El antidemocrático cambio de dirección de Morena y las tareas de la base

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Morena renovará a su presidente y secretario general, éste será un cambio decisivo pues quien quede al frente marcará en gran medida el rumbo y futuro del partido, que bien podría reactivarse como herramienta de lucha del pueblo trabajador o continuar su camino de descomposición, fortaleciendo su línea burocrática, haciéndolo una agencia de colocación de puestos. En este importante proceso, a la militancia se le excluyó de la posibilidad de decidir. Las batallas entre la cúpula dirigente llevaron a denuncias legales que abrieron la puerta a la injerencia del tribunal electoral. Éste dijo que Morena debería elegir a sus dirigentes bajo la modalidad de una consulta abierta. La actual dirección, en vez de rechazar esa injerencia estatal que viola la autonomía del partido y dar la lucha, aceptó este método a todas luces antidemocrático. La actual elección estará marcado por la antidemocracia.

De cara a no perder la elección, Morena y AMLO hicieron concesiones muy serias al aceptar a viejas estructuras partidistas burocráticas, políticos burgueses y empresarios mismos, para hacer un amplio frente interclasista.

Hoy vemos expresarse contradicciones muy agudas en su interior. Vemos como resultado que dentro de propios militantes históricos de Morena (no solamente de los arribistas externos) se va construyendo una burocracia que se liga más al estado y a los empresarios que al pueblo trabajador. El resultado es que la dirección se funde con el aparato estatal, creado por la clase capitalista para defender sus intereses y que se mantiene prácticamente intacto, y se da un alejamiento abismal de ésta con la base del partido y el pueblo trabajador en general.

En esta nueva elección, donde los dirigentes necesitan que la encuesta les favorezca, todos lloran lágrimas de cocodrilo lamentándose por haberse alejado de la base y se pronuncian por la necesidad de restructurar a Morena.

El método de elección por vía de encuesta abierta a la población es completamente reprobable. Primeramente porque fue impuesto por el tribunal electoral, violando la autonomía y los estatutos del partido. En segundo lugar, porque se pusieron filtros poco transparentes, dirigido por estructuras ajenas al partido, que pueden eliminar a compañeros inscrito o permitir la participación de gente ajena a Morena. Tercero, porque quita el derecho a los militantes, a la base, a decidir sobre la dirección. Cuarto, porque el método de consulta es poco transparente, abre la posibilidad a que enemigos del partido (priistas, panistas, perredistas y demás) puedan decidir la dirección de Morena. Con éste método, la elección se convierte en una encuesta de popularidad más que un debate de la trayectoria, el trabajo y el programa de los candidatos. Por último, porque éste método es poco transparente y generan sospecha de que la decisión ya está tomada de antemano en las cúpulas y sólo es un medio para avalar una decisión ya tomada a espaldas del pueblo y la militancia.

Como militantes debemos luchar porque ninguna dirección debe ser electa antidemocráticamente, todo encargo y candidatura debe ser decidido por la militancia a través de métodos democráticos como elecciones o asambleas, rechazando cualquier maniobra burocrática y corporativa. Debe haber espacios de expresión para que la base pueda opinar y decidir sobre el rumbo del partido y no sea simplemente usada para hacer campaña electoral.

Debemos recordar que el PRD fue originado por un movimiento del pueblo en 1988-89 y fue capitulando oportunistamente hasta que permitió la injerencia del estado en su vida interna y eso llevó a que los Chuchos se consolidaran en la dirección y el partido recibiera con esto su golpe final como organización de lucha del pueblo de México. También debemos recordar que fue este mismo método de consulta el que se usó para elegir a Miguel Ángel Mancera como candidato a la elección de la jefatura de gobierno, quien ganó por el voto de la izquierda para actuar como gobierno de derecha, reprimiendo las luchas por la aparición de los normalistas de Ayotzinapa y otras tantas más.

Jonh Akermán llamó, como medida de protesta ante el INE, inundar con solicitudes de candidatos, aunque eso en realidad no impedirá la realización de la elección por el antidemocrático método de consulta. Después de un proceso de depuración, la comisión de prerrogativas aprobó 71 candidaturas de las 105 inscritas, 35 para la presidencia y 36 que quieren la secretaría general. Antonio Attolini se quejó porque eran demasiados candidatos y no había paridad de género abriendo nuevamente la puerta para que el tribunal electoral interfiera en el proceso interno quien ha sacado una nueva resolución donde frena el proceso de la elección señalando que no se cumplió en la convocatoria con la paridad de género y debe hacer un proceso de depuración para que queden solamente 6 candidatos antes de ir a la consulta.

Dentro de los compañeros inscritos hay candidatos de todo tipo, elementos de la base que usan este medio como una forma de tratar de dar voz a la militancia y levantar banderas de lucha y programas a favor de los trabajadores, incluso quien se dice socialista. Estos son métodos legítimos que deben ayudar a fortalecer la cohesión y la lucha de la base trabajadora de Morena, pero con esta nueva injerencia del INE se les puede quitar su derecho a participar en una contienda ya desfavorable que de cualquier forma favorecería a las figuras visibles del partido dentro de la cual la militancia honesta buscará algún candidato para enfrentarse a los elementos más a la derecha del partido.

Contra la derecha del partido

Lo que pasa en Morena es una expresión de una pugna de distintas fuerzas de clase contrarias entre sí, pero a las cuales desde arriba se quiere reconciliar. Si lo que viviéramos fuera un periodo de auge capitalista quizás sería posible que los grandes empresarios hicieran jugosos negocios mientras sedan algunas migajas más a los trabajadores y estos ven mejoras en sus condiciones de vida, pero eso no es lo que vivimos. Estamos en una recesión económica profunda tanto en México como a nivel mundial, dentro de una tendencia de declive general del sistema capitalista. Los capitalistas exigen que la crisis la paguemos nosotros y dar algunos planes sociales es completamente insuficiente para afrontar los estragos de la crisis. Mientras que los trabajadores tenemos que luchar para sobrevivir la derecha burguesa se prepara para atacar nuestros niveles de vida, por eso boicotea a AMLO, no porque él este contra los empresarios, sino porque no aplica el programa de ataques que ellos quieren.

Los capitalistas no están conformes con este gobierno y buscan las condiciones para derrumbarlo, mientras por otro lado le presionan para moderarlo. Estas presiones llegan de forma directa a la dirección del partido, a sus distintos gobiernos y a las cámaras. Esto se ha expresado de forma más descarada en un grupo de la dirección del partido como Monreal, Delgado, Yeidkcol y demás, quienes abiertamente buscan hacer concesiones al gran capital, esa mafia del poder que llevó a la ruina al país.

No podemos ser imparciales en un proceso como el que vive Morena, debemos primeramente rechazar a la clara derecha del partido. Yeidckol Polevnsky ha actuado de forma más que burocrática. Boicoteó decisiones congresuales como el impulsar prioritariamente el Instituto de Formación Política, por el contrario su actuar le paralizó. Yeidckol se perpetuó impositivamente en la dirección del partido, pese al rechazo de la mayoría de la militancia. Con ese mismo método burocrático colocó a candidatos externos en distintos estados provenientes de los partidos de derecha y de la propia clase capitalista, contraviniendo los intereses del pueblo trabajador. Es muy representativa la frase de Yeidckol diciendo que se oía mejor PRImor que PRIAN, al justificar la alianza de Morena con el partido que llevó a la presidencia a Peña Nieto y saqueó al país por 70 años. La militancia dio una dura batalla contra esta burócrata para quitarle una dirección que no le pertenecía y no debemos permitir su regreso.

El actuar de Mario Delgado ha sido el de hacer concesiones a la clase empresarial, incluso intentó imponer nuevamente los cambios de la reforma educativa a los maestros, con métodos similares a los de Peña Nieto queriendo aprobarlo a espalda del magisterio; impulsó el apoyo al PRI para que asumiera la coordinación de la cámara de diputados (en un proceso que puede ser legal pero completamente ilegitimo) y en su pasado vemos el apoyo a medidas del pacto por (contra) México, como el abalar la reforma educativa. Mario Delgado es un representante del empresariado y del alto aparato burocrático, ligado al Estado. Si consigue la dirección en el partido buscaría que éste deje de convertirse en una herramienta de lucha del pueblo de México para hacerse en una agencia de colocación de puestos burocráticos para los sectores más oportunistas, por eso tiene un séquito de seguidores fieles. Delgado pugna por un Morena plural y abierto, que dada la experiencia histórica significa seguir permitiendo la entrada y permanencia de los oportunistas, también pugna por un cambio a los estatutos (con el argumento que antes éramos oposición y hoy gobierno), que debemos entender como adecuarlo para quitar su carácter de movimiento y convertirlo en un partido de Estado.

Gibrán Ramírez

La candidatura de Gibrán Ramírez ha sido bien vista por una buena cantidad de simpatizantes de la 4T. La juventud de un personaje que ha defendido mediáticamente al gobierno de AMLO tiene simpatías. Respetamos a la militancia honesta que apoya a Gibrán y pugnamos porque esta disputa no divida sino que unifique a quienes aspiramos a un cambio profundo en la sociedad y un Morena democrático, antiburocrático y en defensa de los intereses del pueblo trabajador. Sin una batalla de ideas, donde se expresen las diferencias claramente, será imposible avanzar en nuestros objetivos de hacer una transformación tan profunda como nuestras pasadas tres revoluciones.

Gibrán ha defendido un pacto por abajo, pero la realidad es que en su gira, al no tener realmente un trabajo en el partido ni conocerlo desde abajo, lo ha llevado a alianzas con sectores honestos pero también con toda una serie de grupos oportunistas y burocráticos a nivel local.

Ha salido a relucir que su historia familiar no es como la quiere pintar pues su papá fue uno de los principales asesores del Secretario de Educación Pública de Salinas de Gortari. Por Supuesto que no se puede juzgar al hijo de la conducta de su padre pero el tratar de mentir sobre su historia y origen genera una enorme duda, como lo ha generado el que se le haya dado tanta proyección en los medios de comunicación del viejo régimen, empezando con Foro TV en sus debates con Denise Dresser.

En cuanto a la democracia interna, incluso las propuestas de Mario Delgado son más avanzadas que las de Gibrán, pues él pugna por reactivar los comités de base mientras el joven analista defiende el institucionalizar como método de elección la encuesta abierta formando un organismo para que se haga transparentemente. En medio de los tiburones que asechan dentro de Morena, cualquier organismo que no se base en el control democrático de la base consecuente del partido tiende a su burocratización.
Gibrán se ha vanagloriado de ser el único candidato en tener un programa claro. Su confuso programa sí que deja en claro que para él los problemas del pueblo de México no son la prioridad pues nada dice de qué hacer frente a los ataques laborales, cuál es su propuesta para combatir el feminicidio y la violencia a la mujer, como combatir las desapariciones forzadas y la violencia a la juventud y al pueblo, tampoco plantea como defender la educación pública y hacerla llevar al conjunto de la población.
Gibrán dice que no hay que dejar sólo al presidente y se pregunta qué hacer cuando él ya no esté y si estaremos preparados. Solucionar esto sin peligrosos caudillismos significa regresar a Morena su carácter de partido de lucha, de herramienta de combate del pueblo de México, dotándole de democracia interna y generando cuadros sociales y políticos (no solo cuadros que se preparen para asumir puestos estatales). Sólo una organización colectiva del pueblo trabajador, democrática y con un programa de clase, socialista, puede asumir el papel de herramienta de transformación social más allá de un dirigente tan popular como AMLO. La respuesta está en la organización y lucha del pueblo trabajador y el programa de Gibrán, más allá de la retórica, no actúa en fortalecerla.

¿Con Porfirio Muñoz Ledo?

Porfirio Muñoz Ledo se ha vuelto un crítico que ha generado un contrapeso a Mario Delgado en la cámara. En esta batalla entre figuras, un amplio sector de militantes y compañeros que participan en las estructuras de Morena, ven en Porfirio al dirigente que se debe apoyar para evitar que los elementos más de derecha asuman el control de Morena. Porfirio se lanzó a la contienda diciendo que apoyaba a Citlalli Hernández para ir en fórmula por la dirección del partido, con esto el veterano y viejo lobo de mar de 87 años, se cubre con una figura que goza de un fuerte apoyo de la militancia.
Nadie duda que Porfirio es un político con experiencia, ha transitado por el PRI, el PRD, el PAN y Morena. Fue fundado de la Corriente Democrática del PRI con Cárdenas pero en el 2000 apoyó al PAN y levantó la mano de Fox, en vez de cerrar filas contra la derecha. Este no es un pequeño error que se le pueda equiparar a un ciudadano común que votó por Fox pensando que el problema era sacar el PRI del gobierno. El PAN es el más puro partido burgués que ha tenido nuestro país, el cual ha albergado a la derecha más conservadora y reaccionaria, apoyarlos significaba dar un paso hacia el abismo y el experimentado Porfirio Muñoz Ledo lo hizo. Hoy sabemos las nefastas consecuencias de los gobiernos del PAN. No son esos viejos políticos que representan el pasado, que pueden abandonar sus principios en aras de una alianza temporal, en quien debemos apoyarnos.

El cambio de la dirección de Morena será determinante pero no es el punto definitivo si la militancia se organiza. Éste proceso, ante todo, debe dar claridad al pueblo trabajador que participa en Morena de por qué debemos luchar, debe fortalecer una alianza desde abajo, comenzar a configurar una corriente que defienda nuestros intereses como trabajadores del campo y la ciudad, como mujeres agraviadas, como estudiantes de escasos recursos, etc. No se trata de dar un apoyo a toda costa para impedir la llegada de Delgado, se trata de enarbolar una firmeza de principios a favor de los trabajadores y fortalecer la organización del pueblo. Sino haces esto lo que construirás son nuevos espacios donde el oportunismo volverá a tocar la puerta.

Citlalli Hernández

En la campaña para la secretaría general vemos a aliados de los dirigentes burocráticos actuando y personalidades como Atolini, quien fue la derecha del movimiento #YoSoy132 bloqueando una lucha franca contra el PRI y el PAN en 2012 para luego convertirse en empleado de las grandes televisoras.
Miles de compañeros en Morena que fundaron el partido, que han hecho trabajo casa por casa, que han caminado las calles, que han estado en las luchas, etc. se identifican con la senadora Citlalli Hernández porque ésta compañera ha hecho lo mismo desde que era una militante de base en Iztacalco, Ciudad de México. Fue ese trabajo la que la llevó primeramente a una candidatura a diputada en CdMx que la militancia empujó para tener un representante contra los candidatos burocráticos. Citlalli ganó esa primera elección y aquellos burócratas impuestos no.

Hoy esta compañera es senadora pero ha participado en las ferias del libro de la Brigada para leer en libertad, impulsados cursos de formación de la historia de México, financiado publicaciones de libros para que sean regalados. Es una compañera que se puso a juntar firmas en estos días para enjuiciar a los expresidentes, que está más vinculada y en el buen sentido presionada por la militancia de base.

Como explicamos, Morena y el gobierno de AMLO están presionados por fuerzas de clase contrapuestas. Citlalli es una fiel obradorista y plantea la defesa del presidente frente a los ataques de la derecha, algo correcto. Sin embargo, AMLO mismo está presionado por la derecha y eso lo ha llevado a ceder y cuando esto pasa, compañeras como Citlalli han cedido con él. Debemos entender a Morena como un partido movimiento que debe expresar los intereses de los trabajadores y oprimidos del país, por eso debe apoyarse en la base trabajadora y en las luchas y organizaciones sociales, entendiendo que hay presiones de la burguesía por arriba debe ser el contrapeso por abajo para no ceder a los chantajes de la oligarquía y el imperialismo, por eso se necesita una voz crítica propia al frente de Morena y Citlalli debería ante todo ponerse del lado, más que de AMLO, del pueblo que lo llevó al poder. La mejor forma de apoyar al gobierno de AMLO es fortaleciendo la organización popular y un programa de clase.

Citlalli contiende no para la presidencia sino para la secretaría general. En algunas entrevistas ha manejado cierta ambigüedad entre ir en alianza con Porfirio Muñoz Ledo, diciendo que las simpatías de la militancia están divididas, sin embargo cada que avanzan los días esa alianza se fortalece.

Entre la guerra cruzada de la burocracia, Citlalli debe hacer una alianza con el pueblo de México, con las organizaciones de trabajadores, con las luchas de mujeres y víctimas de la violencia capitalista, con la base de Morena y del movimiento obradorista, con las luchas de los jóvenes. Para ello se necesita un programa que no titubee en defender a los explotados y oprimidos.

En el escenario de que ella quedara como secretaria general, incluso con Muñoz Ledo al frente, estaría sujeta a las presiones de la burocracia y sectores pro empresariales. La única forma de enfrentar a los agentes encubiertos o descarados del gran capital, quinta columna que se opone al cambio, es fortaleciendo la organización de la militancia y del movimiento social.

El único apoyo que se le puede dar a la compañera Citlalli es uno crítico que no puede quedarse en la frase vacía de #CitlalliMeRepresenta, debe ser un apoyo que fomente espacios de debate colectivo y enarbole desde la base un programa de clase, defienda métodos democráticos en Morena y pugne por la creación de un ala de izquierda en su interior para hacer frente a quienes traicionan el proyecto por el que fue creado el partido-movimiento.

¿Qué partido necesitamos?

Morena fue creada por la participación activa y desinteresada de miles y miles de activistas, a lo largo y ancho del país, que hicieron trabajo sin recursos pero con la convicción de contribuir a un cambio en la sociedad.

Fue la conjunción de toda una serie de luchas, tanto históricas como con las surgidas en torno a la figura de AMLO desde el año 2005. La base de Morena, muchas veces sin bandera, ha estado presente en apoyo a las luchas sindicales (maestros, electricistas, etc.), por la aparición de los 43, por justicia para ABC, por los derechos de las mujeres y un largo etcétera.

Morena fue una herramienta clave para sacar al PRI y al PAN del gobierno, pero en estos dos años de presidencia de AMLO, éste partido, que también se declaró movimiento, ha estado paralizado, con una base que no se toma en cuenta ni tiene espacios para manifestar su opinión y una lucha fraccional iniciada en su cúpula.

El triunfo de AMLO expresó el hartazgo del pueblo mexicano y fue antecedido por una serie de luchas profundas de los jóvenes y trabajadores que empujaban a una ruptura radical. Un cambio desde arriba se enfrenta a enormes resistencias del viejo aparato estatal que se mantiene prácticamente intacto y de los grandes capitalistas que se niegan a perder sus privilegios. Sólo el pueblo salva al pueblo. El cambio que necesitamos debe venir como un movimiento profundo desde abajo.

Los trabajadores necesitamos un partido de combate contra el sistema, que tenga cuadros políticos revolucionario, porque lo que necesitamos es una cuarta revolución como lo fue la independencia, la reforma y la revolución iniciada en 1910 aunque ahora debe asumir un carácter anticapitalista. La formación política no es capacitación, no es acumulación de datos ni hechos ni un espacio para el debate que no nos lleve a ninguna parte. Es el estudio del funcionamiento de la sociedad para poderla transformar. Para eso se necesita una teoría coherente que ayude a la claridad y no a la confusión.

Nosotros estamos convencidos que el estudio del marxismo, leyendo sin dogmatismos directamente a los marxistas mismos, es la herramienta insustituible para analisar la historia, la realidad y el devenir.

Necesitamos un partido que defienda a la clase obrera frente a los ataques; que se ponga del lado de los campesinos; de las víctimas y familiares de feminicidios, homicidios y desapariciones; que comprenda las necesidades de la juventud y luche por su presente y su futuro; necesitamos un partido que sea una expresión de lucha organizada de los trabajadores y sus hijos; que vea la lucha en las calles como el centro, pues el cambio vendrá por el pueblo organizado, y la lucha electoral debe ser sólo un auxiliar subordinado.

Necesitamos un partido con dirigentes probados, provenientes de la lucha del pueblo, con nivel y claridad política que no tengan más autoridad que su autoridad moral, que no tengan privilegio alguno y que sea el objetivo de un cambio revolucionario lo que guíe su actuar traduciéndolo en organización contrario a querer resolver con métodos organizativos y medidas burocráticas cualquier problema político.

Necesitamos un partido que claramente esté a favor de la clase obrera y demás sectores oprimidos y pobres urbanos y rurales. Eso significa una lucha feroz contra los grandes capitalistas nacionales y extranjeros. Eso significa una política de independencia de clase que acabe con la conciliación que persiste ahora. Por mucho que lo intentemos no es posible mesclar agua y aceite.

La burguesía quiere un Morena dividido y paralizado, se necesita un partido fuerte y unido que pueda hacer frente a los ataques de la derecha y la ultraderecha, que pueda hacer frente a intentonas golpistas e imponer la voluntad del pueblo, pero la unidad que necesitamos es la unidad de la base de los trabajadores. El partido que necesitamos significa una ruptura con los sectores oportunistas pero esto no se dará como un decreto desde afuera, aislándonos de los trabajadores reales, como hacen los sectarios, sino como una batalla frontal en contra de ellos, en nuestras actuales organizaciones, que nos permita ganar la mayoría. Morena o se transforma en una organización revolucionaria con independencia de clase y de combate, cosa que quizás no ocurra, o será un episodio en el proceso de lucha del pueblo trabajador que será una escuela para miles y miles de trabajadores que siguen al gobierno de AMLO, pero de la cual podrá surgir una nueva expresión, más combativa, de la lucha del pueblo de México.

Hoy vemos muchas resistencias al cambio, empezando por las propias estructuras del aparato estatal, con sus instituciones, sus leyes, etc. Los niveles de vida de la clase Obrera han colapsado en los últimos 40 años, la violencia que vivimos nos acerca a la barbarie. Tenemos que hacer un balance crítico de estos dos años de gobierno, la realidad es que estos problemas persisten e incluso se siguen agravando. AMLO está gobernando en el peor momento posible, en medio de la crisis más profunda en décadas, donde no hay margen para la conciliación ni para la reforma, tener esto como política no va a solucionar los grabes problemas que aquejan al pueblo de México. Se necesita un cambio radical que rompa el actual estado para que sea el pueblo organizado quien construya nuevas instituciones y un nuevo estado que esté a nuestro servicio y que ponga la economía en manos de la sociedad, planificando la economía en beneficio del conjunto de la sociedad y administrándola democráticamente por los trabajadores. Necesitamos poner orden al caos y la barbarie a la que nos está llevando el capitalismo, necesitamos una sociedad socialista basado en la democracia de los trabajadores y para ello hay que fortalecer la organización de la base consecuente que apoya a AMLO y construir dentro de ella una clara tendencia socialista.

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