Avances y retos en la lucha estudiantil de Yucatán
Antonio T. R. Páez
Bajo el caduco sistema capitalista se agudizan monstruosamente rápido los problemas cotidianos de la clase trabajadora. Los estudiantes, al ser hijos del proletariado y futuros trabajadores, concentramos un potencial revolucionario extraordinario, al tiempo que recibimos el bombardeo constante de todo tipo de propaganda burguesa y somos sometidos a un sistema educativo que nos forma para ser instrumentos de la explotación. Bajo esta óptica, se vuelve una urgencia conocer y trabajar políticamente en la trascendencia de las luchas estudiantiles, con el mismo fervor y energía con que se interviene en movimientos obreros o campesinos.
En el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2025 se registró una reducción general en educación de (-)0.6% en los hechos; a pesar de que en números pasó de 995.4 mmdp en 2024 a 1.03 billones de pesos en 2025, en términos reales disminuyó el porcentaje. El impacto para la educación superior se dio con una reducción de –7.5%, según el Centro de Investigación en Política Pública. Misma tendencia se conserva en el recientemente aprobado Presupuesto de Egresos de 2026: Aunque incrementa 3% al presupuesto de 2025, 1.2 billones de pesos, la política pública central está basada únicamente en las becas universales, y se privilegia el gasto corriente dejando de lado la inversión en infraestructura, particularmente para educación de media superior y superior que disminuyen el presupuesto un -3% y -4% respectivamente, incluyendo el presupuesto para la UNAM y el IPN.
Estas cifras serían ligeramente menos indignantes si ese recurso sustraído fuera redirigido a otros sectores igualmente importantes para nuestra clase, como la salud o la vivienda. Pero, observando con ojo crítico el Presupuesto de Egresos de la Federación, podemos darnos cuenta de que aquel dinero que se redujo en el financiamiento a la educación pública fue inyectado a la militarización del país bajo promesas incumplidas como luchar contra el crimen organizado o en algunas concesiones temporales que evitan el descontento social y permiten continuar haciendo favores al imperialismo estadounidense.
Aun con esto, la precarización deliberada del sector educativo soltó los grilletes del estudiantado a nivel nacional. Los estudiantes de la UNAM, la BUAP, el IPN y otras universidades del país se han alzado en pie de lucha en el último periodo ante el incremento de necesidades y demandas insatisfechas por el aparato burocrático-institucional y su incapacidad para hacer de las escuelas espacios seguros y libres, y Yucatán no se queda al margen de esta tendencia.
Movimientos en la ENES Mérida y CCBH UADY
La chispa del movimiento estudiantil en Yucatán se encendió en febrero del 2025 con los estudiantes de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) UNAM, quienes se agruparon en lucha para denunciar irregularidades, malas condiciones, negligencia y agresiones dentro de la institución.
Conforme avanzó el desarrollo del movimiento, las condiciones arrojaron la necesidad de consolidar un comité de dirigencia estudiantil. Así, se constituyó la Comunidad Estudiantil Organizada (CEO) como la plataforma de lucha principal contra la casta burocrática que rige la universidad. La negativa otorgada ante las legítimas demandas del estudiantado por parte del aparato administrativo, encabezado por el director Francisco Xavier Chiappa Carrara, revela su verdadera naturaleza y los intereses que está dispuesto a defender.
Convenientemente, insistía en que la “transparencia” y la “atención a las demandas por condiciones educativas decentes” no entraban en la esfera de jurisdicción de la institución local, sino que se trataba de algo que debía ser atendido por instancias centrales de la llamada máxima casa de estudios. Esta respuesta, lejos de apaciguar el movimiento, causó una ola de reacción que impulsó a la CEO a levantar un paro que iniciaría el 19 de febrero y concluiría el 3 de abril.
Este lavado de manos de las autoridades no debe reducirse a la falta de disposición de los administrativos. Cuando no hay interés en resolver las necesidades de la mayoría, la minoría privilegiada pondrá mil objeciones al cumplimiento de las demandas. Como ejemplo tenemos los trámites eternos para la recepción de quejas o la implementación de soluciones parciales con comodidades secundarias (que si bien necesarias, no cumplen con las demandas completas) que apacigüen el inconformismo. Debemos entender que esta táctica de desgaste surge tanto en el gran esquema de la sociedad capitalista —entre burguesía y proletariado— como desde el micromundo estudiantil, entre el alumnado y la casta burocrática de la administración. Estas tácticas de desgaste aprovechan los laberintos de la jerarquía institucional; sus efectos no son visibles en un primer momento, pero más tarde el cansancio y el hartazgo permean en las capas estudiantiles y terminan por disolver y fragmentar sus fuerzas.
En el marco de estas tácticas de desgaste —frecuentemente utilizadas contra movimientos estudiantiles—, Chiappa y su grupo de burócratas se dedicaron a dilatar las demandas mediante el llamado a interminables mesas de diálogo. El paro, que en un inicio había constituido un método de lucha hacia fines revolucionarios concretos, se erosionó hasta convertirse en un fin en sí mismo. El alargamiento innecesario de esta táctica terminó desgastando el movimiento: un extremo cansancio se infiltró entre los compañeros de la ENES (incluso los que llegaron con más ímpetu), comenzando las dificultades para sacar adelante un movimiento políticamente vivo más allá del paro estudiantil y quedando con la tarea pendiente de víncular sus demandas con las necesidades y potencial de las bases trabajadoras de su universidad.
El movimiento culminó en una última mesa de negociación que no lograría consolidar las demandas centrales, teniendo que conformarse con el seguimiento de mesas de trabajo y el regreso a actividades regulares.
La experiencia se reproduciría de forma similar en el Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CCBA) UADY, encabezado por el colectivo “Voces CCBA”, contra el incremento de cuotas de inscripción y por mejores condiciones en la infraestructura, con resultados aún más aleccionadores. Aunque este movimiento despertó entre el estudiantado amplio interés y expectativas, las asambleas eternas, la falta de una línea política clara, la ausencia de métodos concretos para tomar decisiones y, sobre todo, la retórica tan normalizada de que “la lucha estudiantil no es una lucha política” condenaron la movilización al fracaso.
Quisiéramos explicar a nuestros compañeros y compañeras estudiantes porque nos parece que la lucha estudiantil sí es una lucha política. Primero,debemos recordar que la manera en que la realidad impacta nuestras vidas (dentro de nuestras aulas, laboratorios, talleres y espacios educativos) no sucede por casualidad, sino que son ocasionadas objetivamente por quienes se encuentran en una posición de dominación política y económica, lo que permea en todos los ámbitos de nuestras vidas. Por ello, cuando se quiere cambiar las condiciones en las que se vive, inevitablemente se asume una lucha política contra estos sujetos; pero si un movimiento por demandas como las del CCBA se niega a reconocerse como político, igualmente se niega a analizar su realidad para encontrar las mejores soluciones.
Este tipo de “resistencia” sin conciencia política de clase tiende a decisiones espontáneas: un activismo que, aunque es de nobles intenciones, regala a las autoridades las herramientas para sofocar el movimiento con concesiones menores que no atacan el status quo y se restringen a reformismos que no resuelven de raíz los problemas del estudiantado. Exactamente estas tendencias retrasaron el desarrollo de este movimiento, ahogándose el ímpetu entre soluciones a medias por parte de la rectoría, dando como resultado el aborto de una lucha con gran necesidad y potencial.
El CEC y la lucha por una movilidad digna
Otro episodio destacable del movimiento estudiantil en Yucatán se desarrolló en el Campus de Ciencias Sociales, Económico-Administrativas y Humanidades (CCSEAH) de la UADY, cuando el lunes 19 de mayo emergió una movilización espontánea contra la deficiencia de la ruta de una de las dos únicas formas de trasladarse al campus sin vehículo particular: el camión Ruta 2 Alemán. Durante la semana previa, un pequeño colectivo había recaudado firmas y elaborado un pliego petitorio exigiendo —a grandes rasgos— el incremento de unidades en la ruta de transporte Alemán-R2, su modernización dentro del sistema Va y Ven, la extensión del horario de la ruta, la consulta al estudiantado para políticas de transporte y la expansión de la ruta hacia las zonas urbanas adyacentes al campus.
La ausencia de una campaña de agitación previa y de la organización de una asamblea estudiantil redujo la movilización a apenas 30 estudiantes de un campus de aproximadamente 7,000; no obstante, este número fue suficiente para captar la atención del periódico estudiantil del campus y, consecuentemente, alertar a las autoridades universitarias.
La reacción revela el funcionamiento de la burocracia estudiantil como apéndice del aparato administrativo. Dirigencias estudiantiles alineadas con la institución de las facultades de Contaduría y Derecho estaban al tanto de la iniciativa del Colectivo Estudiantil del Campus (CEC) vía redes sociales. Organizaron, sin consulta previa, una reunión con el titular de la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY), Jacinto Sosa Novelo, forzando la iniciativa del CEC a una mesa de diálogo unilateral, que a falta de los métodos más revolucionarios por la espontaea situación, no fue una opción abrir el camino a la organización amplia, sino que se institucionalizó la situación con la ATY. El 3 de junio, los organizadores del CEC empeñaron sus fuerzas en entregar cientos de firmas a la UADY y a la ATY ante el inicio del periodo vacacional. Para el 27 de junio, la Ruta Alemán 112, integrada al sistema Va y Ven, comenzaría sus operaciones. La estrategia del CEC consolidó una conquista específica en lo inmediato; pero, así como es necesario saber recuperarse de las derrotas, también es necesario saber recuperarse de las conquistas. No muchos meses después, en octubre estudiantes de diversas carreras protestaron frente al Palacio de Gobierno exigiendo mejoras al sistema de transporte público. Al final del día, los estudiantes no solo nos movemos a nuestra facultad o tomamos un único camión, la movilización demuestra que no solo se trata de resolver el problema de una ruta, sino de estrategias para resolver un problema estructural.
¿Cómo damos continuidad al movimiento estudiantil en Yucatán?
Así como el capitalismo vicia cada aspecto del desarrollo de todos los seres humanos y, aun así, luchamos por salir adelante, el estudiantado de Yucatán ha trabajado por desarrollar sus luchas, aun con todo el veneno de la burocracia, las corporaciones y la burguesía. Sin embargo, sería ingenuo pensar que las tradiciones revolucionarias de lucha estudiantil están plenamente consolidadas en el sureste, menos aún considerando la nueva ola de crisis que se proyecta para el período venidero.
El incremento de la precariedad es una constante bajo este sistema. La crisis logística y económica del sistema de transporte privado ATY refleja la incapacidad de la clase dominante para sostener sus intereses locales, decantándose en el proceso por amortiguar su caída a costa de la movilidad digna para la clase trabajadora y sus hijos. Los reajustes al presupuesto educativo, con efectos precarizantes de este gobierno burgués, impactan de forma negativa en la administración de la UADY, cancelando el proyecto del Campus Motul y amenazando con la “AFORIZACIÓN” del Régimen de Jubilaciones y Pensiones para los trabajadores de la institución. Con todo esto, es evidente que las condiciones objetivas para futuras luchas han sido servidas y deben aprovecharse antes de que se enfríen.
El desarrollo de luchas obrero-estudiantiles no constituye sólo una tendencia política inherente, sino una necesidad política concreta. Para que esta necesidad sea satisfecha, corresponde a los jóvenes trascender el espontaneísmo caminando con firmeza hacia una praxis revolucionaria consciente y permanente.
Los comunistas del PCR no pretendemos protagonizar estos procesos ni asumir la dirección de todos y cada uno de los frentes que emerjan en medio de la lucha contra el capital, sabemos que para nuestros cuadros políticos -motivados por la necesidad y el desarrollo de la lucha de clases- el movimiento estudiantil es uno de nuestros intereses por sí mismo. En ello llevamos años formándonos, y para nosotros es urgente que las ideas y métodos revolucionarios se conjuguen con el ímpetu y la acción de nuestros compañeros, porque, como dijo Lenin, “sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria”. Es una necesidad sacar lecciones de la lucha estudiantil; también es un deber revolucionario asimilarlas correctamente para no dejar que los errores se repitan. La más importante de esas lecciones es que, ante todos estos problemas que nos afectan como clase oprimida, sí existe una salida, y esa es el fin del capitalismo, que amerita ir más allá del camino fácil del activismo o de las reformas.
Los comunistas no tenemos porque escondernos en nuestra marcha larga pero segura; nuestra participación en estas luchas está motivada por la necesidad histórica de direcciones revolucionarias en los movimientos obreros y estudiantiles del futuro, para aportar nuestra experiencia acumulada y lograr que cada necesidad, demanda o llamado de justicia que el capitalismo nos niega lo llevemos a sus últimas consecuencias. Queremos luchar codo a codo porque estamos cansados de la miseria como jóvenes, queremos detener la barbarie, queremos un mejor futuro, porque no se trata de caprichos ni de privilegios, sino de lo mínimo que nuestra gente se merece.
Jóvenes y comunistas no vamos a conformarnos con las migajas del gobierno, de las universidades o de sus respectivas corporaciones; tampoco vamos a aceptar menos de lo que merecemos si de una vida digna se trata.
¡Por la consolidación de revolucionarios profesionales en cada escuela, unidos con la clase trabajadora y en pie de lucha por una mejor vida!
