¡Con el PRI ni a la esquina! Notas sobre el cretinismo parlamentario

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El cretinismo parlamentario es una enfermedad incurable que imbuye a sus desgraciadas víctimas la solemne convicción de que todo el mundo, toda su historia, todo su porvenir se rige y determina por una mayoría de votos emitidos en esa singular institución representativa que tiene el honor de contarlos entre sus miembros y que cuanto sucede extramuros de su sede… no es nada en comparación con los inconmensurables sucesos que dependen de la solución de cada problema importante, cualquiera que sea, de los que ocupa justamente en estos momentos de su honorable Cámara. Federico Engels

La votación ha generado conmoción entre el sector activo de la militancia de base del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y las bases de apoyo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La mayoría de diputadores de Morena ha votado por entregarle la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados a Dulce María Sauri Rancho del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para este tercer año de trabajos legislativos, en su justificación han argumentado que la votación se realizó con “apego” a la legalidad, pero la indignación se ha hecho sentir en las redes sociales.

Los que participaron en la votación a favor del PRI se olvidan que existe un despertar político que se profundizó a partir de la elección presidencial del 2018, y el sentimiento de la mayoría de la población que apoya al proceso de la Cuarta Transformación es el de no darle tregua a los partidos de la derecha, pues en el fondo saben lo que representan: saqueo, explotación, corrupción, privatizaciones, ataques a derechos sociales y laborales.

A los diputados de Morena parece que no es de importancia y su actuar está apegado a la legalidad; por otro lado una minoría correctamente se rebelaron contra la línea oficial del partido bajo las consignas de ¡con el PRI ni a la esquina! y ¡ni un voto al PRI!

Este acto es parte de una película cuya escena principal son las limitaciones y las consecuencias de las concepciones de un sector de dirigentes de Morena que han apostado todo a la lucha parlamentaria, al Estado y sus instituciones para lograr la transformación de la sociedad lo que los ha llevado a pactar con los partidos y elementos de la derecha y un sector de los dueños del gran capital.

Las recientes maniobras parlamentarias

La vida parlamentaria tiene su propia dinámica alejada de la realidad social que dice representar. Ahí en teoría está la representación del territorio al cual lo han divido en 300 distritos electorales, algunos de los cuales no corresponden a zonas geográficas establecidas o con características propias; la redistribución en ocasiones corresponde más con los intereses del grupo gobernante, que a la representación real de un grupo de pobladores. Además debemos agregar los 200 diputados que se otorgan por medio de la representación proporcional, que no son votados por nadie y son electos por los partidos y su burocracia para dispersarlos entre sus diferentes corrientes de interés.

Bajo la democracia actual, también en teoría, el voto de todos tiene el mismo peso, todos somos “ciudadanos”. Pero esta premisa también se estrella contra la realidad social; un ciudadano de a pie, un obrero, campesino pobre, las mujeres trabajadores, la juventud y los estudiantes, no tienen la capacidad de ejercer la influencia que los dueños del gran capital realizan en los cabildeos parlamentarios para aprobar leyes que les beneficien. Los famosos cabilderos, personas ajenas a la Cámara de Diputados, que buscan persuadir a los diputados con la finalidad de obtener una resolución o acuerdo favorable para las personas, empresas, asociaciones o consorcios para los que trabajan. En el año 2020 están registrados 423 personas, puedes conocerlos accediendo a la página de la Cámara de Diputados.

Obviamente, un obrero de la maquila, un jornalero, una ama de casa, un estudiante de escuela pública o un trabajador de la industria, del sector servicios o del Estado no puede acceder a los famosos cabilderos, la mayoría operan para los grandes empresarios, banqueros y sus asociaciones con la finalidad de salir beneficiados.

Además, debemos agregar los escandalosos casos de corrupción que se han presentado en el trabajo legislativo, el más reciente, para poner un ejemplo, lo vivimos con la aprobación de las reformas estructurales y la reforma energética, donde funcionarios de gobierno y empresas sobornaron a la fracción parlamentaria del PRI y el PAN.

Como vemos, la Cámara de Diputados y su propio funcionamiento dista mucho de ser la voz y la representación popular y un reciento donde reina la legalidad y la justicia en beneficio de todos, sin duda su funcionamiento y estructura están destinados a servir a los intereses de los dueños del gran capital y de la burocracia de los partidos que es muy bien compensada monetariamente, no solamente en el terreno salarial cuando logran acceder a estos cargos dentro de esta institución.

Las fuerzas electorales de la 4T obtuvieron la mayoría de los espacios en la Cámara de Diputados en la elección del 2018, Morena obtuvo 189 diputados (105 por mayoría relativa y 84 plurinominales), sus aliados el Partido del Trabajo obtuvierpn 61 (57 por mayoría relativa y 4 plurinominales), y el indeseable Partido Encuentro Social 56 (todos de mayoría relativa). Por otro lado, en las fuerzas de derecha y sus satélites estos fueron sus resultados: el PAN (42 por mayoría relativa, 41 plurinominales), 81 diputados; el PRI 45 (7 por mayoría relativa y 38 plurinominales); Movimiento Ciudadano 27 (17 por mayoría relativa y 10 plurinominales); el PRD 21 (9 de mayoría relativa y 12 plurinominales); el Partido Verde 16 (5 por mayoría relativa y 11 plurinominales); Nueva Alianza 2 (todos por mayoría relativa).

Los diputados por mayoría relativa corresponden a los distritos electorales (300 en todo el país) que el partido ganó en la elección, los plurinominales se otorgan a partir de listas que elaboran los partidos, el país se divide en 5 circunscripciones y según el número de votos que cada partido se van asignando. Por ejemplo, los candidatos a diputados del PRI en la elección del 2018 solamente ganaron en 7 de 300 distritos electorales a nivel nacional, sus demás diputados salieron de las reglas de asignación de los diputados plurinominales.

A parte de la peculiaridad de su conformación que se aleja totalmente de aquellos que pretende representar, la Cámara de Diputados tiene sus propias reglas y dinámica está por encima de los intereses de los electores y de la decisión de la población y representa un verdadero pantano para aquellas fuerzas que deseen impulsar un proceso de transformación social desde ahí, por ejemplo la Junta de Coordinación Política está conformada por los coordinadores de todas las fuerzas políticas, se encarga de presentar acuerdos, proyectos o pronunciamientos a la Mesa Directiva, al pleno la integración de comisiones de trabajo, la presidencia de la junta estará a cargo de la fracción parlamentaria que cuente con la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados. Para lograr esto, algunos integrantes del PT regresaron a Morena para que este pudiera acceder permanentemente a esta por medio de la cuestionada figura de Mario Delgado.

La Mesa Directiva es la encargada de dirigir los debates del pleno, formular el orden del día y verificar que el orden del día, planteamientos, documentos, resoluciones, etc.; se hagan de acuerdo a sus propios reglamentos; la decisión de quién presidiría la mesa a partir de septiembre de 2020, el PRI o el PT, abrió un fuerte debate que ha sacudido las fuerzas en torno al gobierno federal y la 4T y provocó una serie de maniobras burocráticas entre los partidos.

Con la finalidad de lograr los números para presidir la mesa, en una operación sumamente cuestionable, Gerardo Fernández Noroña, legislador del PT, sumó a Mauricio Toledo del PRD que se ha caracterizado por su historial de agresiones y el control de grupos de choque en la delegación Coyoacán; pero al parecer la fracción parlamentaria de Morena llegó a algunos acuerdos con el PRI con la finalidad de que ellos estuvieran al frente. En la primera votación, realizada el 31 de agosto, el PT no logró obtener los votos requeridos, debido a que una buena parte de sus diputados se abstuvieron o votaron a favor de que el PRI presidiera.

Posteriormente, la fracción del PRD “prestó” cuatro diputados, que durante algunas horas pasaron a ser del PRI, para que este último partido lograra los números necesarios. En la votación del 2 de septiembre, con los votos de la mayoría de los diputados de Morena, la priista Dulce María Sauri fue elegida para dirigir la Mesa de la Cámara de Diputados.

Lo sucedido en la Cámara de Diputados podría pasar desapercibido, pero se da en un contexto de interés por parte de los trabajadores y la juventud por los acontecimientos políticos. Por su puesto que es cuestionable el sumar a personajes como Toledo para que de manera artificial puedas obtener los números para acceder a alguna responsabilidad, pero igual de cuestionable es el sumar a 4 diputados del PRD a las filas del PRI con la misma finalidad. A su vez, la actitud del dirigente de Morena en la Cámara de Diputados y la mayoría parlamentaria de ese partido asumió una actitud de complacencia hacia el PRI, situación que ha provocado la indignación entre un sector importante de sus bases.

Una situación son las maniobras parlamentarias por arriba cubiertas bajo el halo de la legalidad y apegado a los reglamentos y otra es como lo interpretan, de manera correcta los militantes, los trabajadores y la juventud.

A pesar de las maniobras de Fernández Noroña, existía entre la base de apoyo al gobierno un sano sentimiento de que el PT tendría que dirigir la Mesa de la Cámara de Diputados, con la finalidad de no dejarlo ningún espacio a partidos como el PRI; pero al parecer esa situación no entra como prioridad en la importante agenda de la mayoría de los diputados de Morena.

Por una parte existe el sentimiento popular y el sano instinto para dar una lucha seria y contundente en contra del PRI y los partidos de la derecha, pero por otro lado la política de la burocracia, los funcionarios públicos y diputados de pactar con algunos sectores del régimen, e incluso incluirlos en candidaturas, el gabinete y puestos claves en el gobierno. Los acontecimientos en la Cámara de Diputados no son el inicio de esa contradicción entre la base y un sector de la dirigencia o la burocracia, tampoco es su culminación, sino es un episodio más.

El Estado y el cretinismo parlamentario

La elección presidencial del 2018 profundizó el despertar de millones de personas a la lucha política, el varapalo que recibieron los partidos de la derecha y sus satélites es producto de la indignación y la rabia de los trabajadores y la juventud; años de saqueo, privatizaciones, corrupción, pérdida de derechos sociales y laborales, deterioro del salario hicieron que la elección presidencial fueran una manifestación de búsqueda de alternativas para cambiar la realidad y la sociedad.

Algunos compañeros y dirigentes dentro de Morena tienen la visión política de que el actual Estado y sus instituciones pueden servir para lograr una transformación profunda, incluso en su política han privilegiado el trabajo parlamentario, institucional y las alianzas con algunos sectores de la derecha, como el Partido Encuentro Social, el Partido Verde, elementos salidos de las filas del PRI o el PAN, o incluso empresarios como Alfonso Romo o Ricardo Salinas Pliego.

Tienen la concepción de que el Estado tiene que ser una herramienta de redistribución de la riqueza, una especie de guía que verifique que los grandes capitalistas no cometan abusos y que los trabajadores reciban un ingreso digno, y que en la sociedad actual podemos convivir pacíficamente explotados y explotadores, lo único que hay que hacer es solamente combatir los abusos y la corrupción.

Al llevar esta concepción al extremo, es normal que algunos sectores de los diputados de Morena y un sector de su burocracia justifique acontecimientos como los que hemos vivido recientemente en la Cámara de Diputados, además si este tipo de situaciones se encubren con una cubierta de legalidad, apegados a los reglamentos y las leyes pues ¡mejor!. Pero esa situación choca naturalmente con los sentimientos de millones de personas que están en la búsqueda de alternativas por lograr transformaciones profundas en la sociedad.

Estos compañeros padecen lo que Marx, Engels y Lenin caracterizaron como cretinismo parlamentario. Creen que los grandes problemas sociales, políticos y económicos se resuelven no como consecuencia de la correlación de fuerzas en la lucha de clases y de la capacidad de organización de las clases sociales, sino que todo eso se resuelve en las votaciones en la Cámara de Diputados y con sus reglamentos.

Piensan que se puede convencer a representantes de PRI, del PAN, de los grandes capitalistas y hacerlos renunciar a sus intereses, si utilizas un buen argumento legal o realizas una maniobra parlamentaria mejor a la de ellos. Y cuando un trabajador o estudiante consciente se atreve a cuestionar las limitaciones de esta política sabiamente preguntan y contestan: ¿sabes qué dice la fracción tal, del artículo tal, del capítulo tal, del reglamento de elección de la mesa directiva de la Cámara de Diputados?, ¿no?, bueno, pues no tienes derecho a opinar.

Sin embargo los acontecimientos sociales y la lucha de clases son más complejos que las maniobras parlamentarias y reglamentos burocráticos. La experiencia nos ha demostrado que los capitalistas y sus expresiones políticas (los partidos de derecha), no entienden de legalidad cuando de defender sus intereses se trata, y que incluso aunque se les otorgue concesiones no descansarán ni un instante para desestabilizar a gobiernos que no atiendan fielmente sus designios, como lo están haciendo ahora mismo con el gobierno de AMLO. A pesar de todos los gestos, concesiones y espacios que se les ha otorgado los sectores fundamentales de la clase dominante continúan su trabajo de desgaste en contra de la 4T, incluyendo los “empresarios amigos” como Ricardo Salinas Pliego.

El Estado capitalista y sus instituciones, no son entes neutrales en la lucha de clases, no adquieren el color o la ideología de aquel partido que acceda al gobierno; es una herramienta de opresión de una clase sobre otra, que ha sido moldeada por los capitalistas para defender sus negocios e intereses.

No podemos simplemente apoderarnos de la estructura del Estado y pretender imponer políticas contrarias a los intereses de la clase a la que defiende, en este caso de la clase burguesa. El Estado actual debe ser destruido y sustituido por instancias creadas por los explotados y oprimidos para lograr una transformación profunda y real.

Entonces ¿no debemos participar en instancias como la Cámara de Diputados?, creemos que se debe participar pero entender las limitaciones de estas instituciones, participar con la finalidad de fortalecer no la alianzas con la derecha, sino la organización de los trabajadores y oprimidos.

Cualquier iniciativa en la izquierda debe estar supeditada a fortalecer la lucha, la organización y la movilización de los trabajadores y los explotados, que son los factores fundamentales para lograr y consolidar los cambios profundos y las transformaciones sociales; no al revés, como algunos lo han hecho hasta ahora, utilizar al movimiento social para fortalecer la política parlamentaria e institucional, lo que nos lleva a callejones sin salida.

Para eso es necesario discutir dentro del movimiento la construcción de una expresión de izquierda revolucionaria, anticapitalista y socialista.

Por una izquierda socialista y revolucionaria

Ahora entre la militancia de Morena y la base del movimiento de AMLO hay muchas preguntas, incluso entre la minoría de diputados que se rebelaron contra la línea oficial del partido deben existir algunos cuestionamientos, esa situación no debe llevar a la decepción o la frustración. Entendemos que cientos de miles de personas han sacrificado tiempo, esfuerzo y dinero para derrotar al PRI y el PAN y para darle la mayoría a Morena en el gobierno, y es entendible la rabia y la indignación que se ha manifestado ahora mismo en las redes sociales por la votación a favor del PRI en la Cámara de Diputados, pero como explicamos es consecuencia de una concepción política de un sector amplio de los dirigentes de Morena.

Nosotros, como Izquierda Socialista, no somos sectarios, fanáticos, que incriminan a los seguidores de AMLO, hemos estado presentes en las grandes luchas en los últimos años, combatiendo las reformas estructurales y por derrotar al PRI y al PAN.

Invitamos a todos los militantes cuya rabia se ha manifestado en contra de los diputados de Morena, a no desistir, a no decaer, ni abandonar la lucha, sino a construir una alternativa que atienda los intereses del pueblo, los trabajadores y la juventud consciente, te invitamos a conocer el proyecto de la Izquierda Socialista, para continuar el combate que durante años, desde el proceso del desafuero hasta ahora cientos de miles de personas a nivel nacional han mantenido.

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