos para hacerlo, sino en que aparentemente representan alternativas más a la izquierda que las defendidas por el FMLN en el pasado, pero que en la profundidad tampoco trastocan las relaciones de producción del capitalismo, ni se proponen derrocarlo.

Al parecer “el desmonte del neoliberalismo” que propone Bukele será sobre bases reformistas o incluso capitalistas, pues el plantear un intercambio justo, no elimina la explotación laboral de los obreros agrícolas, es más en el capitalismo no puede haber un intercambio justo, como lo explica el destacado marxista británico Alan Woods, cuando crítica a Dieterich: “La ley del valor afirma que el valor de un producto está determinado por la cantidad media de trabajo socialmente necesario empleado en su producción. Este proceso se manifiesta a través del intercambio. En el intercambio, sin embargo, las mercancías se venden por encima o por debajo de su valor. Sólo de manera accidental una mercancía se vende a su valor real. El “economista científico” Dieterich tiene una posición que se parece a la noción vulgar de que los beneficios se consiguen de comprar barato y vender caro. Marx responde a este argumento en Salario, precio y ganancia:

“Lo que uno ganase constantemente como vendedor, tendría que perderlo continuamente como comprador. No sirve de nada decir que hay gentes que son compradores sin ser vendedores, o consumidores sin ser productores. Lo que éstos pagasen al productor tendrían que recibirlo antes gratis de él. Si una persona toma vuestro dinero y luego os lo devuelve comprándoos vuestras mercancías, nunca os haréis ricos, por muy caras que se las vendáis. Esta clase de negocios podrá reducir una pérdida, pero jamás contribuir a obtener una ganancia”. (Carlos Marx, Salario, precio y ganancia).

Siguiendo los pasos de Proudhon, Dieterich imagina que los beneficios de los capitalistas son una especie de estafa a la que llama intercambio desigual. Toda la idea es que estableciendo el “precio real” de una mercancía mediante el cálculo de la cantidad de trabajo empleado en su producción, podemos descubrir la estafa y de este modo crear el nivel necesario de conciencia para introducir el socialismo del siglo XXI” (Woods, 2008).

Esa estafa del intercambio desigual parece pesar como una losa sobre el discurso de Bukele en pro de un intercambio justo y directo de los agricultores y los compradores y distribuidores de sus productos agrícolas, pero es en realidad una medida que no soluciona el problema del desigual intercambio, que radica en las relaciones de explotación dentro de la producción capitalista, en donde se otorga el valor de las mercancías a intercambiar, por medio del trabajo invertida en ellas.

El plantear un salario mínimo de $500, como en sus empresas, también es una medida imposible de conseguir aisladamente pues muy a pesar de aumentar el nivel de vida de las masas, sino es acompañada con medidas como el control de precios, nunca tendrá éxito.

Consideramos que las propuestas actuales deben ser partes de un plan serio que se proponga derrocar al capitalismo, prescindiendo de los grandes empresarios y poniendo las grandes palancas económicas en manos del Estado y de los trabajadores. Es decir, deben reformularse y encaminarlas a erradicar las verdaderas causas de los males de hoy en día: las relaciones sociales de producción del capitalismo, y erigir otras nuevas bajo la socialización de la riqueza producida.

Perspectivas del movimiento

Por el momento, el movimiento Nuevas Ideas es muy heterogéneo respecto a las clases sociales que le componen, trabajadores públicos y privados, pequeños comerciantes, campesinos, etc., esta diversidad, aunque no debe ser satanizada, permite que muchas tendencias florezcan en su seno, El Salvador necesita un cambio real para las clases explotadas, pero aún el movimiento no se traza una línea concreta de cómo será ese cambio, que medidas adoptará, que matices cobrará.

Consideramos que, si el Movimiento Nuevas Ideas quiere mostrarse como una verdadera alternativa revolucionaria para la clase trabajadora, debe proponerse la transformación de raíz de la actual sociedad capitalista, y eso pasa por adoptar un programa socialista.

Ante la actual crisis en la que el capitalismo se ve hundido, no hay manera de reformarle o de aplicar medidas tibias y tímidas para humanizar algunos de sus males, ya lo demostró el fracasó del FMLN, por ello, es necesario tomar medidas como:

  • La nacionalización del sistema de pensiones, puesto a funcionar en manos del Estado y delos trabajadores organizados y no organizados.
  • La nacionalización de la industria y la banca. Y de todas las palancas económicas fundamentales que mueven el país, indemnizando a los empresarios, solo cuando sea necesario, y puestas a funcionar bajo comités obreros, con representación de los trabajadores sindicalizados, no sindicalizados y del Estado.
  • La confiscación de las propiedades de tierra fértil inutilizadas, puestas a funcionar en manos del Estado y de las organizaciones de obreros agrícolas
  • Imposición de impuestos regresivos para todos los grandes empresarios evasores y elusores de impuestos
  • Desconocimiento de la deuda pública, es una deuda acumulada por los capitalistas no por los trabajadores. ¡Que la crisis la pague la burguesía!
  • Aumento al salario mínimo a $400 al mes, y control de precios de la canasta básica por parte del Estado para agilizar la economía nacional.
¿Medidas radicales?

No basta mostrarte como un empresario progresista para que las capas avanzadas del movimiento consideren que lucharás por el socialismo, si Bukele no quiere ser más de lo mismo, debe comenzar a radicalizar aún más su discurso de izquierda, convertirle en un discurso verdaderamente socialista, pero es que hay un problema con Bukele y el socialismo, y es que el socialismo lucha por prescindir de los empresarios en la administración de la sociedad, y Bukele es un empresario ¿tendríamos que prescindir de Bukele?, es necesario prescindir de Bukele como figura empresarial, y comenzar a tener a un Bukele que defienda y luche por los intereses del proletariado, que se proponga y tome medidas revolucionarias, como las mencionadas arriba, que comenzarían a transformar de raíz algunas de las razones más fundamentales de la crisis estatal que sufre nuestro país hoy en día, y trastocarían los intereses de la burguesía y sus grandes privilegios, conseguidos a costa de exprimir la fuerza de trabajo de las masas proletarias.

“La historia conoce todo tipo de transformaciones”, explicaban Marx y Engels, la conciencia de clase no siempre está directamente relacionada con las condiciones de un individuo, a veces grandes burgueses y terratenientes (como Engels, Fidel Castro, Shafick, etc.), dejan todo de lado y se convierten a los intereses del proletariado, nadie niega que si la base ejerce una presión fuerte hacia Bukele eso pueda pasar, pero por el momento no es el caso.

Bukele y el Movimiento Nuevas Ideas deben reflexionar sobre las cuestiones anteriores, y contemplar la realidad: es tan urgente como necesaria una revolución proletaria que realice la transformación socialista desde los cimientos de nuestras desfavorables condiciones de vida. Y esta solo es posible bajo una verdadera herramienta de lucha de los trabajadores: un partido revolucionario, eso es lo que debe ser Nuevas Ideas, sino nacerá sobre su propia tumba.

¡Por un movimiento revolucionario y socialista!

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