A una semana de la agresión imperialista – ¿a dónde va Venezuela?
Jorge Martín (Internacional Comunista Revolucionaria)
Los acontecimientos en Venezuela se suceden a velocidad de vértigo después del ataque del 3 de enero y el secuestro de Maduro y Flores. Estados Unidos se mueve con gran rapidez para afirmar su control sobre Venezuela y sus recursos naturales, mientras que el gobierno venezolano parece reticente o incapaz de contraatacar. Naturalmente, surgen muchas preguntas.
EEUU ha dicho claramente que ellos van a dirigir el país. Trump añadió que se quedan con entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo (la producción total de 1 o 2 meses). La venta de ese petróleo (que en parte está almacenado en tierra, en parte almacenado en tanqueros por el bloqueo naval de EEUU, y en parte está por extraer) se hará en EEUU, a precios de mercado, y EEUU va a controlar el uso de ese dinero (“para beneficio de los venezolanos y de EEUU”).
El secretario de energía Wright añadió que este procedimiento se alargaría de manera indefinida. Es decir, EEUU ha anunciado que controla el petróleo y el dinero de su venta.
Ah, y de paso, Trump añade que con el dinero de la venta de petroleo Venezuela va a comprar exclusivamente productos de EEUU (¡¡!!).
A esto el gobierno de Delcy respondió con un comunicado anunciando que están en “negociaciones” con EEUU para llegar a un acuerdo sobre el petroleo “construyendo alianzas que impulsen el desarollo nacional en favor del pueblo venezolano”.
Marco Rubio además declaró que el plan para Venezuela tiene tres etapas:
1) estabilización, durante el cual EEUU mantiene el bloqueo para seguir con su “unprecedented leverage” (capacidad de chantaje sin precedentes) y vende los 50M de barriles
2) recuperación, en el que las empresas de EEUU y occidentales tiene un “justo acceso” a Venezuela y hay un proceso de “reconciliación nacional”
3) transición, finalmente hacia elecciones democráticas
Al final de esta ‘transición’, Rubio quiere que Venezuela sea un país “amigo de Estados Unidos, que no sea un punto de apoyo para nuestros adversarios, que sirva a nuestros intereses”. En otras palabras, una colonia o protectorado de Estados Unidos.
Rubio exigió la libertad de los presos. El gobierno venezolano anunció que iban a liberar a una gran cantidad (se dijo que 88), pero hasta el momento solamente han sido liberados 13, entre ellos 5 ciudadanos españoles y algunos otros del entorno de Enrique Márquez (candidato a las presidenciales de 2024, que fue apoyado por el PCV). Ninguno de los presos más destacados de la oposición contrarrevolucionaria de MCM han sido liberados hasta el momento.
Ha habido movimientos con gran celeridad para reabrir la embajada de EEUU en Venezuela, que sin ninguna duda va a actuar como punta de lanza de la autoridad colonial de EEUU en el país. Venezuela sacó un comunicado diciendo que eso se hacía “con el propósito de abordar las consecuencias de la agresión y el secuestro del presidente” y “una agenda de trabajo de interés conjunto” (!!!!).
O sea, los EEUU invaden el país militarmente, se llevan secuestrado al presidente … y la respuesta es restablecer relaciones diplomáticas para abordar las consecuencias y una agenda de interés mutuo.
Sinceramente, estoy arrechísimo. ¿En qué quedaron todas las declaraciones de la dirigencia venezolana previas al 3 de enero? Diosdado Cabello dijo que en caso de agresión no iban a mandar “ni una gota de petróleo a los EEUU”. Nicolás Maduro anunció una “huelga general revolucionaria”. Delcy Rodríguez declaró que no iban a ceder al chantaje y que el petróleo era de Venezuela.
EE.UU. subasta el petróleo venezolano
El viernes 9 de enero, Trump presidió una reunión – rueda de prensa con los ejecutivos de todas las empresas petroleras estadounidenses y occidentales. Un espectáculo con pocos precedentes históricos, por lo menos que se hayan realizado a la luz del día. A mi me recuerda a la Conferencia de Berlín en 1884 en que las potencias europeas se dividieron África.
Aquí lo que tuvimos fue el gobierno agresor de EEUU poniendo a subasta el petróleo venezolano. Literalmente. Trump le dijo a Exxon: “si ustedes no van, diganlo porque tengo a 25 en la lista”.
Algunas empresas (lideradas por Exxon) no estaban muy por la labor. Lo que quieren son garantías. De que les pagarán lo que ellos dicen que se les debe (entre 2.000 y 12.000 millones de dólares) y sobre todo, eso lo dijeron explícitamente, de que el marco legal les sea favorable, incluyendo la derogación de la ley de hidrocarburos de Chávez.
Pero otras estaban entusiasmadas, entre ellas Chevron, que ha seguido operando en Venezuela todos estos años esperando este momento y otras que siguen en el país con volúmenes de producción menores (como la española Repsol). Estas dijeron que se podría duplicar la producción en un par de años.
En el marco de la subasta – rueda de prensa le preguntaron a Trump si consideraba el gobierno de Delcy como aliado. La respuesta: “Ellos están actuando como aliados, y creo que lo van a seguir haciendo”.
Ninguna respuesta (hasta donde yo sé) del gobierno venezolano a esta escandalosa subasta por parte de Trump de algo que no le pertenece. Dos funcionarios venezolanos estuvieron en Washington el mismo día para discutir sobre petróleo.
No se vayan todavía. ¡Aún hay más!
El mismo día de la subasta pública del petróleo venezolano, la Marina de los EEUU ejecutó un nuevo acto de piratería tomando control del tanquero Olina (antes Minerva) que estaba saliendo de Venezuela cargado de petróleo venezolano destinado a “clientes en Asia”, y lo mandaron de vuelta a Venezuela.
Obviamente, escándalo en las redes. Medios de comunicación gubernamentales venezolanos (La Iguana) y cubanos (Cubadebate) lo calificaron, correctamente, como un robo y acto de piratería.
Pero había un detalle. Trump, al hacer el anuncio público, dijo que la operación se había llevado a cabo “en coordinación con las autoridades provisionales de Venezuela”.
Al rato, PDVSA emitió un comunicado vergonzoso en el que se afirmaba que todo había sido una “exitosa operación en conjunto” con las autoridades de EEUU, para lograr el “retorno” del barco, que había zarpado “sin autorización ni pago”.
Pero si leemos entre líneas, no hay más que una interpretación posible. El bloqueo petrolero es el “chantaje sin precedentes” del que hablaba Marco Rubio. Si EEUU controla la salida del petróleo, puede controlar su venta y el destino del dinero conseguido.
Pero ahora resulta que el gobierno de Delcy dice que es todo parte de un acuerdo conjunto…. O sea, están colaborando, pero no como socios paritarios, sino como sujetos coloniales. Es como si a uno le para en la calle un malandro que procede a robarle sus objetos de valor y luego usted emite una declaración de prensa diciendo que sus objetos de valor ¡han sido “llevados a la residencia del ladrón como parte de una exitosa operación conjunta”!
A todas estas arrogantes declaraciones y actos que colocan a Venezuela en una situación de sometimiento colonial, el gobierno de Delcy respondió afirmando que no querían “venganza” sino que responderían con “la diplomacia bolivariana de la paz” que según afirmó, la habían aprendido del Libertador.
Es para hecharse a llorar. Simón Bolivar tomó las armas contra el colonialismo español. No uso la “diplomacia de la paz” sino el decreto de guerra a muerte, avirtiendo a “españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América.”
En fin. ¿Cual es la explicación de todo esto?
Algunos afirman que en realidad se trata todo de una “lucha por el relato”. Según estas tesis, Trump afirma que “controla Venezuela”, pero eso no es cierto, porque en Caracas sigue la misma dirección política y militar. Que todo ha sido una “victoria pírrica”.
Otros van más allá y afirman que todo lo que está pasando era el plan de Maduro que dejó dispuesto en caso de que le pasara algo “y la prosperidad que alcanzará el país es gracias al plan que aprobó el Presidente.” Que lo que propone Trump en relación al petróleo “es el modelo de la licencia de Chevrón”. Que la apertura de la embajada de EEUU es en realidad necesaria para asistir al presidente y la primera combatiente en Nueva York.
Parecería que Venezuela se ha sumido profundamente en el mundo del realismo mágico, donde una cosa es ella misma y lo contrario al mismo tiempo.
Jorge Arreaza afirma que “las bases comprenden las circunstancias y acompañan los movimientos tácticos necesarios para garantizar que se cumplan los grandes objetivos nacionales”.
De hecho, no lo hacen, y ese es precisamente el problema. Nadie entiende nada porque no se ha explicado nada.
¿Cómo se explica el zarpazo del 3 de enero?
Estamos a una semana completa del ataque del 3 de enero y nadie en la dirección política ni militar venezolana ha salido a explicar qué pasó ese día. No solo no hay explicación, sino que ahora parece que incluso preguntar está prohibido. «Dudar es traicionar» es el nuevo lema de la dirigencia.
La falta de explicación es lo que alimenta el molino de los rumores, porque no parece haber una explicación lógica y razonable a la aparente falta de resistencia de Venezuela ante la agresión – más allá de la actuación heróica de la guardia presidencial. ¿Qué pasó con los 5000 manpads Igla que estaban distribuidos por todo el país? ¿Las defensas antiaéreas rusas? ¿Los radares chinos?
Yo no soy experto militar. He leído algunos análisis desde varios puntos de vista. Mi conclusión, telegráficamente, es esta:
- los EEUU usaron medios de guerra electromagnética para suprimir los radares y defensas antiaéreas, que habían localizado en un trabajo de semanas por parte de los Growler (aviones de guerra electromagnética que provocan a los radares a emitir su señal y así los localizan) que habían sobrevolado provocadoramente la costa de Venezuela
- las defensas anti aéreas venezolanas están parcialmente obsoletas (son una variante de S300, dirigido principalmente contra misiles balísticos)
- EEUU usó aeronaves a baja altitud e interferencia electromagnética, además de ataques localizados contra baterías antiaéreas (BUK) en puntos concretos para abrir un corredor seguro a los helicópteros de ataque.
- hay un elemento de ineficiencia en el ejército venezolano (baterías antiaéreas sin camuflaje ni protección, en posiciones estáticas) que además se combinó posiblemente con un cierto elemento de sobreconfianza fatal (“ya Trump está concentrado en el bloqueo petrolero, un ataque está descartado”)
- hubo por lo menos un lanzamiento (fallido) desde una batería BUK en Catia la Mar, y al parecer también un Igla fue disparado en Caracas. EEUU afirma que uno de los helicópteros fue tocado, pero no inutilizado. Estos helicópteros tienen sistemas electromagnéticos de desvío de proyectiles que les atacan.
- se especula que a las tropas se les concedieron sus permisos habituales para las vacaciones de Navidad y Año Nuevo, a pesar de la situación de amenaza inminente.
¿Estos factores tomados en su conjunto fueron decisivos y explican todo? Es difícil decirlo. Hay una serie de preguntas que son legítimas. ¿Por qué no respondió la fuerza aérea venezolana desde Maracay, por ejemplo – una base que no fue atacada? ¿Por qué no hubo más ataques a los helicópteros, que volaban bajo, lento y durante un tiempo largo?
Algunos argumentan que la fuerza aérea no podía responder porque se habían inutilizado los radares y centros de mando, que los venezolanos “estaban ciegos”.
Algunos expertos militares apuntan a un acuerdo tácito entre EEUU y las fuerzas armadas venezolanas, que de una manera u otra reflejaba la desproporción de fuerzas entre ambos: “nosotros no os atacamos de manera amplio, sino solamente localizada, vosotros no ofreceis resistencia amplia que solo terminaría en vuestra destrucción total”.
Una cosa por lo menos sí está clara: la CIA tenía información precisa a través de un informante de la localización de Maduro y los planos de la residencia donde se encontraba. Eso lo afirmó Trump y se corresponde con los hechos. El jefe de la guardia de honor y jefe de la inteligencia militar DGCIM, Mayor General Javier Marcano Tábata ha sido destituido (algunos dicen que arrestado también).
Pero mucho de esto son especulaciones, ya que no hay explicación oficial, y eso es justamente lo que alimenta los rumores: “Delcy entregó a Maduro”. “Maduro se entregó a sí mismo como parte de un plan”.
La manera más fácil en que la dirección venezolana podría terminar con esos rumores sería proporcionar una explicación clara de qué pasó. Algunos compañeros han argumentado que “no podemos revelar nuestras debilidades”. Chamo, ¡el enemigo conoce en detalle las vulnerabilidades! Los que no lo sabemos somos nosotros, la gente anti-imperialista de a pié.
Una estrategia de sumisión
Lo que sí sabemos es que previamente al 3 de enero de 2026 había contactos y canales diplomáticos entre Venezuela y EEUU, y particularmente con factores de la industria petrolera de EEUU. Sabemos que algunos de esos contactos se produjeron a través de Qatar. Sabemos que Delcy Rodríguez, como responsable del área petrolera, estaba en el centro de muchos de esos contactos.
Algunos todavía recordamos que en 2017, CITGO (la petrolera estadounidense subsidiaria de PDVSA entonces bajo control de Venezuela), entregó medio millón de dólares como contribución a la inauguración de Trump, siendo Delcy Rodríguez canciller.
El lenguaje y las acciones del gobierno venezolano de Delcy Rodríguez solamente se pueden interpretar de dos maneras:
- O bien se ven obligados a actuar así bajo coerción de Estados Unidos, pero en realidad intentan encontrar margen de maniobra (negociando con España, Colombia y Brasil);
- o bien están traicionando el petróleo y la soberanía nacional porque han decidido que es la opción menos mala desde el punto de vista de sus propios intereses personales (mantener el poder y los privilegios acumulados)..
Sea como sea, está claro que es una estrategia de sumisión, con un ligero barniz de resistencia para mantener las formas, dirigido principalmente a la base.
Esta “estrategia” en mi opinión es absolutamente desastrosa desde el punto de vista de la defensa de la soberanía nacional de Venezuela y de la lucha contra el imperialismo (algo que afecta no solo a Venezuela sino también a otros países de la región).
Es una estrategia que no ayuda a agrupar las masas para la resistencia, sino que las confunde. Las palabras no se corresponden con los hechos. Trump-Rubio se comportan de manera arrogante y asquerosa como los amos de la casa, dictan política, y Caracas responde con declaraciones de paz “bolivariana” y “acuerdos mutuamente beneficiosos”. Eso solo puede llevar al cinismo, la desmoralización y en el mejor de los casos a elementos de ruptura de las bases del madurismo con esta dirección política.
La pregunta es, ¿es posible otro curso de acción?
Yo digo que sí. Empezando por reconocer los hechos. Una dirección que dijera “hemos sido duramente golpeados (y explicara cómo), no se dan las condiciones para luchar ahora mismo, vamos a reagrupar fuerzas” y ofreciera una perspectiva clara de lucha, ganaría autoridad política y podría preparar la próxima fase.
La lucha contra el imperialismo es en primer lugar y ante todo, una cuestión política. Claro, tiene un aspecto muy importante que es técnico-militar, pero sino hay una claridad política el aspecto militar no sirve para mucho.
Fundamentalmente, Vietnam venció a EEUU y Argelia venció a Francia, no por la pericia militar de sus respectivos FLN (que la tenían), sino ante todo porque se trataba de dos pueblos luchando por su liberación contra el yugo del imperialismo.
En Venezuela el principal obstáculo para la resistencia no es militar, sino político. La dirección bolivariana, desde la muerte de Chavez siguió un rumbo claro de desmantelar políticamente la revolución bolivariana.
En lugar de escuchar la advertencia de Chavez en Golpe de Timón (hay que construir “una economía socialista” y “pulverizar el estado burgués”) – se hizo lo contrario. En lugar de una política revolucionaria internacionalista, se privilegió la geopolítica “multipolar”.
Se destruyó el control obrero, se privatizaron empresas, se quitó tierra a los campesinos, se burocratizaron todas las estructuras de participación, …
Ante el colapso económico, la caída de los precios del petróleo (2014) y las sanciones, la dirección decidió abandonar las políticas keynesianas de expansión monetaria y regulación del mercado, y aplicar un brutal paquete monetarista que hizo recaer el peso de la crisis en las espaldas de la clase obrera. Se destruyó la contratación colectiva, se encarceló a sindicalistas que luchaban por defender los derechos adquiridos. Millones se vieron obligados a emigrar.
Todo eso se hizo de manera cínica usando el nombre de Chavez, del bolivarianismo, la revolución y el socialismo, cuando en realidad se iba en dirección contraria.
Fue esta contra-revolución termidoriana, pilotada por Maduro, la que vació de contenido la revolución bolivariana y llevó al desastre de 2024. El que no haya entendido ese proceso se va a llevar muchas sorpresas ahora.
Y como guinda del pastel, después de prometer resistencia hasta la muerte al imperialismo, el 3 de enero, cuando vino el zarpazo, la dirigencia se quedó callada, los planes de contingencia no se activaron, y cuando finalmente se rompió el silencio … el llamado fue a la calma y a la paz.
La principal tarea de los comunistas, de los revolucionarios, hoy es movilizarnos con todas las fuerzas contra la agresión imperialista, en Venezuela, en toda América Latina y en todo el mundo. Hacer todo lo que esté de nuestra mano para aflojar la mano con la que Washington asfixia a Venezuela. Ese es nuestro deber elemental.
Pero no estaríamos cumpliendo con nuestra obligación sino abrimos también el debate político de cómo y porqué hemos llegado hasta aquí y cómo creemos que es posible combatir al imperialismo.
