La Universidad Veracruzana y las “cuotas voluntarias”. La falsa educación pública

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La crisis que se vive, debido al confinamiento por la pandemia del COVID-19, ha afectado en mayor media a los sectores vulnerables de la población veracruzana. Los estudiantes universitarios no quedan exentos.

La educación es un derecho humano y constitucional, producto de la lucha del pueblo, que debe ser brindado a toda la población. La existencia de una educación superior garantizada por el Estado y libre de cualquier costo es esencial para el progreso de un país. Desgraciadamente, los principios de “una educación laica y gratuita” dentro de la Universidad Veracruzana (UV) sólo son cuentos simbólicos. Hoy se viven tiempos difíciles, la pandemia del COVID-19 ha causado estragos en la economía local, ocasionando el cierre de múltiples negocios, dejando desempleados a miles de trabajadores. Entre este porcentaje se encuentra el sector universitario, muchos de los cuales realizaban trabajos de medio tiempo o los fines de semana para poder pagar sus estudios o dependían del sueldo de sus padres o tutores para poder pagar sus estudios, los cuales tendrán que suspender debido a la falta de empleo.

Las cuotas del Comité Pro-mejoras

El comité pro-mejoras es una cuota “voluntaria” para los alumnos, que sirve para el mantenimiento de las facultades y del material académico, varia muchas veces dependiendo de la facultad y las exigencias de la carrera, pero por lo general ronda entre los mil a cinco mil pesos, eso sin contar los pagos fijos de inscripción de los cuales hablaremos más adelante.

La primera discrepancia que notamos aquí es el falso concepto que se tiene sobre la UV. A todos nos venden la idea de que es una universidad pública, garantizada para todos los sectores de la población que, pese a ser una universidad autónoma, tiene por derecho el acceso a un presupuesto por parte del Estado el cual, según nuestra constitución, debe procurar el desarrollo educativo, en tecnología, arte y ciencia dentro de ella. Pero todas estas consignas y derechos sólo tienen sentido en el papel, ya que en la práctica se desmoronan por completo. A los estudiantes se les obliga a pagar las cuotas voluntarias, que de “voluntaria” solo conserva el nombre, ya que aunque no puedas o no quieras pagarlo al momento, al final se terminará cobrando como requisito para la titulación.

Tu futuro académico depende de los recursos económicos que tengas
a lo largo de los últimos tres años, diversas noticias sobre el descontento de la comunidad estudiantil han surgido. Tenemos el caso de los estudiantes de la carrera de derecho, los cuales denunciaron que los alumnos que no pagaban la cuota pro-mejoras se les detenía el proceso de inscripción por órdenes directas de su Secretaria Académica. Otro caso similar en el cual la administración universitaria realizó atropellos a los derechos del estudiante ocurrió el año pasado en la ciudad de Xalapa, dentro de la facultad de medicina, que exigía el pago de más de mil seiscientos pesos que, pese a estar reglamentado el concepto de cuota voluntaria, si no la pagaban esto generaba problemas a futuro a la hora de elegir materias para próximos semestres.

Algo indignante también es el pago fijo de la cuota de inscripción, el cual ronda cerca de los quinientos pesos y se tiene que cubrir al momento de inscribirse para que las materias elegidas puedan verse reflejadas en tu horario oficial. Recordemos que por increíble que parezca seguimos hablando de una “universidad pública”, la cual cada año recibe a estudiantes de todas partes del Estado y de otras zonas del país, muchos de los cuales, no solo tienen que preocuparse de pagar la inscripción y las pro-mejoras, sino también pagar su estancia en pensiones o residencias universitarias las cuales no son nada baratas así como el alimento, transporte y otros gastos que exija su carrera (vestimenta especial, instrumentos o proyectos , viéndose en la necesidad de buscarse un empleo muchas veces mal pagado y siendo víctimas de la explotación laboral.

La crisis capitalista catalizada por el COVID-19 y el confinamiento han ocasionado el despido de cientos de estudiantes que trabajaban y de padres de familia o tutores que mantenían económicamente a sus hijos estudiantes, los cuales tendrán que suspender sus estudios debido no solo a la incapacidad de poder pagar su inscripción ni las pro-mejoras, sino también por no poder pagar las necesidades más básicas de vivienda y alimentación o por otro lado, verse en la obligación de trabajar de tiempo completo para pagar sus deudas.

La rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, hace pocos meses anunció de primera vez que el pago de las cuotas voluntarias se suspendería en apoyo a la situación de los estudiantes, pero mas temprano que tarde nos dimos cuenta que el cuento era el mismo, no eran obligatorias al momento, pero al iniciar el semestre se tendría que pagar a plazos o la clásica opción de cobrártelo al final de tu carrera.

Es inaceptable pensar que pese a estar en proceso de la 4T, la cual impulsa el desarrollo educacional y presume el ayudar a la población estudiantil y teniendo a un gobernador de Morena sigan existiendo estas violaciones a los derechos. El Estado de Veracruz debe tomar la iniciativa de incrementar el presupuesto a la educación superior, con el fin de que estas horribles y excesivas cuotas desaparezcan de una vez por todas, garantizando una educación completamente gratuita para la clase trabajadora veracruzana.

Por nuestra parte, proponemos a la comunidad estudiantil de la UV que se abstenga de pagar la cuota del comité pro- mejoras, con el fin de dar inicio a una campaña en la cual se defiendan los derechos estudiantiles aun cuando no se paguen, y a su vez luchar por la exigencia de un mayor presupuesto por parte del Estado.

 

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