Brasil debe romper relaciones con EE.UU. tras el ataque imperialista a Venezuela
Internacional Comunista Revolucionaria – Brasil
La agresión imperialista dirigida por Trump contra Venezuela en la madrugada del 3 de enero, con el bombardeo de instalaciones militares y civiles en Caracas y otras ciudades, el asesinato de más de 80 personas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores, es la expresión consciente de una política de dominación de Estados Unidos que, en el actual momento de disputa imperialista entre EE. UU. y China, recurre abiertamente a la coerción militar, al chantaje económico y a la mentira sistemática. Bajo el pretexto cínico de combatir el “narcoterrorismo” y defender la “democracia”, Washington busca restablecer su control sobre las riquezas naturales de la región, en detrimento de sus rivales China y Rusia.
La llamada “Doctrina Donroe” o “Corolario Trump de la Doctrina Monroe” no es más que la actualización reaccionaria de la Doctrina Monroe de hace 200 años: la afirmación brutal de que América Latina debe permanecer como zona de saqueo, laboratorio de golpes y reserva estratégica del capital estadounidense. Se trata de una advertencia dirigida no solo a Venezuela, sino a todos aquellos que no se someten a la dominación imperialista de Estados Unidos.
Repudiamos incondicionalmente este ataque y reafirmamos que la defensa de la soberanía venezolana es parte inseparable de la lucha general de la clase trabajadora internacional contra el imperialismo. Un ataque contra uno debe ser considerado un ataque contra todos. No puede depositarse ninguna confianza en las instituciones del sistema que engendra estas guerras. Ni la ONU ni la OEA vendrán en nuestro auxilio. Solo la movilización consciente, internacionalista e independiente de trabajadores y campesinos podrá poner fin a la barbarie imperial y abrir el camino hacia una verdadera emancipación social.
Esto no tiene nada que ver con el juicio que pueda hacerse del régimen de Maduro. No se trata de eso. Nuestros camaradas venezolanos rompieron hace tiempo con el PSUV y son extremadamente críticos del gobierno psuvista. Los comunistas revolucionarios en Venezuela defienden la necesidad de expropiar a la burguesía y planificar la economía bajo control de los trabajadores. Todo lo contrario de lo que hizo Maduro.
Desde el fallecimiento de Hugo Chávez, Maduro privatizó empresas que habían sido nacionalizadas, acabó con el control obrero, expulsó a campesinos de las tierras que habían sido expropiadas bajo Chávez, eliminó derechos laborales, persiguió y criminalizó a sindicalistas, anuló registros electorales de partidos de izquierda (incluido el Partido Comunista de Venezuela) y todo ello “en nombre del socialismo”, “en nombre del chavismo”. No es casualidad que el apoyo popular al PSUV sea hoy mucho más débil en comparación con la época de Chávez.
Pero, a pesar de Maduro y de la cúpula psuvista, es un deber de clase de todos los comunistas revolucionarios cerrar filas contra la agresión imperialista de Trump. Los únicos que tienen el derecho político de remover a Maduro del poder son los trabajadores, la clase trabajadora organizada. ¡No le reconocemos ese derecho a nuestros enemigos de clase, jamás! Y los venezolanos que hoy celebran la intervención imperialista y el secuestro de Maduro por Trump son escuálidos pequeñoburgueses, lumpemproletarios o trabajadores sin conciencia de clase. Así como los bolsonaristas ciertamente estarían celebrando si Brasil fuera atacado y el presidente Lula secuestrado. La clase trabajadora organizada no puede caer en la trampa de la personalización de las relaciones políticas. No se trata de apoyar a este o a aquel, sino de defender a un país de América Latina sometido a la agresión imperialista por parte de la potencia más poderosa y reaccionaria del planeta.
Según un reportaje exclusivo de ABC News, Trump exigió a la presidenta interina en Venezuela, Delcy Rodríguez (quien era vicepresidenta de Maduro), que Venezuela entregue 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos y rompa relaciones económicas con China, Rusia, Cuba e Irán.
El propio Donald Trump no hizo ningún esfuerzo por ocultar en una conferencia de prensa, pocas horas después del ataque, que su objetivo era “recuperar” el petróleo venezolano para Estados Unidos.
En sus respuestas y comentarios, Trump amenazó directamente a Groenlandia, Cuba, México y Colombia. En especial a este último le dijo que Gustavo Petro, presidente de Colombia, “¡eres el próximo!”.
¡Lula, rompe las relaciones diplomáticas y militares de Brasil con Estados Unidos!
En diciembre de 2023, CNN Brasil informó que Lula rompería relaciones con Venezuela en caso de que esta invadiera Guyana, debido a la disputa territorial por el Esequibo. Ahora, con la invasión de Estados Unidos a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro, ¿Lula no va a romper relaciones con Estados Unidos?
En marzo de 2020, el entonces presidente Bolsonaro firmó un acuerdo de asociación militar entre las Fuerzas Armadas brasileñas y el Comando Sur de Estados Unidos, designando al general Alcides Carvalho y a otros oficiales brasileños para integrar el Comando Sur con fines de cooperación en “alivio de desastres”, “operaciones antidrogas” y “defensa hemisférica”. Lula nunca revocó dicho acuerdo. ¿Habrán estado estos oficiales brasileños involucrados directa o indirectamente en las operaciones militares en el mar Caribe que resultaron en el asesinato de más de 120 pescadores falsamente acusados de traficantes y en el robo de buques petroleros? ¿Habrán estado estos oficiales brasileños involucrados directa o indirectamente en el ataque de Estados Unidos a Venezuela que resultó en el bombardeo de Caracas, el asesinato de más de 80 cubanos y venezolanos y el secuestro del presidente Maduro?
Lula hizo declaraciones condenando el ataque de Estados Unidos a Venezuela. Pero, para dar consecuencias prácticas a su discurso, es imprescindible actuar y romper relaciones diplomáticas y militares con Estados Unidos.

Trump acusó a Maduro de ser jefe de una organización “narcoterrorista” (Cartel de los Soles) que, hasta donde se sabe, ni siquiera existe. Esta semana, el Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró esa acusación, admitiendo que era una mentira. Trump también acusó a Petro (Colombia) y a Sheinbaum (México) de ser narcotraficantes o de colaborar con traficantes de drogas. Ya no faltan bolsonaristas, como el diputado federal Nicolas Ferreira, que claman públicamente para que Trump intervenga militarmente en Brasil de la misma manera que lo hizo en Venezuela. No sería difícil imaginar que Trump utilizara alegaciones absurdas ya usadas públicamente por bolsonaristas, según las cuales Lula tendría vínculos con el Comando Vermelho 1, que además ha sido objeto de presiones de Estados Unidos para que sea considerada una organización “narcoterrorista”.
Hoy bombardean Caracas, pero como no soy venezolano, solo declaro mi indignación. Mañana arrojan bombas sobre La Habana, pero como no soy cubano, solo publico mi protesta. Pasado mañana, Bogotá estará en llamas, pero como no soy colombiano, solo envío a un representante brasileño a pronunciar un discurso en la ONU. Cuando los aviones de Estados Unidos estén sobre São Paulo y Río de Janeiro, ¿qué quedará por hacer?
Trump atacó claramente a Brasil con el tarifazo debido a la disputa entre el capital estadounidense y el capital chino. Lula busca conciliar los intereses de sus dos amos. De la misma manera que, desde su época de sindicalista, buscaba servir a los intereses de dos amos antagónicos (la clase trabajadora y la clase capitalista), ahora Lula quiere servir a China y a Estados Unidos. Durante un tiempo eso fue posible. Brasil es grande y hay espacio para inversiones de todos lados. Pero esa época terminó. La situación mundial cambió. Ya no existe la tregua interimperialista establecida en Bretton Woods, a partir de la hegemonía estadounidense en la posguerra. El ascenso del capital chino desafía la posición de Estados Unidos. Ahora hay una disputa abierta entre las potencias imperialistas en todo el mundo. En particular, China y Estados Unidos disputan cada centímetro. El capital chino avanzó mucho en Brasil en los últimos años. Por haber permitido el avance del capital chino, Venezuela ahora está pagando el precio. Lula tendrá cada vez menos margen de maniobra para conciliar los intereses de esos dos amos.
¿Cómo combatir el imperialismo?
Ciertamente, la salida no está en apoyarse en un imperialismo contra otro, aunque la disputa entre ellos pueda propiciar oportunidades momentáneas en ese sentido. La salida solo puede ser antiimperialista y, por lo tanto, anticapitalista.
Solo la clase trabajadora puede enfrentar a la clase capitalista y vencer. La clase trabajadora no tiene patria. Es internacional. Debemos contar no solo con los trabajadores de Venezuela, de Colombia, de Brasil, sino con los trabajadores de todo el mundo, incluidos los trabajadores de los países imperialistas, como Estados Unidos, para frenar la máquina de guerra contra los pueblos.
En Brasil, solo la clase trabajadora en su lucha independiente contra la burguesía vendepatria podrá abrir una salida contra la opresión imperialista. Y eso pasa hoy por construir un partido independiente de la clase trabajadora, con un programa abiertamente comunista. ¡Únete a la Internacional Comunista Revolucionaria en esta lucha!
- ¡Saquen las manos de Venezuela!
- ¡Fuera el imperialismo de América Latina!
- ¡Lula, cancela el acuerdo militar de Bolsonaro con Estados Unidos!
- ¡Lula, rompe las relaciones de Brasil con Estados Unidos!
- ¡Prisión para Nicolas Ferreira y para todos los que hagan campaña para que Estados Unidos ataque a Brasil!
