A la derecha se le combate con organización popular y con un programa revolucionario

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Al momento de escribir estas líneas, se está realizando la segunda caravana de la derecha, organizada principalmente por el Frente Nacional Anti-AMLO (FRENA). Según su página web, han realizado 140 caravanas en el país. De ser cierto esto, es un aumento en las movilizaciones con respecto al pasado, sin embargo, y es algo que se tiene que decir, es que siguen siendo manifestaciones minúsculas que se enfrentan a pobladores que les increpan y reclaman, muchas veces dejando sin palabras a los manifestantes. Se ha montado un plan para derrocar a AMLO, si bien son débiles, la derecha está dando golpes como se vio en la represión en Jalisco y en la detención de la licenciada Susana Prieto. Por lo que se debe actuar con toda contundencia para desarticular a los golpistas y evitar que en el futuro la derecha regrese al poder.

Pese a los discursos de conciliación y paz del actual gobierno vemos el desarrollo de polos de derecha e izquierda. Por un lado, hay una burguesía descontenta porque no se aplica un plan agresivo de ataques a los trabajadores y defiende con integridad las ganancias de los empresarios, como siempre ocurrió en el viejo régimen. Hay un sector más impaciente y desesperado de la derecha, que busca una confrontación abierta para derrocar al gobierno y se está movilizando. Su objetivo inmediato es fortalecerse, ganar una más amplia base de apoyo y desgastar al gobierno.
Por el otro lado, vemos los límites de intentar aplicar reformas al sistema sin atacar los intereses fundamentales de los empresarios y sin destruir al viejo aparato estatal creado para defender esos intereses, lo cual sería posible apoyados en la organización y movilización de las masas explotadas. Ésta política lleva a que no se esté dando un cambio de rumbo fundamental, en terrenos como el económico, y que las viejas contradicciones permanezcan, como se puede notar con la presión económica de las familias más pobres, con los feminicidios que se mantienen o con la represión policiaca que ya ha cobrado varias vidas durante la pandemia. Así vemos como también se desarrollan movilizaciones en este otro sentido, a veces luchando desde la izquierda abiertamente en contra de AMLO y sus proyectos, y en otras no precisamente manifestándose contra el actual gobierno sino contra las contradicciones del sistema que no se logran eliminar.

El corrupto Estado vendió y luego rescató las empresas privatizadas; en periodos como el actual lo que se acostumbraba era dar enormes rescates a los empresarios, aunque esto generara deuda al conjunto de la población y como consecuencia ataques a la salud, la educación, etc. AMLO está pidiendo cosas más sensatas desde un punto de vista capitalista como el acabar con la corrupción y que los empresarios paguen impuestos. Si hay algo que podamos criticar a AMLO no es su radicalismo sino justamente su moderación, pero incluso esto que plantea no es aceptado ni tolerado por la burguesía. Wal-Mart se vio obligado a pagar 8 mil millones de pesos de impuestos que adeudaban.

Burguesía golpista

FEMSA es otra de las empresas que se ha enriquecido vendiendo bebidas (como Coca-Cola) y alimentos que han ayudado a que México sea una potencia en obesidad y diabetes, algo que ha aumentado la mortandad del país durante la pandemia. Es muy sintomático el arranque de cólera desu principal directivo, José Antonio Carbajal, cuando Hacienda le dijo que tenía que pagar 9 mil millones de pesos de adeudos en impuestos. El empresario dijo: “Voy a pagar al SAT [Servicio de Administración Tributaria], pero si es necesario pondré el doble para sacar a AMLO en 2022″. Esto ha generado una reacción de rechazo masivo haciendo un llamado en redes a boicotear a FEMSA y a las tiendas Oxxo.

La burguesía está dispuesta a pagar por sacar a AMLO porque hay cosas que nunca le perdonarán y por más que él busque conciliar y negociar, cuando tengan la posibilidad de echarlo del gobierno no lo dudarán. López Obrador ha despertado a la política a millones de trabajadores y encabezó la lucha contra el desafuero y el fraude electoral, donde las masas pusieron al gobierno en jaque. Los empresarios no lo ven como uno de los suyos y temen a que el tigre, las masas enardecidas, inspirados por los cambios de este gobierno, saquen su furia contenida.

Un ejemplo de lo patético y decadente que es la derecha burguesa lo tenemos con Gustavo De Hoyos, jefe de la Coparmex, quien en una videoconferencia con el Rey de España llamó a AMLO populista e irracional. Estas imágenes nos recordaron las tradiciones de la derecha conservadora mexicana quien tiene en su historia el haber traído, a sangre y fuego, a un monarca, al que impusieron y al que le entregaron el país, en lugar de tener un gobierno liberal.

La historia no se mueve como una marioneta con hilos desde arriba. No son las conspiraciones en sí mismas las que determinan el desarrollo histórico sino la correlación de fuerzas y la lucha real de las clases en conflicto, pero también el nivel de organización, los programas y la determinación de las direcciones. Entre los seguidores de AMLO hay temor ante un golpe blando, pues temen que quiten al que considera, el mejor gobierno que ha tenido México en décadas. Según las teorías de Gene Sharp, éste tipo de golpes incluyen la deslegitimación y generar divisiones en la sociedad y movilizaciones contra un gobierno. La mejor forma de combatir estos golpes es llevar adelante un programa claramente a favor de las masas y quitarles el poder a los opositores golpistas de la derecha, es decir que la economía pase a manos del conjunto de la sociedad y se planifique la economía a favor del conjunto de la misma, a la par de estos se requiere rehacer un nuevo Estado, que esté formado, administrado y al servicio de los trabajadores. Si se trata de regular al capitalismo y sus excesos, se mantendrán las contradicciones del sistema y sus consecuencias negativas, abriendo la puerta para el descontento y la pérdida de apoyo.

Lo que vemos en la actualidad es una polarización de izquierda y derecha, en donde el mandatario mexicano goza de una gran autoridad y puede actuar entre estos dos polos, hay muchas ilusiones y esperanzas, hay décadas de ataques, represión y corrupción que están presentes en las mentes de las masas y por eso AMLO goza, pese a todo, de gran apoyo. Si logra dar concesiones importantes y duraderas a las masas podría mantenerse ese escenario, la complicación es que nos enfrentamos a la perspectiva de una crisis capitalista internacional que no da margen para una mejora estable para los trabajadores dentro del actual sistema, si no hay un cambio radical de rumbo (actuando no contra el modelo neoliberal sino contra el sistema capitalista y su Estado que sigue prácticamente intacto) esos polos crecerán y la perspectiva será de intensificación de la lucha de clases.

En los últimos años hemos visto emerger a gobiernos de ultraderecha como es el caso de Trump en EEUU, Bolsonaro en Brasil, Jeanine Añéz en Bolivia o Rodrigo Duterte en Filipinas por mencionar algunos. Desde la izquierda se suele hablar mucho de la amenaza del fascismo, los reformistas usan eso de pretexto para decir que no tenemos la fuerza de ir más lejos. La perspectiva de un gobierno de derechas mexicano no parece la opción más cercana, pero en el futuro podría desarrollarse si no se corrigen los errores que en su momento cometieron los gobiernos llamados progresistas en América Latina, que es mantenerse en una lógica de reformar al sistema y no acabar con el capitalismo. Los oportunistas dentro del gobierno obradorista podrían jugar el papel que ha jugado Lenin Moreno en Ecuador (quien fue el sucesor del movimiento de Correa y terminó vendiéndose al Fondo Monetario Internacional) o bien, las limitantes de programas paliativos harán que las ideas de la derecha tengan eco en algún sector de la población mientras que en otro se genera escepticismo y decepción a la política aplicada por el gobierno imperante. La única forma de evitar estos riesgos es con la aplicación de un programa socialista, que debe basarse en la democracia de los trabajadores.

El panismo

La burguesía no tiene una base de apoyo sólida ni partidos con legitimidad. El PAN se escindió tras las elecciones. Calderón creo su partido, México Libre, éste ex presidente se convirtió en el héroe de las protestas de los policías federales tras la desaparición de su corporación. Aunque la burguesía les debe muchos favores a los presidentes panistas, la explosión de la violencia, corrupción y vínculos estatales entre el Estado y el narco, que se vivieron durante su sexenio (con una presidencia que fue robada en un escandaloso fraude electoral), están muy presentes en la mente del pueblo y solo derechistas fanáticos le siguen. Sumado a ello, el encarcelamiento en EEUU de Genaro García Luna, el jefe de policía coludido con los narcotraficantes, los deja mal parados y en una situación de mayor debilidad.

Calderón, así como su esposa Margarita Zavala son un cartucho quemado para la burguesía. Su necesidad de tener un partido fuerte lo buscará, dado el descredito del PRI y el PAN, en un movimiento más fresco buscando desvincularlo del pasado desacreditado, pero por ahora debe apoyarse en las fuerzas que tiene a su alcance.

Ya durante las elecciones, como ratas que abandonaron el barco, muchos panistas, priistas y perredistas se pasaron a la campaña de AMLO y algunos a las filas de Morena. Lily Téllez es un caso patéticamente ilustrativo. Ella ganó una senaduría con los votos de los seguidores de AMLO y ya en su cargo se convirtió en una voz más de la derecha, combatiendo la despenalización del aborto. Esas alianzas del obradorismo con la derecha en nada nos han ayudado, estos elementos se convierten en un freno, al obstaculizar el poder llevar adelante un programa a favor de las masas explotadas.

La historia pone a cada quien, en su lugar, Lily Téllez, quien ganó con los votos de la izquierda ahora se ha pasado a la bancada del PAN. Dice que AMLO tiene a su alrededor a muchos elementos autoritarios y radicales que marcan su programa como ¡Pedro Salmerón, Pedro Miguel o Epigmenio Ibarra! Quienes en realidad defendieron el frente con la derecha para ganar las elecciones, lejos están de ser radicales (entendiendo esto como la política que plantea el cambio de raíz, que significa de sistema) y de ser quienes marcan el rumbo del gobierno actual.

Lo que vemos es al panismo consolidándose como la principal oposición parlamentaria de la burguesía y también están a la cabeza del bloque opositor de gobernadores de la derecha, que incluye a elementos de otros grupos y partidos como el Bronco, Alfaro y Bonilla.

Viene la BOA

Las declaraciones del directivo de FEMSA cuando le llamaron a pagar impuestos no es simplemente un arranque de enojo pasajero. La burguesía financia y actúa en planes concretos para derrocar a AMLO. A la derecha se le filtró un plan que tenía por objetivo el reposicionarse parlamentariamente en el 2021 y derrocar al presidente en el 2022 (plan que llego a manos del gobierno). Se ha conformado un Bloque Opositor Amplio (BOA) conformado por el PRI, PAN, PRD y México Libre, periodistas y medios de comunicación como Reforma, El Universal, El Financiero, Proceso y Nexos; entre los periodistas salen a relucir nombres como Carlos Loret, Víctor Trujillo (mejor conocido como Brozo), Ciro Gómez, Pablo Hiriart, Enrique y León Krauze, Denise Dresser, Héctor Aguilar Camín, Jorge Castañeda, Amparo Casar, Leo Zuckerman, Consulta Mitofsky, Massive Caller, Buendía y Laredo, y Parametría. También se menciona en este documento al Consejo Coordinador Empresarial, Coparmex, Grupo Monterrey, Femsa; y los gobernadores de Aguascalientes, Baja California, Colima, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, Tamaulipas, Michoacán y Yucatán. No podía faltar Gilberto Lozano, dirigente del Frente Nacional Anti AMLO que está promoviendo las caravanas de autos para mostrar su rechazo. ¿A alguien le sorprende ésta alianza y éste plan?

Ésta filtración los ha dejado mal parados, porque lo que vimos fue el deslinde de uno y otro, tratando de descalificar este plan para terminar diciendo: #TodosSomosBOA.

Alfaro en Jalisco y Cabeza de Vaca en Tamaulipas

Para una persona sensata, Enrique Alfaro puede parecer un loco desquiciado, pero el gobernador de Jalisco, con sus aspiraciones presidenciales, está mostrándose como una figura fuerte para la derecha, capaz de poner orden frente al supuesto caos provocado por López Obrador y Morena. Vimos una represión desmedida en las protestas contra el asesinato de Giovanni López (con amenazas de desaparición y muerte a los jóvenes aprendidos), en un Estado con una enorme fuerza del crimen organizado. Estas acciones son solo una provocación al gobierno federal.

Pocos días después de que esto pasara en Jalisco, otro gobernador del bloque opositor, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien dirige Tamaulipas, fabricó delitos y encarcelo a la abogada Susana Prieto. Los empresarios han buscado mantener la producción en las maquiladoras (aunque no sean industrias esenciales) y en algunos casos se han mantenido trabajando sin tener la autorización. Cuando se planteó la reactivación de nuevas industrias (automotriz, minería y construcción) hubo una nueva presión para abrir o legalizar el trabajo de quienes no dejaron de laborar.

En todo este proceso, la abogada Susana, con una larga trayectoria en defensa de la clase obrera, instó a los trabajadores a organizarse, a no trabajar y a cuidar sus vidas, asesorándolos en la defensa de sus derechos. Es la vida de la clase obrera quien ésta en peligro pero a la clase empresarial le interesa la estabilidad no quieren que se repitan oleadas huelguísticas como las que dieron origen al movimiento 20/32. En Matamoros, de hecho, los obreros realizaron paros en varias fábricas al inicio de la contingencia para que se aplicara la emergencia nacional y se parara la producción con goce de salario.

La clase capitalista ha presionado a su fiel servidor, el gobernador Cabeza de Vaca, para poner orden y así fabricar delitos para encarcelar a Susana Prieto, y que llevara su proceso dentro del penal de Ciudad Victoria. Luchar es un derecho, reprimir es un delito.

El gobierno de AMLO, frente a estos atropellos que ponen en riesgo la integridad y libertad de luchadores sociales, actúa como mediador, hace declaraciones de rechazo mientras hay compañeros a los que se les atropellan sus derechos más básicos o incluso pierden la vida.

La correlación de fuerzas

No nos encontramos en un periodo normal, nos encontramos en un periodo turbulento. El capitalismo está en una crisis orgánica y no es capaz de dar mejoras a las masas trabajadoras. La lucha de clases se desarrolla en un país tras otro, incluso en el corazón del imperialismo. Hay una búsqueda para salir del callejón al que nos ha llevado el capitalismo. En este proceso dramático, que dará posibilidades de transformar nuestra sociedad, el gobierno de AMLO es un episodio más. La única forma de evitar que los golpistas de derecha se desarrollen es llevando el proceso hasta el final acabando con el capitalismo y su Estado, si esto no pasa, el proceso se prolongará con giros a la derecha e izquierda en un creciente enfrentamiento entre las clases. Los límites y la desilusión al reformismo han llevado en más de una ocasión al ascenso de la derecha al gobierno.

En otro periodo histórico, en un contexto similar o los trabajadores tomaban el poder o lo hacia el fascismo o las dictaduras militares aplastando la organización obrera. En la actualidad, la ausencia de una dirección revolucionaria, que se plantee acabar con el capitalismo, lleva a que la primera alternativa se vea frenada; pero la correlación de fuerzas favorable a la clase obrera ha impedido que se formen gobiernos y movimientos de derecha sólidos.

Macri en Argentina fue borrado en las pasadas elecciones, Bolsonaro en Brasil pende de un hilo con el ascenso del descontento durante la pandemia, a Juan Orlando Hernández en Honduras lo único que lo ha mantenido en el poder es la falta de determinación de la dirección sindical y de Libre que no ha organizado acciones como la huelga general que oriente la ira popular para derribarlo.

Es difícil saber con exactitud la evolución que tendrá el proceso de lucha de clases en México, lo que queda claro es la necesidad de construir una dirección revolucionaria, anticapitalista y socialista, que no caiga en el sectarismo sino que defienda con firmeza un programa socialista dentro del movimiento de masas de los explotados y oprimidos, real y existente. Lo que es claro es que no estamos en un periodo de paz sino que hemos entrado en un periodo turbulento, por eso no hay tiempo que perder, tenemos que fortalecer desde ahora las fuerzas organizadas del marxismo revolucionario. Únete a La Izquierda Socialista.

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