Para toda crisis puede haber salidas revolucionarias o reaccionarias. La época medieval emerge ante la imposibilidad de superar al esclavismo por una vía revolucionaria. A ese periodo se le suele llamar oscurantismo, pues lo que dominó en el pensamiento fue el prejuicio religioso, dándose un freno en los avances de la ciencia, la técnica y el arte. Hubo avances sin duda, pero a paso de tortuga. La vieja sociedad se tornó incompatible con los acontecimientos que, uno tras otro, exigían un nuevo sistema y nuevas interpretaciones en todos los campos.
La caída de Constantinopla limitó a Europa de la influencia asiática y la luz que les iluminó fue el pasado antiguo de Grecia y Roma (con el ser humano en el centro); la reforma luterana abrió las compuertas pasando de un debate religioso a una guerra campesina revolucionaria y abriría el camino al mercantilismo. El “descubrimiento” de América y la circunnavegación de África fueron sentando las bases para un cambio revolucionario, no sólo en la economía, sino en el pensamiento humano. Engels señaló:
“La investigación moderna de la naturaleza data, como toda la historia moderna, de aquella formidable época a que los alemanes, por la desgracia nacional que en aquel tiempo experimentamos, damos el nombre de la Reforma y que los franceses llaman el Renacimiento y los italianos el Cinquecento, sin que ninguno de estos nombres la exprese en su totalidad. Es la época que arranca de la segunda mitad del siglo XV”. (Engels, 1925)
Nicolás Copérnico (1473-1543)
La teoría de Aristóteles (retomada de las ideas del egipcio Claudio Ptolomeo) fueron la explicación oficial del universo, en el que el centro era una tierra estática, en torno a la cual, giraban el sol, los planetas y las estrellas (teoría geocéntrica). Un observador situado en la tierra puede tener la ilusión de que los cuerpos celestes son los que giran a nuestro alrededor. El fondo de estas ideas es que mantenían un fuerte cariz religioso poniendo a la creación de Dios en el centro, en torno al cual giraba el universo. Al ser una visión limitada (ya sin mencionar lo errónea) del universo, daba espacio para que en algún punto desconocido se situara el cielo, el purgatorio y el infierno. Es por ello que las Iglesias cristianas defendían esta teoría y su oscurantista visión negaba los progresos de la naciente ciencia moderna.
Apoyado por un pudiente tío, el polaco Nicolás Copérnico estudió derecho y medicina, lo que le permitió viajar a Italia, el centro donde nacían las nuevas ideas renacentistas. Ahí contempló un eclipse que le causó un profundo impacto. Finalmente, Copérnico terminaría siendo un sacerdote que tuvo el tiempo suficiente para hacer observaciones estelares. Concluyó que la tierra es esférica. La forma curva se demuestra cuando en un barco el observador que está en la proa ve primeramente la tierra que la tripulación que está en cubierta.
Copérnico sugirió que la Tierra y los demás planetas conocidos giraban alrededor del sol (teoría heliocéntrica), que la Tierra giraba sobre su propio eje de la que se deriva el día y la noche. ¿Si los cuerpos celestes que observamos son esféricos, por qué la tierra no lo sería también? Una demostración de ello es la sombra proyectada de la tierra sobre la luna en un eclipse. Comenzó también a estudiar el fenómeno de la gravedad.
Copérnico fue un sacerdote, sus ideas no buscaban negar la existencia de Dios. El sol lo situaba no en el centro del universo sino cerca de él. Los planetas eran esferas perfectas que giraban en círculos perfectos, visión que se negaría con la aparición del telescopio. Pese a que sus descubrimientos sólo fueron circulados por un reducido número de amigos durante su vida, y su obra fue publicada cuando él estaba en el lecho de muerte, sus ideas fueron revolucionarias y representó una de las grandes rupturas del pensamiento humano. Goethe, el poeta y literato alemán, dijo:
“De todas las opiniones y descubrimientos, ninguno debe haber ejercido mayor efecto sobre el espíritu humano que la doctrina copernicana. Apenas el mundo había sido considerado como redondo y completo en sí mismo, cuando se le pidió que renunciara al tremendo privilegio de ser el centro del universo. Quizá nunca se haya hecho una petición tan exigente a la humanidad, ya que, al admitirla, tantas cosas se desvanecían en humo y niebla”. (Hawking, 2004)
Johannes Kepler (1571-1630)
Kepler nació en lo que hoy es Alemania, su padre fue un militar mercenario, su madre practicaba brujería (ya de adulto le tuvo que salvar de ser quemada en la hoguera). Vivió una época turbulenta, teniendo que viajar de un país a otro derivado de las guerras civiles, revoluciones y exclusión de los reformadores. Kepler tenía un pensamiento religioso y su búsqueda fue por encontrar la perfección de la obra de Dios, pero al investigar la naturaleza contribuyó al desarrollo de la ciencia y el pensamiento racional.
Siguió las ideas de Copérnico, fue contratado por Tycho Brahe quien dedicó grandes años de su vida a hacer observaciones estelares, pero que irritaba a Kepler pues defendía la teoría geocéntrica, además, le trataba como un subordinado. Kepler se refirió a él de esta forma:
“Mi opinión de Tycho es que es superlativamente rico, pero que no sabe cómo utilizar adecuadamente sus riquezas, tal como ocurre con la mayoría de la gente rica. Por lo tanto, debemos tratar de arrancarle sus riquezas”. (Hawking, 2004)
Kepler comprendió que los planetas giraban alrededor del sol no en círculos perfectos (que era una forma de mantener la divinidad del cosmos con figuras perfectas) sino en elipses (primera ley de Kepler); concluyó que los planetas giraban de una forma más rápida cuando estaban más cerca del sol y más lenta cuando estaban más retirados (segunda ley) y que los planetas más alejados tardaban más tiempo en darle la vuelta (tercera ley). Sin embargo, dijo el qué, pero no respondió el por qué ocurría esto, tarea que le tocaría descifrar en el futuro a Newton.
Galileo Galilei (1564-1642)
La ciencia moderna se enfrentó no solo a los prejuicios sino a la abierta represión eclesiástica. La iglesia rechazó y prohibió las ideas de Copérnico arguyendo que la gente podría pensar que el ser humano era una simple pieza más del orden natural. Uno de sus seguidores, el italiano Giordano Bruno, fue más lejos en las posibilidades que se abrían con los nuevos descubrimientos. Dijo que el universo podría no tener límites y que nuestro sistema solar podría ser uno entre muchos otros. Especuló sobre que nuestro planeta fuera uno entre muchos habitados con vida inteligente en el universo. La inquisición juzgó y quemó en la hoguera a Bruno.
Otro italiano, Galileo Galilei, se vería enfrentado a los poderes reaccionarios del medievo y la sinrazón de la iglesia. Él mejoró un invento del holandés Hans Lipperhey y desarrolló el telescopio. Con eso se desvaneció la idea de los cuerpos exactos copernicanos, se descubrió que la Luna estaba llena de cráteres y el sol contenía manchas; también que Júpiter tenía cuatro lunas girando en su órbita, refutando la idea de que todo giraba alrededor del sol o la tierra. Galileo también descubrió que la vía láctea estaba hecha de estrellas.
Galileo fue firme pero cauteloso, publicó su libro Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, como un debate entre las ideas geocéntricas-ptolomeicas y heliocéntricas-copernicanas. Fue imposible ocultar su verdadera posición y eso fue lo que detonó su juicio con la Santa Inquisición. Galileo fue obligado a decir que el Sol no era el centro del universo y la Tierra era estática. La leyenda dice que al finalizar dijo la frase: “Eppur si mouve” (“Y sin embargo se mueve”). No está claro que esta frase se haya dicho, pero representa claramente el carácter de Galileo.
Salvó de morir en la hoguera pero fue condenado a prisión perpetua, aunque después consiguió que se cambiara por un arresto domiciliario, al que fue condenado el resto de su vida. Galileo mantuvo sus investigaciones científicas, creó el concepto de inercia, también hizo investigaciones físicas como en el caso del proyectil parabólico que dejaba caer un objeto desde una mesa por una especie de resbaladilla para luego caer desde cierta altura al piso. Observó que además de la fuerza horizontal que llevaba una pelota en movimiento había fuerzas verticales derivadas de la gravedad. Esto es el inicio de la mecánica, que desarrolló Newton.
Einstein dijo:
“Las proposiciones obtenidas por métodos puramente lógicos son completamente vacías en lo que respecta a su relación con la realidad. Que Galileo lo advirtiera, y particularmente que lo anunciara al mundo científico, lo convierte en el padre de la física moderna, es decir, de la ciencia moderna”. (Hawking, 2004)
La ciencia moderna nació acabando con los prejuicios idealistas y religiosos, combatiendo al status quo. Como Engels dijo:
“La investigación de la naturaleza se movía también, por aquellos días, en medio de la revolución general y ella misma era en todo y por todo revolucionaria; no en vano tenía que empezar por conquistarse, luchando, el derecho a la vida”. (Engels, 1925)
Cuando Galileo Galilei moría, en Alemania nacía Issac Newton, que dio consistencia a estas ideas y las desarrolló descifrando el movimiento planetario, las leyes de la gravedad, la mecánica, el cálculo, la óptica, etc. Él dijo: “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes”. (Hawking, 2004)
Las proezas de Isaac Newton corresponden a un nuevo mundo, donde la economía política emerge como explicación a un naciente mercado mundial capitalista, cuya revolución en el pensamiento científico no es explicable sin la ruptura que emprendieron Copérnico, Kepler y Galileo, entre otros.
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Fuentes
Engels, Fridrich, Dialéctica de la naturaleza, 1925.
Hawking, Stephen, A hombros de gigantes, 2004.