UNAM: ¡No regresar hasta que sea seguro, regresar a revivir la combatividad en Preparatoria 4!

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El día 28 de abril, se dieron a conocer los resultados de una encuesta llevada a cabo en Facebook, en la cual participaron los estudiantes del Plantel 4 de la Escuela Nacional Preparatoria. La encuesta era sobre cuestiones como las condiciones de estudio de la comunidad estudiantil de la Preparatoria durante la crisis sanitaria y su posibilidad de acceder a los medios necesarios para la «educación» a distancia que las autoridades del plantel, de la DGENP y de la UNAM planearon de manera apresurada e improvisada para terminar el curso a tiempo. Con respecto a esa decisión de las autoridades, hay que decir que no parece que haya habido segundas opciones, como recalendarizar lo que quedaba del ciclo escolar. No estoy diciendo que eso es lo que debió haber sucedido, lo que sí es seguro -sin embargo- es que desde arriba no hubo una gran consulta sobre lo que a la comunidad estudiantil le convenía, es decir, todas las medidas fueron decididas e impuestas de manera antidemocrática.

Los resultados de la encuesta anteriormente mencionada (que se realizó también en la Facultad de Derecho y en FES Cuautitlán) arrojaron que en la prepa 4, el 40% de los estudiantes entrevistados, encontraba, en mayor o menor medida, difícil conseguir los insumos necesarios para enfrentar la crisis sanitaria, el 38% cuenta con internet deficiente y el 2% no cuenta con acceso a internet en su casa, el 69% no se había podido comunicar con algunos o con la totalidad de sus maestros (¡a pesar de estar en plena época de evaluaciones!), el 49% no se había podido adaptar a las clases en línea y el 46% afirmaba que ninguno de sus profesores habían dado clases en línea, siendo solamente 3% el porcentaje de entrevistados que decían que fueron todos sus profesores los que dieron clases a distancia (revelando la nula efectividad de dicho modelo de educación). Datos más sombríos dejaron ver que en ese primer mes de confinamiento (ya están por ser casi 3), el 11% de los entrevistados dijeron haber sufrido en casa algún tipo de violencia, ya fuese intrafamiliar, de género o por homofobia.

A partir de los resultados de la encuesta realizada, el Comité de Lucha realizó un pliego petitorio particular que le fue entregado al director del plantel, Eduardo Delgadillo Cárdenas. Dicho pliego petitorio incluía peticiones como que el director supervise la evaluación de los profesores, poder hacer exámenes extraordinarios vía internet, materiales de apoyo en línea, facilitar los procesos por violencia de género a distancia y dar mayor difusión a la ayuda psicológica de la universidad. La reacción del director fue, en resumidas cuentas, lavarse las manos. ¿Habrá pensado de verdad el director en la encuesta? ¿En los resultados? ¿En las peticiones? ¿En la comunidad estudiantil?

La burocracia de la UNAM ha dicho para cuándo quiere que la situación se resuelva, los exámenes extraordinarios han sido colocados en julio, y el inicio del nuevo ciclo escolar está contemplado para septiembre, a pesar de que el subsecretario López-Gatell declaró en repetidas ocasiones que la epidemia podría durar hasta octubre, mientras que el gradual reinicio de actividades podría significar un repunte en la tasa de contagios. Es otro modo de decir que no estaremos realmente a salvo. Al igual que la decisión de terminar con el curso sin contar con un plan realizado adecuadamente, no ha habido intento alguno por parte de las autoridades por saber si tenemos algo que decir al respecto.

Esa conducta es, al fin y al cabo, lo que cabe esperar; es la reproducción de la conducta de las jerarquías más altas de la burocracia universitaria, la misma conducta contra la que no hace mucho tiempo luchamos.

La necesidad de reorganizar la movilización estudiantil

Recapitulando, tenemos un orden donde las autoridades escolares se reúnen a tomar todas las decisiones importantes teniendo como objetivo el cumplimiento de metas establecidas desde arriba, y en el proceso no se toma en cuenta ni a estudiantes, trabajadores o profesores. El mismo orden antidemocrático que hemos venido conociendo desde siempre. Es evidente que eso debe de cambiar, la pregunta es ¿cómo exactamente?

Para responder a esa pregunta, voy a rememorar algunas experiencias históricas recientes de la comunidad de la prepa que ejemplifican el poder de acción y el potencial de resultados que tiene la democracia estudiantil bien realizada.

El primer ejemplo que citaré sucedió el 4 de septiembre de 2018. Pocos días antes una manifestación pacífica en Ciudad Universitaria fue atacada por porros, los cuales dejaron múltiples heridos en estado grave en el hospital. La indignación estudiantil no se hizo esperar. En casi todos los planteles de la Universidad hubo asambleas de estudiantes en las que discutimos, entre todos, sobre qué debíamos hacer y, a pesar de la existencia de elementos en el plantel que no identificaban como suya la causa de expulsar a los porros de la UNAM, al final prevaleció la conciencia colectiva. Por cierto, recuerdo bien que nosotros fuimos el último plantel que se unió a esa lucha. El resultado fue una de las movilizaciones más grandes que he visto en mi vida. Había miles, no solo de cuatreros, sino de universitarios de todas partes exigiéndole a Graue Wiechers la expulsión de los grupos porriles de la UNAM. El problema que hubo, en aquella ocasión, fue que las autoridades universitarias dejaron extender el movimiento sin hacer nada hasta que los estudiantes se agotaron, conformándose con la expulsión de algunos individuos involucrados, pero sin investigaciones exhaustivas, ninguna remoción de cargos de algún responsable, nada. De igual manera, ese estallido no contó con una dirección unificada y fuerte. Pero aun así la comunidad estudiantil se unió por una universidad segura.

El segundo ejemplo que por experiencia puedo rememorar aconteció entre finales de 2019 y principios del año en curso. Coincidiendo con una nueva ola de alzamientos, esta vez a raíz de la antidemocrática y sumamente impopular reelección de Enrique Graue como Rector y teniendo como consigna la democratización de la UNAM, en la prepa decidimos volver a organizarnos en asambleas, llamar a paros y convocar al apoyo de toda la comunidad de la prepa para apoyar a los demás movimientos de la Universidad, y a lo interno para deshacernos de cierta funcionaria innombrable que gustaba de utilizar métodos un tanto cuanto despóticos para mantener el orden. De nuevo, fue toda la comunidad la que participó en el proceso de asamblea, debate y paro.

Finalmente, entre enero y marzo de este año fuimos testigos del movimiento más extendido y con las reivindicaciones más actuales, no solo para el estudiantado sino para toda la sociedad: el movimiento de mujeres. Este era uno de los movimientos con mayor potencial de crecimiento; de haberse llevado a cabo un buen manejo práctico, las demandas de acabar con la violencia machista se hubiesen podido combinar con las demandas de democratización universitaria, y posteriormente, el movimiento pudo haber salido de la mera esfera estudiantil. Sin embargo, en el movimiento se observaron características separatistas, algunas otras características sectarias y otras anarquistas. El problema principal fue que al no haber sido convocada toda la comunidad universitaria sino solamente un sector de esta, para este movimiento fue más difícil obtener una base amplia de apoyo y aún más difícil conseguir que hubiese una amplia participación de la comunidad estudiantil. De este, vino otro problema: al hacer más pequeña su base de apoyo, este nuevo movimiento recurrió a métodos anarquistas de acción directa. Las autoridades universitarias, los medios de comunicación y los grupos políticos interesados en ponerle fin al movimiento supieron de inmediato que esa era su oportunidad de acabar con él, por medio de provocar miedo. Y tristemente, hay que decir que funcionó. Las imágenes de la destrucción de Prepa 9 y CU tuvieron su efecto en la comunidad cuatrera, lo más a lo que nos atrevimos, fue a un breve e insignificante paro de 48 hrs. Por primera vez en mis tres años ahí, vi en las votaciones que la opción «contra el paro» superó los 1,000 votos.

Lastimosamente, fue más fácil y más rápido encontrar entre los estudiantes reacciones de repudio a la destrucción de instalaciones que de repudio al acoso sexual. Finalmente, si el movimiento quería continuar en este mismo ciclo, se le acabó el tiempo.

Al final, todo sigue igual; en el sistema universitario todavía prevalece la antidemocracia, los funcionarios aún se pueden comportar con prepotencia y aún no hay soluciones claras para los múltiples casos habidos y por haber de violencia de género. Lo acabamos de ver, como dije al principio. Es por eso que ahora más que nunca debemos reorganizar el movimiento estudiantil. Tenemos las condiciones subjetivas, todos los alzamientos no habrían sido posibles sin un estudiantado consciente; también tenemos las condiciones objetivas, se nos ha querido imponer desde arriba un plan improvisado y que significa un posible riesgo a nuestra salud, una imposición a la cual debemos responder. Al movimiento estudiantil debemos construirlo democráticamente, entre TODA la comunidad, sin sectarismos, sabiendo muy bien que queremos una universidad segura y democrática.

Finalmente quiero rescatar una lección histórica muy importante de hace más tiempo, específicamente del movimiento del 68. Su éxito en cuanto a alcance social, es decir, el carácter verdaderamente masivo que llegó a tener ese movimiento se debió a que, a través del contacto directo con las masas por medio de métodos de vinculación como la distribución de volantes, la convocatoria a mítines y formación de brigadas populares en los barrios; los estudiantes se ganaron el apoyo de trabajadores, oficinistas, amas de casa, entre otros sectores de la sociedad. El punto al que quiero llegar es que, independientemente si logramos transformar la universidad o no, saliendo de la escuela entraremos al mundo de un capitalismo que se tambalea. Fuera de la escuela, hay electricistas, maestros, obreros que luchan en sus propios movimientos. El movimiento que nosotros hagamos, para ser exitoso, debe unirse a esos movimientos, ya que, si vemos con atención, los problemas de la prepa y de la universidad son en esencia los problemas de la sociedad; y solamente podrán ser resueltos transformando a la sociedad.

En otras palabras, ahora más que nunca es necesaria la revolución que cree una sociedad nueva.

Juventudes Marxistas Preparatoria 4

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